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Liverpool busca a Iliman Ndiaye en un mercado apremiante

El verano se agota y en Liverpool lo saben. El club de Anfield ha sondeado medio mercado en este tramo final de la ventana 2025-26, pero todavía le faltan piezas clave si quiere presentarse de verdad como aspirante al título de la Premier League.

Tres fichajes han llegado ya a la plantilla de Andoni Iraola. No basta. Cualquiera que conozca el día a día del club entiende que el técnico español necesita, como mínimo, tres o cuatro refuerzos más para competir con los gigantes del campeonato. El reloj aprieta y la sensación es clara: ahora o nunca.

Una delantera bajo mínimos

La urgencia nace arriba. Mohamed Salah ya no está y Hugo Ekitike se encuentra lesionado. Entre las bajas y la falta de fondo de armario, la línea ofensiva del Liverpool se ha quedado corta de calidad y, sobre todo, de soluciones.

Bradley Barcola e Ibrahim Mbaye son, a día de hoy, los objetivos más cercanos. Pero no hay acuerdos ni por traspaso ni por condiciones personales. Nada cerrado, nada garantizado. Y en el club aún escuece lo ocurrido a principios de verano con Yan Diomande, una operación que se escapó cuando parecía encarrilada.

Para evitar otro fiasco, la dirección deportiva, con Richard Hughes al frente, ha abierto más frentes. Y ahí irrumpe un nombre que, por sí solo, ya enciende todas las alarmas en Merseyside: Iliman Ndiaye.

Contactos con el entorno de Ndiaye

Según la información publicada por Caught Offside, Liverpool ha mantenido “conversaciones directas” con el entorno de Iliman Ndiaye, actualmente en el Everton. Un movimiento que, por la rivalidad histórica entre ambos clubes, se sale totalmente del guion habitual.

Las fuentes citadas por el medio sostienen que el interés del Liverpool es real, pese a lo inusual que resulta ver a los reds negociar con su vecino de la ciudad. El propio análisis apunta a dos lecturas posibles: o en Anfield hay dudas serias sobre la viabilidad del fichaje de Barcola, o el club pretende aumentar la presión sobre PSG para rebajar el precio del francés utilizando la carta Ndiaye.

Lo que sí se asegura es que Liverpool figura entre los clubes que ya han hablado directamente con el entorno del futbolista senegalés. No hay acuerdo, ni oferta aceptada, pero el contacto existe y la operación podría ganar cuerpo en los próximos días.

Un precio de derbi

Hay un obstáculo evidente: el dinero. Caught Offside sitúa el precio de salida del Everton por Ndiaye en 75 millones de libras. Una cifra alta de por sí, que podría inflarse todavía más si el comprador es el eterno rival.

Everton solo abriría la puerta a su estrella si la oferta fuese imposible de rechazar. Y Liverpool lo sabe. Cualquier negociación entre ambos clubes por un jugador de este calibre nace condicionada por el contexto emocional del derbi.

La competencia tampoco ayuda. Manchester United, Chelsea y Arsenal aparecen como pretendientes con, en principio, más margen para lanzarse a por el senegalés. Si David Moyes –mencionado en el informe como referencia en la posible negociación– decidiera apretar y pedir más de 100 millones por el jugador de 26 años, el movimiento se saldría del rango que Liverpool está dispuesto a asumir.

Un perfil que encaja en Iraola

El interés, sin embargo, tiene lógica futbolística. Ndiaye puede actuar en ambas bandas y también como mediapunta, una versatilidad que encaja con la idea ofensiva de Iraola. Llega con una buena carga de experiencia en la Premier League, un factor clave para un equipo que no puede permitirse largos periodos de adaptación en una temporada tan exigente.

Sus números aún no se acercan a los de Salah, una comparación casi injusta para cualquiera, pero el senegalés viene de firmar nueve contribuciones de gol en la última campaña. No es un registro deslumbrante, sí una base sólida sobre la que crecer en un contexto ofensivo más dominante como el de Anfield.

Para Liverpool, cerrar un fichaje así desde Goodison Park sería algo más que un refuerzo: sería una declaración de intenciones en la ciudad y en la liga.

Un movimiento que agitaría la Premier

El escenario sigue abierto. No hay garantías de que Everton acepte negociar con su vecino, ni de que Liverpool estire su músculo financiero hasta las cifras que se manejan. Pero el simple hecho de que Ndiaye aparezca en la lista de objetivos del club ya habla del grado de urgencia que se vive en Anfield.

Con la ventana de fichajes a punto de cerrarse, Iraola y Hughes se mueven entre la necesidad de cerrar operaciones y el riesgo de sobrepagar. Si el interés por Ndiaye se convierte en oferta formal, el mercado de la Premier podría vivir uno de sus episodios más tensos del verano.

La cuestión es clara: ¿se atreverá Liverpool a cruzar la línea roja del derbi para encontrar al líder de su nuevo ataque?