Logotipo completo Pelo Tahoy

Liverpool busca a Malo Gusto para el lateral derecho

El mercado se le había quedado frío a Liverpool. Dos fichajes, muchas dudas y apenas un par de semanas por delante antes del cierre de la ventana. Pero el club de Anfield ha pisado el acelerador y una de las prioridades de Andoni Iraola ya tiene nombre propio: Malo Gusto.

De Trent a la urgencia

Desde que Trent Alexander-Arnold se marchó libre a Real Madrid el verano pasado, el lateral derecho se ha convertido en un problema recurrente. La temporada anterior lo dejó claro: Dominik Szoboszlai tuvo que parchear la banda en más de una ocasión, mientras Jeremie Frimpong y Conor Bradley iban entrando y saliendo de la enfermería.

Frimpong es ahora el titular en esa zona. Explosivo, vertical, demoledor con metros por delante. Pero su perfil encaja mejor como carrilero que como lateral clásico, algo que en el cuerpo técnico de Iraola no pasa desapercibido. De ahí que en la lista de necesidades aparezca un lateral derecho puro, capaz de sostener la banda en sistemas distintos y de competir desde ya.

Ahí entra en escena Malo Gusto.

Un objetivo de alto nivel… y alto precio

Según el periodista especializado en Chelsea, Simon Phillips, el defensa francés de 23 años está en el radar de Liverpool, Tottenham, Bayern Munich y Manchester City. No es un interés aislado: es uno de los laterales más cotizados de la Premier League.

El obstáculo es evidente: el precio. Chelsea ha fijado una tasación en torno a los 75 millones de libras. Una cifra que ya hizo recular a Manchester City, que se retiró de las negociaciones al negarse a llegar a esas cantidades.

La situación, sin embargo, no es tan rígida como parece. De acuerdo con la misma fuente, el propio Gusto lleva alrededor de cuatro meses presionando para salir de Stamford Bridge. Y en ese contexto, en Londres no descartan rebajar sus pretensiones si la operación encaja con sus planes deportivos y financieros.

Competencia feroz en Chelsea

Gusto disputó 34 partidos de Premier League la temporada pasada, pero su rol se ha complicado. La llegada de Marco Palestra desde Atalanta por 47 millones ha alterado el mapa del costado derecho en el equipo de Xabi Alonso.

El italiano peleará con Reece James por el carril derecho, ya sea como carrilero o incluso en funciones de centrocampista en el sistema del técnico español. Ese nuevo triángulo competitivo amenaza con reducir los minutos del francés justo cuando debería consolidarse como titular indiscutible.

Chelsea pagó 35 millones al Lyon por él en enero de 2023, cuando apenas tenía 19 años. Desde entonces ha crecido hasta convertirse en uno de los defensores más prometedores de la liga. Su polivalencia —lateral o carrilero derecho en distintos dibujos— le ha dado valor añadido. Suma 16 internacionalidades con Francia y ya ha disputado 134 partidos con los Blues en todas las competiciones, con tres goles y 17 asistencias.

Números de un lateral que no solo defiende, sino que produce.

El encaje en el Liverpool de Iraola

El perfil encaja como anillo al dedo en la idea de Iraola: un lateral total, con velocidad brutal, agresividad en el duelo y amenaza constante en campo rival. Un jugador capaz de competir de tú a tú con Frimpong y elevar el nivel de la banda derecha, una de las zonas más frágiles tras la salida de Alexander-Arnold.

Liverpool ya se ha movido este verano con la llegada de Victor Munoz desde Osasuna por 34,5 millones y el préstamo de Ronald Araujo desde Barcelona. No basta. En ataque, Bradley Barcola sigue siendo el gran objetivo, aunque Paris Saint-Germain tendrá que rebajar su exigencia de 145 millones para que el fichaje sea viable. Un extremo para pelear el puesto con Rio Ngumoha y Cody Gakpo figura como prioridad absoluta.

Justo detrás, en la lista de urgencias, aparece ese lateral derecho de garantías. Y Gusto se ha colocado en primera fila.

Todo depende del dinero

El gran freno es claro: los 75 millones de libras que pide Chelsea. Esa cifra mantiene a Liverpool en fase de estudio, sin dar el paso definitivo. El club de Anfield no quiere repetir operaciones fuera de mercado y espera que la voluntad del jugador de salir termine empujando a los Blues a una postura más flexible.

Si el precio baja, el escenario cambia. Entonces la pregunta ya no sería si Liverpool puede ir a por Malo Gusto, sino cuánto tardará el francés en vestir de rojo y sumarse al proyecto ambicioso que Iraola quiere construir en Anfield.