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Liverpool busca mediocentro defensivo: El futuro de Wataru Endo

Al Liverpool se le acaba el tiempo. Quedan solo unas semanas de mercado y el club ya ha movido ficha con tres incorporaciones, pero la sensación es clara: el equipo aún está a medio hacer.

Mientras surgen nombres como Bradley Barcola o Ibrahim Mbaye en la agenda, el verdadero problema está en otra parte. La plantilla del primer equipo ya no tiene huecos libres para jugadores no formados en Inglaterra. Si entra alguien, alguien tiene que salir.

Y ahí empiezan las decisiones incómodas.

Endo, en el escaparate

El contexto es duro. El mercado de futbolistas ingleses está disparado: Elliott Anderson y Morgan Rogers se han ido por más de 115 millones de libras cada uno, una cifra que distorsiona cualquier planificación. Apostar por un fichaje homegrown implica pagar un sobreprecio brutal. Así que la vía lógica para Liverpool pasa por sacrificar a uno o dos miembros de la plantilla actual para poder reforzarse.

En este escenario, el siguiente paso de Richard Hughes se dibuja con bastante nitidez tras las últimas noticias que llegan desde Arsenal: el próximo fichaje tiene que ser un mediocentro defensivo. Un número seis puro.

Para abrir ese hueco, Liverpool ya ha señalado a un candidato claro. Según la información del periodista Pete O'Rourke, el club está dispuesto a escuchar ofertas por Wataru Endo este verano. El japonés aparece en la rampa de salida junto a Calvin Ramsay, aunque el contexto del escocés es distinto: con la defensa de Andoni Iraola haciendo aguas, no se descarta que Ramsay termine quedándose como opción de fondo de armario.

Si eso ocurre, el sacrificado será Endo.

El mediocentro, de 34 años, acaba de regresar de una lesión importante y solo le queda un año de contrato. Desde la frialdad de los despachos, vender ahora a un veterano con poco valor residual tiene lógica. Encaja con la idea de rejuvenecer y remodelar el centro del campo.

Pero también puede ser una decisión que se vuelva en contra del club.

Sobre todo si el sustituto no eleva el nivel mostrado la temporada pasada, cuando el rendimiento en la posición de seis dejó más dudas que certezas. Liverpool ya caminó al límite en cuanto a profundidad de plantilla; desprenderse de un mediocentro sin tener el relevo cerrado es jugar con fuego.

Aun así, la dirección deportiva y el cuerpo técnico parecen decididos: si Endo sale, el siguiente movimiento tiene que ser un seis de garantías.

El seis, prioridad absoluta

El diagnóstico es compartido por casi todo el mundo que ha visto jugar a Liverpool en los últimos meses: el equipo necesita un mediocentro defensivo de nivel. Ryan Gravenberch no ha demostrado ser una solución fiable como seis, por irregularidad y por perfil. Pese a ello, el club le ha ofrecido un nuevo contrato importante, lo que en la práctica le blinda y obliga a buscar soluciones alrededor de él, no en su lugar.

Eso no frena la búsqueda. Solo la condiciona.

En la lista de opciones, dos nombres han ganado peso: Marc Casado y Adam Wharton. El primero tiene la puerta de salida abierta en Barcelona, que ya le ha comunicado que puede marcharse. El segundo es una pieza clave en Crystal Palace, que no quiere desprenderse de él, pero cuya proyección encaja de lleno con lo que Liverpool persigue para el corazón de su centro del campo.

Wharton, eso sí, no saldrá barato. Su precio ronda los 100 millones de euros. Una inversión de ese calibre obliga a acertar, sin margen para errores.

Casado aparece como una alternativa más accesible, pero con menos impacto inmediato garantizado. Wharton, por perfil y techo, es el que más sentido tiene para el proyecto, aunque suponga un golpe enorme en las cuentas.

El reloj del mercado sigue corriendo. Las piezas aún pueden cambiar de sitio, las oportunidades pueden aparecer tarde, y una oferta adecuada por Endo podría acelerar todo el plan. Por ahora, el mensaje interno es evidente: si el japonés se va, el siguiente en llegar a Anfield tiene que ser el seis que marque el ritmo del nuevo Liverpool. La cuestión es si el club se atreverá a pagar el precio que exige ese salto.