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Liverpool enfrenta el ‘no’ de Red Bull por Diomande

Jürgen Klopp ya no se sienta en el banquillo de Anfield, pero su sombra sigue alargándose sobre el futuro de Liverpool. Esta vez, desde los despachos del grupo Red Bull, donde ejerce como jefe global de fútbol, el técnico alemán se ha convertido en el gran obstáculo para uno de los fichajes clave del verano red.

El club de Merseyside se prepara para un cambio de era. Mohamed Salah y Andy Robertson apuntan a despedirse en el último partido de la temporada, un adiós doble que cierra un ciclo dorado. La directiva ha decidido blindar el resto de su columna vertebral: Alisson, tentado por una posible salida, continuará al menos una campaña más.

El siguiente paso es evidente: hace falta un nuevo extremo de nivel inmediato. Con Cody Gakpo lejos de su mejor versión y Salah rumbo a la puerta de salida, la prioridad deportiva se ha desplazado a las bandas. Y ahí aparece un nombre que no deja de repetirse en los pasillos de los grandes clubes europeos: Yan Diomande, la nueva joya de RB Leipzig y de la selección de Costa de Marfil.

Klopp, ahora al otro lado de la mesa

Según distintas informaciones, los planes de mercado de Liverpool “prometen verse frustrados” por la figura de su propio mito. Klopp, encargado de supervisar la política deportiva de todos los clubes del grupo Red Bull, respalda la postura de Leipzig: Diomande no se toca este verano.

El diario británico Daily Mirror va más allá y asegura que en Leipzig están “decididos” a mantener al jugador. En el club alemán repiten internamente el mismo mensaje: “no se va a ninguna parte este verano”. Y eso pese a que Liverpool ha colocado al marfileño “cerca de la parte alta” de su lista de objetivos.

No es el único pretendiente. Paris Saint-Germain también ha entrado en escena. La respuesta desde Sajonia, sin embargo, es la misma para todos. Tras asegurarse su presencia en la próxima Champions League, los dirigentes de Leipzig se sienten con fuerza para resistir. Se preparan, según el mismo medio, para “espantar” ofertas millonarias por un futbolista al que consideran pieza central de su proyecto inmediato.

Un precio de estrella y un jugador que duda

El especialista en mercado Fabrizio Romano ha puesto cifras al pulso. Tanto Liverpool como PSG “empujan” por Diomande, pero Leipzig solo se sentará a hablar a partir de los 100 millones de euros, e incluso podría pedir más según el tipo de propuestas que lleguen.

Romano detalla que el marfileño figura “en la parte alta de la lista” de ambos gigantes. El futbolista escucha, mide, pregunta. Habla con sus agentes y con los clubes interesados, analiza proyecto deportivo, contrato, progresión, entrenador. No tiene prisa por decidir, pero tampoco cierra la puerta a un salto inmediato.

Leipzig, mientras tanto, ha puesto sobre la mesa un plan alternativo muy claro: quedarse un año más, renovar, mejorar salario y fijar una cláusula de rescisión que ordene el mercado a partir de 2027. Un mensaje de confianza y de poder. Aun así, según Romano, Diomande sigue valorando seriamente la opción de marcharse ya este verano.

Si el jugador fuerza la mano, llegará el momento de la negociación pura y dura. Y ahí Leipzig no piensa regalar nada: el listón está en torno a esos 100 millones de euros, quizá más si la puja entre Liverpool y PSG se calienta.

Liverpool, PSG y un mercado bajo control de Leipzig

El escenario es claro: Liverpool lo quiere. PSG lo quiere. Leipzig, con Klopp supervisando el tablero global de Red Bull, se reserva el derecho de dictar las condiciones.

Para el club de Anfield, el margen de error es mínimo. La salida de Salah obliga a acertar con el relevo, no solo en números, también en jerarquía y personalidad. Diomande encaja en el perfil de fichaje estratégico, joven pero ya preparado para competir al máximo nivel. Justo por eso Leipzig se aferra a él.

El verano se acerca y la partida está servida. Liverpool busca reconstruir su ataque sin renunciar a la ambición. PSG necesita rearmarse tras la salida de sus grandes estrellas recientes. Leipzig, en cambio, ya tiene lo que quería: Champions League, un talento en plena eclosión y la fuerza económica suficiente para decir “no”.

La pregunta es cuánto tiempo podrá mantenerlo. Y, sobre todo, si será Klopp, desde su nuevo despacho, quien termine decidiendo hasta dónde puede llegar el nuevo Liverpool sin él.