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Liverpool necesita reemplazar a Salah antes de fichar a Barcola

Jamie Carragher no se deja deslumbrar por el brillo de un gran fichaje. Mientras Liverpool se prepara para presentar su primera oferta por Bradley Barcola, el excentral red ha marcado una línea clara: antes de pensar en el francés de Paris Saint-Germain, hay que encontrar el heredero de Mohamed Salah.

Porque el problema, para Carragher, no está en la izquierda.

Barcola, zurda brillante en un contexto de élite, se siente más cómodo partiendo desde ese costado. Justo donde Liverpool ya tiene tráfico: Cody Gakpo, la prometedora irrupción de Rio Ngumoha y el recién llegado Victor Muñoz ofrecen alternativas sólidas en esa zona del campo. Demasiadas, quizá, para justificar un desembolso que, según fuentes consultadas por ESPN, podría acercarse a los 150 millones de euros que Paris Saint-Germain habría fijado como referencia.

Carragher lo resumió sin rodeos en Sky Sports: le encanta Barcola, le gustaría verlo en Anfield… pero no en lugar de lo que realmente falta. “Para mí es un extremo izquierdo”, subrayó. Y ahí está el punto de fricción con la planificación deportiva.

El vacío está en la banda contraria.

Salah dominó el flanco derecho durante nueve años, redefinió el papel del extremo en Liverpool y dejó un listón que hoy parece inalcanzable. Para Carragher, el problema es evidente: no ve en la plantilla actual a ningún futbolista que se sienta plenamente cómodo en esa posición. Ni un especialista. Ni un relevo natural.

Cuando se detiene en los números, el análisis se vuelve todavía más contundente: antes incluso de que Barcola pise Anfield, Liverpool ya cuenta, según su visión, con “al menos cuatro” jugadores capaces de rendir con soltura por la izquierda. Un lujo en una banda, un agujero en la otra.

Eso no significa que cierre la puerta al francés. Al contrario. Carragher admite que estaría encantado si el club logra cuadrar una operación doble: un extremo derecho que cubra el vacío de Salah y, además, Barcola para elevar el nivel competitivo. Eso sí, con una consecuencia inevitable: salidas. “Los jugadores tendrían que irse, y eso es algo natural”, apuntó. Renovar, pero también recortar.

En medio de este tablero aparece un nombre propio que ilusiona a la grada: Rio Ngumoha. El joven de 17 años viene de marcar en el amistoso reciente ante Wrexham y se ha ganado miradas de futuro. Carragher, sin embargo, vuelve a poner contexto. Le encanta el talento del canterano, cree que seguirá creciendo respecto a lo mostrado la temporada pasada, pero lanza una advertencia: necesita jugar con regularidad.

Ahí entra en juego el efecto colateral de Barcola. Fichar a un atacante muy joven, por una cifra enorme, que ya está por delante de Ngumoha en su desarrollo, puede condicionar los minutos del inglés. Hoy, el francés es mejor. Mañana, nadie lo sabe. Pero el mensaje de Carragher es claro: a medio plazo, Rio querrá ser titular semana tras semana con Liverpool, y tendrá que ganárselo.

Se ha hablado incluso de desplazar a Ngumoha al costado derecho para abrirle una ventana de minutos. Una solución interesante para un chico en formación, acostumbrado a partir desde la izquierda. Para Carragher, su posición natural sigue siendo esa banda zurda, aunque reconoce que para un joven es positivo aprender a jugar en ambos perfiles.

El dilema, entonces, se afila: si Liverpool invierte una fortuna en Barcola, ¿cuánto espacio quedará para que Ngumoha crezca en su zona preferida? ¿Y quién asume de verdad el papel que dejó Salah en la derecha?

Carragher no se esconde. Asegura que este verano debía estar centrado en encontrar el reemplazo del egipcio. Y, a su juicio, Barcola no compensa la marcha de Mo.

Su escenario ideal es ambicioso y exigente para la dirección deportiva: fichar a un extremo derecho específico, cerrar también la llegada de Barcola y, a partir de ahí, dar salida a dos de los actuales atacantes de banda. Solo así, cree, tendría sentido una operación de este calibre.

La pelota está ahora en el despacho de Liverpool. Entre la tentación de un talento francés que encaja mejor por la izquierda y la necesidad inaplazable de reconstruir la vida sin Salah en la derecha, el club tendrá que decidir qué pesa más: el brillo del mercado o el equilibrio real de la plantilla.