Logotipo completo Pelo Tahoy

Marc Skinner deja el Manchester United femenino antes de la WSL

El proyecto de Marc Skinner en el Manchester United femenino se ha detenido en seco, justo cuando la nueva temporada asomaba en el horizonte. El técnico de 43 años deja el banquillo “de mutuo acuerdo” con el club, apenas un mes antes de que arranque la Women’s Super League.

Cinco años al mando. Un título histórico. Y una salida que llega en medio de dudas, ruido interno y frustración en la grada.

De la gloria en Wembley a la ruptura

Skinner pasará a la historia del United femenino por una noche: la final de la Women’s FA Cup de 2024. Allí llegó el primer gran trofeo del club, el punto más alto de un ciclo que también llevó al equipo, por primera vez, a la fase de grupos de la Women’s Champions League la temporada pasada.

No fue un espejismo. Bajo su dirección, el United compitió con los grandes, alcanzó tres finales de copas domésticas y se instaló en la conversación de la élite inglesa. Pero esas finales acabaron en subcampeonatos. Y, con el tiempo, el techo competitivo empezó a chocar con otro límite: el de la inversión.

Un verano demasiado silencioso

Mientras Manchester City, Arsenal y Chelsea se reforzaban con ambición, el verano del United fue casi un susurro. Fichajes contados, apuestas jóvenes y poco más. En paralelo, los mensajes del técnico empezaron a endurecerse: Skinner había señalado en privado su preocupación por la falta de inversión en la plantilla.

El club, por su parte, defendió un cambio de rumbo: una política de fichajes centrada en jugadoras jóvenes, con la vista puesta en un éxito sostenible a largo plazo. Menos grandes nombres, más desarrollo. Un plan que puede tener sentido en los despachos, pero que en el césped exige paciencia. Y resultados.

La afición no la tiene. Con los rivales directos reforzándose y operaciones de impacto como la llegada de Alexia Putellas a London City Lionesses o el fichaje de Alice Sombath por Tottenham, el contraste se hizo evidente. El United, mientras tanto, miraba más al futuro que al presente.

Carrington, promesa de futuro

En julio se conoció un movimiento significativo: la academia femenina del club entrenará esta temporada en Carrington, el principal centro de trabajo del Manchester United. Un gesto potente hacia la estructura de base, una señal de que el club quiere integrar por completo el fútbol femenino en su corazón deportivo.

Ese paso encaja con el nuevo perfil que se busca en el banquillo. Desde dentro del club se subraya que uno de los requisitos clave para el sustituto de Skinner es un historial sólido en el desarrollo de jugadoras. No solo competir, también formar.

Pero mientras se diseña el mañana, el hoy se complica.

Un acuerdo madurado en verano

Las conversaciones entre Skinner y el club no han sido cosa de un día. Durante el verano, ambas partes analizaron la situación, los recursos disponibles y el rumbo del proyecto. De esas reuniones salió la decisión: separar caminos antes de que la temporada comience.

Fuentes internas aseguran que la búsqueda del nuevo entrenador está avanzada, con las comprobaciones de antecedentes ya completadas sobre varios candidatos. El club quiere una transición rápida, sin alargar la incertidumbre en el vestuario.

La urgencia no es casual. El calendario no espera.

Un inicio de temporada bajo presión

El United tiene marcada en rojo la fecha del 4 de septiembre, cuando visitará a London City Lionesses (19:00 BST) en el estreno liguero. El rival terminó quinto la campaña pasada y ha dado un golpe sobre la mesa con el fichaje de una dos veces ganadora del Balón de Oro como Alexia Putellas.

El contraste es brutal: mientras uno de los clubes emergentes de la liga se permite incorporar a una superestrella mundial, el United afronta el inicio del curso sin el técnico que le dio su primer título y sin grandes refuerzos que ilusionen a la grada.

La apuesta por la juventud, la academia en Carrington, el nuevo perfil de entrenador orientado al desarrollo… El plan está trazado. Falta comprobar si el Manchester United femenino puede sostener la exigencia del presente mientras construye, casi a contrarreloj, el equipo del futuro.