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Neymar y su futuro en Santos: sin prisa por el retiro

Neymar se agarra al presente: Santos, el físico y una decisión que puede esperar

En medio del glamour de una subasta benéfica del Instituto Neymar Jr., el brasileño habló sin rodeos de algo que persigue a cualquier estrella que entra en la recta final de su carrera: el retiro. La diferencia es que Neymar aún se niega a mirar demasiado lejos.

No hay fecha marcada. No hay anuncio planeado. Solo un contrato, una camiseta y un horizonte que se detiene en diciembre.

“Yo no sé cuánto tiempo voy a seguir jugando, no estoy pensando en parar, ni sé hasta cuándo seguiré”, explicó el atacante, recordando que su vínculo con Santos termina a finales de año. Esa es, hoy, su única certeza.

Santos como frontera, no como final

Neymar fue claro: su brújula está fijada en Vila Belmiro. “Tengo contrato con Santos hasta diciembre. Pretendo cumplirlo, honrar la camiseta de Santos lo mejor posible y luego pensaré cuando termine mi contrato”, afirmó.

Lo que venga después es un abanico completamente abierto: “Si me quedo en Santos, si me voy, si sigo, si paro de jugar… realmente no sé qué voy a hacer”. No hay guiños a destinos exóticos ni promesas de una última gran aventura en Europa. Solo una frase que resume su estado de ánimo: “Todavía falta mucho para diciembre, vamos paso a paso”.

El mensaje es doble. Respeto absoluto a Santos y, al mismo tiempo, una defensa férrea del derecho a decidir su salida del escenario en sus propios términos.

Tras el adiós a Brasil, un cuerpo que responde

Su futuro con la selección ya está resuelto. Neymar decidió cerrar su ciclo con Brasil después de un Mundial frustrante, marcado por las lesiones musculares que limitaron su participación a apenas dos partidos. Para un futbolista acostumbrado a cargar con el peso de la Canarinha, fue un golpe duro.

Sin embargo, el delantero insiste en que el cuerpo vuelve a acompañarle. “Me siento bien físicamente, cada vez mejor, dentro del campo. Y eso es lo que importa”, subrayó. No suena a despedida inmediata, sino a alguien que todavía siente que puede competir, que aún encuentra placer en el juego.

Quiere seguir puliéndose, incluso si el calendario le recuerda que ya no es aquel chico que deslumbró al mundo desde el mismo Santos al que hoy intenta honrar hasta el último día de contrato. “Quiero mejorar siempre, aunque esté al final de mi carrera”, reconoció.

Gratitud en lugar de nostalgia

Neymar no se refugia en lamentos ni en el “lo que pudo ser”. Mira hacia atrás con una mezcla de alivio y satisfacción. “Estoy muy feliz de haber vivido lo que viví hasta ahora. Soy muy agradecido a Dios por lo que me ha dado. No tengo nada de qué quejarme de mi carrera”, afirmó.

No hay arrepentimiento en sus palabras. Ni por las lesiones, ni por las polémicas, ni por las decisiones deportivas que marcaron su trayectoria. Solo la sensación de que el capítulo aún no está cerrado, aunque el final empiece a asomarse en el horizonte.

Entre el ruido de las subastas, los flashes y las especulaciones, Neymar dejó un mensaje sencillo: su historia no se define por una fecha de retiro, sino por cómo quiere jugar hasta el último día. Y ese último día, al menos por ahora, tiene un lugar y un plazo muy claros: Santos, diciembre. Después, el fútbol y el propio Neymar decidirán si todavía queda otra vuelta más en esta montaña rusa.