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Neymar, Messi y el dilema de la MLS: espectáculo o fútbol serio

Durante casi toda su historia, la Major League Soccer ha vivido enganchada al brillo de los grandes nombres. Primero fue David Beckham, después llegaron Steven Gerrard, Kaká, Andrea Pirlo, Zlatan Ibrahimovic, Wayne Rooney… y ahora, claro, Lionel Messi, el gran imán de taquilla del fútbol estadounidense.

El argentino, reclutado por el propio Beckham para liderar el proyecto de Inter Miami en 2023, se ha convertido en el centro de gravedad de una liga que sabe que donde pisa el ocho veces ganador del Balón de Oro, se agotan las entradas. Y, como suele ocurrir, las estrellas llaman a las estrellas.

En ese contexto aparece un nombre que agita cualquier mercado: Neymar. Tras un regreso complicado a Santos, se ha deslizado la posibilidad de que el brasileño haga las maletas rumbo al sur de Florida. El escenario es tentador: sol, glamour, Messi, Luis Suárez… y la posibilidad de revivir, en versión americana, aquella delantera que deslumbró en el Camp Nou.

Pero no todos en el fútbol estadounidense lo ven como un movimiento brillante.

El dardo de Rossi: “La MLS sigue cometiendo los mismos errores”

Giuseppe Rossi, exdelantero de Real Salt Lake y hoy Head of Soccer en New York Cosmos, no se muerde la lengua. En declaraciones a GOAL, en colaboración con BetBrothers, dispara directamente al corazón del modelo:

“Ahí es donde la MLS está cometiendo errores, y sigue cometiendo esos errores. Es un gran movimiento de marketing, es lo que es, pero ¿qué tipo de producto estás poniendo en el campo?”, cuestiona.

Rossi va más allá y pone el foco en la obsesión por el impacto mediático frente al crecimiento deportivo real: “Traer de vuelta a Neymar para reunirlo con Lionel Messi y Luis Suárez, ¿en qué te quieres convertir como liga? Si el objetivo es llegar al nivel de los grandes de Europa como la Premier League, LaLiga, la Bundesliga y esas competiciones, te estás moviendo a paso de caracol. La MLS está sedienta de clics y visualizaciones, y no le importa demasiado el nivel del fútbol en sí”.

El exinternacional insiste en la paradoja: negocio al alza, fútbol estancado. “Sí, han avanzado mucho, y bien por ellos. Las valoraciones de los clubes son altas y es un gran modelo de negocio, pero ¿qué pasa con el fútbol? ¿Está creciendo y avanzando? Yo no lo creo, y eso es algo que tiene que cambiar”.

Ahí Rossi apunta directamente a los despachos: “El problema es que a la gente que está al mando no le importa de verdad. Solo les importan las valoraciones. Ese es el problema cuando pones a estos multimillonarios a cargo de una liga. Les encantaría ver a Neymar venir a la MLS y jugar con Messi otra vez, pero eso no va a hacer crecer a la MLS como liga de fútbol. Eso es lo que pienso”.

Neymar, entre el reclamo global y la duda deportiva

El nombre de Neymar sigue teniendo un peso descomunal como herramienta de marketing. Es el máximo goleador histórico de Brasil y uno de los rostros más reconocibles del fútbol mundial. Pero el contexto ya no es el mismo: tiene 34 años y arrastra problemas de forma y de lesiones tanto con sus clubes como con la selección.

Ahí nace la gran pregunta: ¿sería Neymar un refuerzo inteligente para Inter Miami y para la MLS o un riesgo innecesario?

Rossi reconoce el magnetismo del brasileño, incluso desde la admiración personal: “Si Neymar pudiera hacer el movimiento a Miami, ¿por qué no? Sería genial para él, y sigue siendo un gran jugador. Me encanta Neymar. Es uno de los mejores jugadores de su generación y creo que todo el mundo querría verlo jugar, y eso es fantástico para los aficionados y todo lo demás”.

Pero enseguida vuelve a encender la alarma sobre el modelo: “Yo lo veo de otra manera porque hay pros y contras en todo, y sí, todo el mundo quiere ver a Neymar, pero eso le resta integridad al producto en sí al convertir a la MLS todavía más en un circo que en una verdadera liga de fútbol”.

Un contrato que expira y un calendario que cambia

El escenario contractual abre la puerta a la operación. El vínculo de Neymar con Santos termina a final de año. A partir de ahí, el camino hacia Miami quedaría despejado. Si el fichaje se concreta, no sería solo otra estrella en la liga; formaría parte de una etapa nueva para el fútbol estadounidense.

La MLS tiene previsto adoptar un calendario de estilo europeo a partir de la campaña 2027-28. Un cambio profundo en la estructura competitiva que llegaría con Messi todavía en activo, al menos sobre el papel: el argentino tiene contrato hasta 2028, pese a haber deslizado ya alguna reflexión sobre el retiro.

La gran incógnita se llama Luis Suárez. Para reeditar el tridente “MSN” en territorio norteamericano, el uruguayo tendría que extender de nuevo su contrato. Sin esa firma, el reencuentro completo quedaría en el terreno de la nostalgia.

¿Revolución o espejismo?

La MLS se asoma a un cruce de caminos. Por un lado, la tentación de seguir explotando la fórmula que ha llenado estadios y disparado el valor de las franquicias: estrellas globales, impacto inmediato, ruido constante. Por el otro, la exigencia de construir una liga respetada por su nivel competitivo, no solo por sus campañas de marketing.

Neymar encaja a la perfección en la primera vía. La segunda, la de la consolidación futbolística, sigue esperando una apuesta igual de contundente.