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Obi Mikel elogia a Tielemans: El mejor fichaje del United por 35 millones

El mercado de fichajes ha estado lleno de nombres ruidosos, cifras desorbitadas y operaciones que parecen más marketing que fútbol. Y, sin embargo, para John Obi Mikel, el mejor movimiento del verano en la medular no lleva el precio de una superestrella ni la campaña de una nueva era. Se llama Youri Tielemans y, según el excentrocampista del Chelsea, Manchester United lo ha conseguido por una ganga difícil de explicar.

En su programa The Obi One Podcast, el nigeriano no se anduvo con rodeos al hablar del belga: para él, no hay otro centrocampista que se acerque a la relación calidad-precio del fichaje. Mikel recordó cómo lo siguió antes y durante el Mundial y cómo, partido a partido, se le fue confirmando una idea sencilla: ahí hay un jugador de élite, completo, hecho para mandar en un grande.

La clave, a ojos de Mikel, está en la versatilidad. Tielemans puede actuar como seis, como ocho o como diez. No es solo una etiqueta táctica: es la posibilidad real de cambiar el dibujo y el ritmo del equipo sin tocar el banquillo. Un mediocentro que puede iniciar juego, un interior que llega al área, un mediapunta que aparece entre líneas. Un comodín de lujo para cualquier entrenador que quiera variar registros durante un mismo partido.

Mikel subraya virtudes que todo técnico valora: gol, amenaza a balón parado, calidad en la conducción y una relación con la pelota que roza lo obsesivo. La pierde muy poco. No necesita adornarse para ser determinante. Si hay una crítica recurrente, es su falta de velocidad punta, pero el nigeriano la desmonta con un matiz esencial: Tielemans compensa cada metro de carrera con lectura. Entiende el juego, con y sin balón. Se coloca bien, anticipa, interpreta. Y en el fútbol de élite, pensar un segundo antes suele pesar más que correr un metro más rápido.

Por eso, cuando Mikel repasa todos los mediocentros que han cambiado de club este verano, el veredicto le sale casi de carrerilla: el mejor fichaje en esa zona del campo es el del United.

No es el único que lo ve así. Toby Alderweireld, que conoce de cerca a su compatriota, va por la misma línea, pero ataca otro ángulo: el del riesgo. En una entrevista con Hajper, el exdefensa del Tottenham apunta a un vicio del fútbol moderno: la tiranía de las estadísticas. Goles, asistencias, porcentajes de pase. Cifras limpias, pero muchas veces engañosas.

Alderweireld reconoce que Tielemans también suma goles, asistencias, disparos lejanos y lanzamientos de falta. Pero para él, lo que define al belga no se ve en una hoja de Excel. Se ve en la dirección de sus pases. Es un futbolista de enlace, de esos que hacen que el equipo avance aunque su nombre no aparezca en la jugada final. No se conforma con engordar un 98% de acierto jugando hacia atrás o en corto. Gira, se perfila, mira entre líneas y filtra. Asume el riesgo de perderla para ganar metros. Justo lo que necesita un club como Manchester United cuando se encuentra bloqueado ante defensas hundidas.

El defensa belga insiste también en algo que no se compra con dinero: la cabeza. El contexto de Old Trafford no perdona. La camiseta pesa, el ruido es constante, la presión por “hacer algo” con cada balón puede paralizar a más de uno. Tielemans, en cambio, según Alderweireld, no se esconde. Incluso cuando actúa en una posición más retrasada, piensa siempre hacia delante. Su primera idea es vertical. Y si eso implica equivocarse alguna vez, lo asume. El riesgo forma parte de su manera de entender el juego.

Ahí entra la mentalidad. El ex del Tottenham lo dibuja como un futbolista que pide la pelota cuando quema, que se ofrece cuando el equipo se encoge, que reclama la responsabilidad de cambiar un partido. No es solo un buen pasador; es alguien dispuesto a cargar con el peso de llevar al United unos metros más arriba, una jugada más cerca del área rival.

Entre el elogio táctico de Mikel y la radiografía mental de Alderweireld se dibuja un mismo perfil: el de un centrocampista total, fichado por un precio que no encaja con el mercado actual. Si ambos tienen razón, la pregunta ya no es cómo el United logró cerrar a Tielemans por 35 millones, sino cuántos clubes van a arrepentirse de no haber levantado el teléfono a tiempo.