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Un partido decisivo para Regis Le Bris

Es solo la segunda jornada de la temporada, sí. Pero dentro del vestuario nadie se engaña: este partido vale bastante más que tres puntos. Después de la derrota sonrojante del fin de semana pasado y con un calendario duro asomando en el horizonte, el equipo de Regis Le Bris necesita reaccionar ya. Por resultados. Por confianza. Por calma.

El técnico francés encara la tarde con dos grandes dilemas: el eje de la zaga y las bandas. Ballard, O’Nien y Omar Alderete salieron muy tocados del último encuentro. Trai Hume, Nilson Angulo, Talbi y Rigg tampoco ofrecieron argumentos sólidos para blindar su puesto. El margen de error se ha reducido de golpe.

Roefs, bajo el foco pero con respaldo

En portería, todo apunta a continuidad. Robin Roefs seguirá bajo palos. Encajó dos goles ante Ipswich, pero quedó totalmente expuesto en ambas acciones. El club acaba de premiarle con un nuevo contrato y el guardameta quiere celebrarlo de la forma más simple y contundente posible: portería a cero y victoria.

Una defensa con cuentas pendientes

La línea defensiva se perfila con Thomas Meunier, Nordi Mukiele, Omar Alderete y Reinildo.

Meunier fue prácticamente la única luz el pasado fin de semana. Profundo, fiable, competitivo. Con ese rendimiento, sería incomprensible dejarle fuera. Todo indica que repetirá en el lateral derecho.

En la izquierda, la ausencia de Methalie por sanción deja el carril despejado para Reinildo. Un “fijo” en cuanto está disponible, por jerarquía y por solidez. No hay debate ahí.

El verdadero rompecabezas está en el centro. Mukiele y Alderete formaron la pareja durante el gran tramo final de la pasada temporada. Funcionó. Y en el plan de Le Bris hay una máxima clara: si Nordi está sano, juega. Eso desplaza a Ballard, muy lento y desajustado la semana pasada, a un papel secundario. El técnico no vería con malos ojos darle un respiro.

La incógnita es el propio Alderete. Se le vio falto de ritmo, tardío en las disputas, sin la chispa necesaria. El cuerpo técnico confía en que esta semana de trabajo le haya devuelto algo de filo competitivo. Si responde, seguirá siendo la apuesta para sostener la defensa esta tarde.

Un centro del campo continuista… por ahora

En la medular, la previsión pasa por mantener el bloque: Trai Hume, Enzo Le Fée, Granit Xhaka, Noah Sadiki y Nilson Angulo.

Desde fuera, la tentación de agitar el árbol es evidente. Rigg o Talbi podrían entrar por Hume. Pero Le Bris parece decidido a sostener su idea inicial. Hume volvería a ejercer ese rol híbrido, a medio camino entre lateral y mediocentro defensivo, clave para equilibrar la estructura.

Por dentro, Le Fée, Xhaka y Sadiki repetirían como triángulo central. Sadiki arrancó bien en Portman Road, agresivo y dinámico, pero se fue diluyendo con el paso de los minutos. Le Fée también bajó el nivel tras un inicio prometedor. Xhaka, referencia de carácter y orden, estuvo lejos de su mejor versión. Hoy se les exige una respuesta: ritmo, mando y personalidad.

En la izquierda, Angulo conservaría su plaza. Su golpeo a balón parado dejó una joya de falta directa la semana pasada, uno de los pocos destellos del equipo. El problema llegó en todo lo demás: participación escasa, poca incidencia en el juego. Sabe que necesita elevar su nivel general, no solo vivir de su pie parado.

Isidor, la apuesta para castigar a la espalda

Arriba, el nombre que gana fuerza es Wilson Isidor. La lectura táctica es clara. El rival defenderá alto, dejará metros a su espalda y el plan pasa por explotar ese espacio. La velocidad de Isidor puede ser el arma que cambie el guion del partido en un par de carreras.

Brobbey, que dispuso de ocasiones claras la jornada anterior y no las convirtió, podría pagar esa falta de puntería con un sitio en el banquillo. No se trata de una condena, sino de ajustar el plan a lo que pide el encuentro.

La sensación en el entorno es nítida: el margen para excusas se ha agotado muy pronto. Hoy toca responder. O este “segundo partido de la temporada” empezará a oler demasiado a final anticipada.