Paulo Dybala y su conexión con José Mourinho en Roma
Paulo Dybala, corazón de la Roma actual y a un paso de firmar su renovación, abrió una ventana íntima a su presente y a sus cicatrices recientes en una charla con el creador de contenido Davoo, recogida por Corriere dello Sport. Entre líneas, quedó claro algo: su historia en la capital italiana tiene un nombre propio.
José Mourinho.
“Mourinho es un genio”
Dybala no dudó ni un segundo al hablar del técnico portugués, figura totémica en su desembarco en Roma: «Mourinho es un genio y una gran persona. Siempre nos habló con respeto, se preocupó por nosotros, nos quiso, y en Roma la gente se enamoró de él por lo que dio. Gracias a él llegué a la capital».
No es solo un elogio de cortesía. Es la constatación de que el proyecto de la Roma, tal y como lo vive el argentino, se construyó desde el vestuario hacia afuera, desde la palabra del entrenador hasta el grito de la Curva Sud. Mourinho ya no está en el banquillo, pero su huella, al menos para Dybala, sigue marcando la ruta.
Mientras el club prepara la firma de su nuevo contrato, el mensaje es nítido: el vínculo entre el jugador y la ciudad nació bajo el paraguas del técnico portugués y aún se alimenta de aquel primer impulso.
El Ayanoui, del Mundial a Trigoria
En la entrevista, Dybala también se detuvo en un compañero que ha ido ganando foco en los últimos meses: El Ayanoui, pieza clave con Marruecos en el Mundial y futbolista en clara proyección en la Roma.
«Está haciendo un gran Mundial, lo estoy siguiendo. Y en la Roma, además de decir que es un jugador fuerte, también es un buen chico», subrayó el argentino.
No hay hipérboles ni adornos innecesarios. Hay reconocimiento. El elogio llega tanto al futbolista como a la persona, un detalle que en un vestuario de alta exigencia suele pesar tanto como una asistencia o un gol. Dybala, referente técnico y emocional, señala a El Ayanoui como uno de esos perfiles que pueden sostener el futuro inmediato del equipo.
La herida de Budapest
Cuando el diálogo se desplaza hacia la final de la Europa League perdida ante el Sevilla, el tono cambia. La voz de Dybala, recogida en las líneas del diario italiano, vuelve sobre una noche que en Roma aún escuece. No solo por el resultado. También por el arbitraje de Anthony Taylor.
«Es verdad, la mano fue absurda, pero no fue lo único que pasó durante el partido. Hubo varios momentos en los que el árbitro cobró cosas extrañas: no sacó tarjetas, fue muy permisivo con algunos jugadores del Sevilla. Y luego esa mano habría reescrito el resultado final si hubiera cobrado el penal. Me dolió muchísimo perder esa final».
No hay necesidad de añadir nada más. El argentino no se refugia únicamente en la jugada del penalti no señalado; habla de un patrón, de una sensación de injusticia acumulada durante los 90 minutos y la prórroga. Una final que pudo cambiar el rumbo reciente de la Roma y que, en su relato, sigue siendo una espina clavada.
La mano no sancionada, las tarjetas que nunca salieron del bolsillo, la permisividad con el rival… Para un futbolista que ya sabe lo que es ganar en Europa, esa noche quedó archivada en la carpeta de las oportunidades arrebatadas, no solo de las oportunidades perdidas.
Dybala encara ahora un nuevo capítulo en Roma, con una renovación que apunta a consolidarlo como uno de los símbolos del proyecto. Mourinho ya es pasado, El Ayanoui representa parte del futuro y la final ante el Sevilla permanece como un recordatorio brutal de lo cerca que estuvo la gloria. La pregunta es sencilla y a la vez enorme: ¿cuántas veces más tendrá la Roma una oportunidad así con Dybala en plenitud?
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