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Pep Chavarría: De Figueres a Chelsea

El camino de Pep Chavarría hasta Stamford Bridge no tiene nada de típico. Mientras muchos futbolistas de élite se forman en academias de prestigio y asoman a Primera a los 18 o 19 años, el lateral catalán tuvo que abrirse paso a golpe de paciencia. No debutó en La Liga hasta los 24, cuando otros ya acumulan varias temporadas en la élite.

Hoy, con 28, firma el gran salto de su carrera: cinco años con Chelsea por unas 16,3 millones de libras, más 1,7 millones en variables. Un cambio de vida total para un jugador que viene de pelear desde abajo.

“Estoy muy ilusionado por empezar”, dijo en su presentación. “Es un sueño para mí porque Chelsea es uno de los clubes más grandes del mundo. Es una gran oportunidad, pero estoy preparado y trabajaré duro para ayudar al equipo a lograr éxitos”.

De Figueres a la élite

Nacido en Figueres, en el noreste de Cataluña, Chavarría arrancó en el club de su ciudad antes de dar un primer salto a Olot, donde empezó a hacerse un nombre en las categorías inferiores del fútbol español. Nada de focos. Nada de portadas. Mucho campo difícil y muchos kilómetros de autocar.

El punto de inflexión llegó en 2020 con su fichaje por Real Zaragoza. Allí probó por primera vez el peso de un club histórico, en un entorno de presión real y objetivos ambiciosos. Dos temporadas en Segunda bastaron para demostrar que estaba listo para algo más.

Ese “algo más” fue Rayo Vallecano, que lo incorporó en 2022 por menos de 2 millones de libras. Un fichaje de perfil bajo que encajaba a la perfección con la filosofía del club de Vallecas: detectar talento infravalorado, potenciarlo y competir sin complejos contra los gigantes de La Liga.

El Rayo que incomodó a los grandes

El contexto también ayudó. Aquel Rayo no partía como candidato a nada, pero se convirtió en uno de los rivales más incómodos del campeonato gracias a un bloque intenso y bien trabajado. En ese ecosistema, Chavarría creció.

Se consolidó como un lateral fiable, agresivo en defensa, con la energía física que exige la banda en el fútbol moderno. Acabó disputando 125 partidos con la camiseta franjirroja y se hizo fijo en el costado izquierdo, una pieza estable en un equipo acostumbrado a vivir al límite.

Con Rayo no solo se midió de tú a tú a los grandes de España. También se cruzó con entrenadores de talla mundial. Entre ellos, Xabi Alonso, al que enfrentó la pasada temporada cuando el técnico vasco dirigía a Real Madrid.

En el 0-0 de noviembre en Vallecas, Chavarría firmó una actuación defensiva sobresaliente: agresivo cuando tocaba, disciplinado cuando el partido pedía calma. Neutralizó ataques de primer nivel y dejó una impresión que no se borró fácilmente.

De rival a pieza clave para Xabi Alonso

Aquel duelo no se quedó en una simple noche de resistencia. La actuación de Chavarría se grabó en la memoria de Xabi Alonso. Cuando el español aterrizó en el banquillo de Chelsea, el lateral catalán pasó de ser un rival incómodo a convertirse en objetivo prioritario.

El defensa también vivió otra cita grande con Rayo: la final de la Conference League de la pasada temporada, donde fue titular en la derrota por 1-0 ante Crystal Palace. Un golpe duro, pero otra muestra de que su fútbol ya se movía en escenarios europeos.

Ahora, su llegada a Londres encaja en un plan táctico muy concreto. Junto al nuevo lateral derecho Marco Palestra, fichado desde Atalanta por 47 millones de libras en julio, Chavarría ofrece a Xabi Alonso la posibilidad de replicar el sistema de carrileros que llevó a Bayer Leverkusen al título de la Bundesliga en 2024.

Un vacío que cubrir en el costado izquierdo

El movimiento también responde a una necesidad evidente en la plantilla. La marcha de Marc Cucurella a Real Madrid por 51,8 millones de libras en junio dejó un hueco importante en el lateral izquierdo. Chavarría llega para cubrirlo y para elevar la competencia interna en una posición clave.

De los campos modestos de Olot a las noches europeas en Stamford Bridge, el recorrido ha sido largo y nada glamuroso. Ahora, con el escudo de Chelsea en el pecho y la confianza de Xabi Alonso detrás, la pregunta ya no es cómo ha llegado hasta aquí. La cuestión es hasta dónde puede llegar.