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Real Madrid regresa al Bernabéu con Mourinho al mando

Real Madrid vuelve a casa. Y no es un regreso cualquiera.

El Santiago Bernabéu abrirá sus puertas por primera vez en la temporada para recibir a un equipo que ha cambiado de piel desde la última vez que pisó su césped: nuevo ciclo en el banquillo, jerarquías movidas en el vestuario y un técnico, José Mourinho, que afronta su segundo partido oficial con la sensación de estar construyendo desde el principio… aunque no del todo.

El estreno liguero, con susto incluido ante Espanyol, ya dejó avisos. Ahora espera Real Sociedad, en ese duelo de la jornada 1 que se aplazó por la vuelta tardía de varias estrellas blancas. El contexto es otro, pero la exigencia es la de siempre.

Mourinho, punto de partida

En la sala de prensa, Mourinho no maquilló el momento. Habló de arranque, de bases, de reconstrucción.

“Empezamos de cero, aunque no es de cero, la gente ya tiene sensaciones. Hay voluntad de hacer las cosas bien y de apoyar al equipo”, explicó, dejando claro que el grupo ha comprado su mensaje, pero que el proceso apenas comienza.

El técnico se detuvo en un asunto clave en este tramo inicial de curso: la gestión de cargas tras un verano marcado por el Mundial y por agendas saturadas.

“Hay que hacer bien esta gestión entre no jugar nada y jugar mucho, por ejemplo Cucurella. Le di 30 minutos”, detalló. Y subrayó que sus decisiones se apoyan tanto en los datos como en el propio feedback del vestuario: “Mi visión se mezcla con los datos y con lo que me dicen los jugadores, el conocimiento que cada uno tiene de sí mismo”.

Vinicius, en el centro del debate

El nombre de Vinicius Jr. apareció pronto. Y con él, todo lo que le rodea: insultos, agresiones, decisiones arbitrales discutidas y un trato que Mourinho considera claramente desequilibrado.

“La reacción del público normal se puede controlar. La relación de Vinicius con la grada rival puede mejorar. Pero las patadas, insultos y agresiones dependen del árbitro”, lanzó, apuntando directamente al estamento arbitral.

“Hay que hacer justicia. Es el árbitro quien tiene que proteger a los jugadores y al juego. Se puede trabajar la relación con los adversarios”, añadió, marcando la frontera entre lo que puede pulir el propio jugador y lo que debe corregirse desde el silbato.

Mourinho fue más allá al comparar lo que ve con Vinicius con el resto de futbolistas de la élite.

“La temporada pasada vi todos los partidos de Madrid y Barcelona. Pero lo que he visto ahora, en pretemporada, es evidente que hay una diferencia entre Vinicius y otros jugadores”, advirtió.

Y denunció una dinámica peligrosa: “Se ha entrado en una dinámica, los rivales saben que pueden. Si hacen falta a Vini, la tarjeta amarilla llega después de hacer diez faltas. Es un trato que no me gusta”.

Recordó también cómo lo veía desde fuera, cuando dirigía a Benfica: “Cuando era entrenador de Benfica, solo me interesaba Benfica. Vini puede tener más control, pero si es patada y agresión, es expulsión”.

Pese a sus quejas, dejó claro que sigue confiando en el arbitraje español: “Después de ver el último partido, me gustó mucho el arbitraje. Confío en el arbitraje español. Siempre confío en el árbitro. Después del partido a veces hay cosas que no me gustan”. Y remató con una frase con veneno: “Sí Negreira, sí amigos, yo no estoy ahí. Estoy totalmente con los árbitros”.

Un Mourinho más sereno, pero igual de exigente

En lo personal, Mourinho se describió como un entrenador distinto al de sus primeros años en la élite, más templado, menos volcánico.

“Me siento más tranquilo desde hace años, con más control de mis emociones. Pero no es algo nuevo. Ahora afronto situaciones difíciles o frustraciones, porque todavía no hemos perdido”, dijo, dejando caer que el verdadero examen emocional llegará con el primer golpe serio.

Eso no significa que haya rebajado el nivel de exigencia interna.

“No me gusta la pereza, me gusta la gente que trabaja para Real Madrid. Hasta ahora no he visto pereza, todos lo dan todo. Y todos me protegen de mi lado oscuro. Me siento bien así”, confesó.

El tridente y el lujo de elegir

Cuando le preguntaron por el que muchos ya señalan como el mejor tridente ofensivo del mundo, Mourinho fue claro: el problema no es tener demasiadas estrellas, sino no tenerlas.

“Lo más complicado es cuando no tienes jugadores de máximo nivel. Eso me ha pasado en otros equipos. Aquí no. Yo quiero a los tres (Mbappé, Bellingham, Vinicius) y estoy aquí para tomar decisiones”, sentenció.

Sobre su regreso al Bernabéu, el técnico evitó cualquier foco personal.

“No quiero que el Bernabéu me reciba de una manera particular, quiero que reciba al equipo como su equipo, con su pasión”, afirmó, desplazando toda la atención al grupo.

En cuanto al mercado, lanzó un mensaje nítido… pero con la puerta entreabierta a lo imprevisible.

“Sigue abierto, nunca sabes lo que puede pasar. De momento todo está cerrado, pero el presidente o José Ángel pueden llamarme para decirme que hay una oferta por uno. Para mí, el mercado está cerrado. Me gustaría quedarme con esta plantilla esta temporada”.

Valverde, Mbappé, Carlos Espi, Endrick: el tablero de piezas

La segunda parte de la comparecencia giró en torno a nombres propios. El primero, Federico Valverde, y su eterna discusión posicional.

“No me gusta cuando le hacen jugar de lateral derecho. Le ha pasado en el pasado. Para mí es centrocampista. Puede ser más posicional o más móvil”, explicó. Y aprovechó para reivindicar que los parches tácticos no se conviertan en norma: “Los equipos deben tener soluciones. Un lateral es un lateral, pero hoy puede ser extremo. O como Trent, que puede jugar por dentro”.

El siguiente asunto fue la convivencia entre Carlos Espi y Kylian Mbappé. ¿Pueden jugar juntos?

“Podemos verlos juntos, o con Endrick. Carlos tiene un perfil diferente, fue perfecto para cómo fue el partido contra Espanyol. Pensé que Carlos podía ser importante en ese momento para ahogar al rival”, desgranó, dando pistas de cómo piensa utilizar al joven atacante en contextos de presión alta.

Tchouameni y Endrick, entre el riesgo y la prudencia

Mourinho también se detuvo en la situación física de Aurelien Tchouameni, uno de los grandes damnificados por el desgaste del Mundial.

“Ha sufrido mucho en el Mundial. Lo arriesgó todo. Jugó las semifinales con todo”, recordó. El francés está listo para competir, pero el cuerpo técnico ha optado por la cautela.

“Ha tenido un contratiempo, el jugador está listo para jugar y podría haber seguido, pero creemos que debe empezar la temporada al 100%. Hemos decidido con él y con el staff esperar, para que vuelva una o dos semanas más tarde, pero al 100%”, explicó.

Sobre Endrick, el técnico reconoció cierta preocupación, aunque sin dramatizar.

“Hay un problema específico al lado del tendón, pero es más de precaución. Es un jugador que me gusta muchísimo”, admitió.

Y subrayó el valor de haberlo retenido pese al asedio de media Europa: “Ha tenido tantas, tantas ofertas de clubes. Yo no quería ceder. Estoy seguro de que va a llegar a la primera llamada de Carlo Ancelotti. Me llamará directamente”.

El Bernabéu aguarda. Mourinho también. El examen real a este nuevo Real Madrid empieza ahora, bajo los focos de casa y con una pregunta en el aire: ¿será este el año en que su proyecto deje de ser promesa y se convierta en autoridad?

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