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Rodri pasa por el quirófano y enfrenta un paréntesis en el proyecto de Enzo Maresca

El corazón del centro del campo de Manchester City se detiene por un momento. Rodri estará de baja durante un “corto periodo de rehabilitación” tras someterse a una operación de espalda, un contratiempo delicado justo cuando el campeón de la Premier League empieza a ensamblar la era Enzo Maresca.

El propio técnico adelantó el viernes que el centrocampista pasaría por el quirófano el lunes. Su mensaje fue claro: el jugador necesitaba parar. “Necesita unas vacaciones, necesita descansar y recuperarse y luego volverá con nosotros”, explicó. No hay fecha marcada para el regreso. Solo una certeza: City tendrá que aprender a vivir sin su mediocentro durante las próximas semanas.

El club detalló que Rodri llevaba “sintiendo molestias desde hace algún tiempo” y que finalmente se ha sometido a un procedimiento para solucionar el problema. Un desenlace casi inevitable tras una temporada en la que el cuerpo del español volvió a pasar factura.

Un líder entre algodones y en el centro del mercado

Rodri llega a este parón en un momento extraño de su carrera. Por un lado, acaba de firmar un verano de ensueño con España, guiando a la selección hasta la gloria mundial y siendo nombrado mejor jugador del torneo. Por otro, su físico encadena ya dos temporadas complicadas.

Las lesiones han marcado su trayectoria reciente. Sus dos últimas campañas han estado seriamente condicionadas por los problemas físicos y una rotura del ligamento cruzado anterior le hizo perderse la mayor parte del curso 2024-25 con Manchester City. Ahora, la espalda le obliga a una nueva pausa.

Todo esto sucede con un reloj marcando el tiempo de su contrato: le queda un año con City. Su nombre suena con fuerza en los despachos de Real Madrid, que observa al mediocentro como una pieza ideal tras su coronación mundialista. Los rumores se intensifican, pero, por ahora, solo hay una realidad tangible: rehabilitación, paciencia y silencio sobre plazos.

Un calendario que no espera

Mientras Rodri se recupera, la temporada se acerca a toda velocidad. Manchester City se mide a Arsenal en la Community Shield el 16 de agosto, el primer examen oficial del proyecto Maresca. Una semana después, el 23 de agosto, arranca la defensa del título de la Premier League ante Bournemouth.

Son partidos que, a día de hoy, se dibujan sin su faro en la sala de máquinas. Maresca deberá ajustar piezas, reinventar el plan y encontrar una solución temporal para un rol que Rodri ha convertido en indispensable. El estilo del nuevo técnico, heredero de la escuela de posesión y control, pierde de golpe a su mediocentro más fiable.

La incógnita no es solo cuánto tiempo tardará en volver, sino cómo regresará un futbolista que encadena problemas graves en tan poco margen de tiempo.

Gvardiol, ancla de futuro en la defensa

Entre la preocupación por la espalda de Rodri, una noticia sólida para el campeón inglés: Josko Gvardiol ha ampliado su compromiso con el club. Tal y como adelantó BBC Sport en junio, el defensa croata ha firmado un nuevo contrato por cinco años, que lo vincula a Manchester City hasta el verano de 2031.

A sus 24 años, Gvardiol se ha asentado con una rapidez notable desde su llegada desde RB Leipzig en agosto de 2023. Suma ya 122 partidos con la camiseta celeste y seis títulos en su vitrina, incluida la Premier League en su primera campaña en Inglaterra. Un impacto inmediato que ha convencido al club de blindar su futuro en la línea defensiva.

La renovación del croata contrasta con la situación de Rodri: uno asegura su sitio a largo plazo, el otro entra en el último año de contrato mientras se recupera y escucha su nombre ligado a Real Madrid.

Un City entre dos caminos

Maresca se encuentra, así, en un punto de cruce. Por un lado, consolida una columna defensiva con Gvardiol firmado hasta 2031. Por otro, ve cómo su mediocentro más influyente vuelve a pasar por el quirófano y encara un curso con rumores constantes sobre su futuro.

La temporada aún no ha empezado y Manchester City ya se ve obligado a responder a una pregunta incómoda: ¿puede seguir dominando Inglaterra y Europa si su brújula en el centro del campo se convierte en una incógnita recurrente?