El futuro de Salah: de ídolo en Liverpool a rivalidad en Turquía
El final de la era Mohamed Salah en Liverpool no está siendo silencioso. Ni sencillo. Con un año aún por cumplir en su contrato millonario, el club y el jugador acordaron separarse este verano, poniendo punto final a una etapa legendaria que, sin embargo, había perdido brillo en los últimos meses.
Durante años, Salah fue un lujo que Liverpool podía permitirse sin pestañear. Goles, asistencias, noches europeas memorables. Su aportación ofensiva tapaba cualquier carencia sin balón. Pero la última temporada cambió el relato: se desplomó su producción en ataque y, de repente, su escaso trabajo defensivo dejó de ser un detalle menor para convertirse en un problema estructural. El club decidió girar el timón.
De Besiktas a la irrupción de Trabzonspor
Todo apuntaba a que el siguiente capítulo del egipcio estaría en Turquía. Besiktas se movió rápido, presentó una oferta firme y tomó ventaja frente al interés más difuso procedente de Arabia Saudí y la MLS. El escenario parecía claro: nuevo país, nuevo reto, un grande de Estambul como plataforma y un acuerdo prácticamente encarrilado.
Hasta que el sábado por la mañana cambió todo.
Desde Francia, el periodista Santi Aouna, y desde Turquía, el reputado Yağız Sabuncuoğlu, coincidieron en el mismo punto: el acuerdo de Besiktas estaba siendo asaltado por otro actor de la Süper Lig. Trabzonspor había entrado en escena con la determinación de quien sabe que solo tiene una oportunidad.
Sabuncuoğlu detalló en la red social X que Trabzonspor ya se había reunido con el representante de Salah y había puesto sobre la mesa una propuesta oficial: contrato de dos años y un salario de 17 millones de euros por temporada. Traducido a ritmo de Premier, en torno a 280.000 libras semanales. Menos que las aproximadamente 400.000 libras que cobraba en Anfield, pero todavía un sueldo de súperestrella para el estándar turco.
Un giro en las negociaciones
La presión económica empezó a inclinar la balanza. Según el periodista turco, el agente de Salah ya transmitió al jugador todos los detalles de la oferta de Trabzonspor y la respuesta inicial del egipcio fue clara: ve con buenos ojos esa opción. Falta el último filtro, el más íntimo. Consultarlo con su familia y tomar la decisión definitiva.
Mientras tanto, el efecto dominó no tardó en sentirse en Estambul. Aouna informó de que Trabzonspor está cerca de “robar” el fichaje, tras entrar en negociaciones avanzadas con el agente del jugador y aproximarse a un acuerdo total. La reacción de Besiktas fue inmediata: el club decidió suspender oficialmente las conversaciones “hasta nuevo aviso”, pese a tener ya un principio de acuerdo verbal con el entorno de Salah.
Ese preacuerdo con Besiktas contemplaba un contrato 1+1 años, con un salario neto de 10 millones de euros por temporada y hasta 2 millones adicionales en bonus. Un paquete potente, pero claramente por debajo de la propuesta de Trabzonspor, más corta en duración, pero notablemente superior en términos salariales fijos.
Un icono en la encrucijada
El caso Salah ha pasado en cuestión de días de ser un cierre de etapa ordenado a convertirse en una pugna abierta en Turquía. Dos clubes históricos, dos proyectos distintos y un mismo objetivo: convertir a uno de los grandes nombres de la última década en la cara de su ambición.
Liverpool ya ha aceptado que su tiempo con Salah ha terminado. La cuestión ahora es otra: ¿será Besiktas el club que dejó escapar a un icono o será Trabzonspor quien firme el golpe más sonoro del verano en la Süper Lig? La respuesta, como casi siempre en la carrera del egipcio, se decidirá en la zona donde más pesa: muy cerca del área, esta vez del despacho.
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