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Schumacher anticipa un final de mercado agitado

Steven Schumacher mira el calendario, mira su plantilla y sabe exactamente lo que le espera en las próximas semanas: caos controlado. El técnico de Bolton Wanderers da por hecho un final de ventana de fichajes agitado, casi desesperado, mientras intenta completar un equipo que hoy arranca la temporada sin piezas clave en ataque.

Seis fichajes han llegado este verano, pero la foto previa al primer partido competitivo de la campaña, esta tarde ante Sheffield Wednesday, sigue incompleta: no hay un extremo derecho específico en la plantilla y solo cuenta con un delantero centro senior, Sam Dalby. Para un equipo que quiere asentarse en Championship, la carencia es evidente. Y la afición lo ha notado.

Un ataque por construir y una apuesta fuerte por Max Dean

La inquietud en la grada tiene un nombre propio sobre la mesa de negociaciones: Max Dean. Se entiende que Bolton ha presentado una oferta en efectivo superior al millón de libras a Gent por el delantero de 22 años. El club belga ya habría rechazado una propuesta inicial y quiere recuperar los 1,7 millones que pagó a MK Dons hace dos años por el ex internacional juvenil inglés.

El interés es firme, el margen económico no tanto. Bolton está llamado a manejar uno de los presupuestos más bajos de la división la próxima temporada, un condicionante que explica buena parte de las dificultades para cerrar operaciones. Aun así, Schumacher no baja el listón de sus exigencias.

La semana pasada fue claro: quiere “cuatro o cinco” incorporaciones antes del cierre del mercado, el 3 de septiembre. Y mantiene la esperanza de sumar al menos un nuevo jugador antes del debut en Championship frente a Preston North End el próximo fin de semana.

Presupuesto corto, ambición intacta

El técnico no se engaña. Ya ha vivido este escenario. Lo hizo con Plymouth Argyle, donde también afrontó la Championship con, prácticamente, el presupuesto más bajo de la categoría.

“Lo he visto antes y es lo que hay, tienes que ser inteligente y meticuloso, traer las personalidades adecuadas, gente que creas que está infravalorada y que pueda ayudarte”, explicó en declaraciones a The Bolton News.

No es solo cuestión de dinero. El verano del Mundial ha distorsionado el mercado. Los clubes de la parte alta han retrasado decisiones, las cesiones se han frenado y el efecto dominó apenas empieza a notarse.

Schumacher lo resume con pragmatismo: muchos equipos están esperando a que se definan las plantillas de los grandes, a que los jugadores de Premier League y los cedidos queden liberados. Cuando eso ocurra, el movimiento se disparará. Y ahí quiere estar Bolton, preparado para aprovechar cualquier oportunidad en los últimos días de ventana.

Entre la urgencia y la calma

El entrenador no esconde que le habría gustado tener ya más artillería ofensiva. Lo ideal, reconoce, habría sido contar con la mayoría de las incorporaciones antes del inicio liguero. Para cuando se cierre el mercado, los equipos habrán disputado cuatro o cinco jornadas. Quince puntos en juego con plantillas aún en construcción.

Pero Schumacher se agarra a algo que no se compra: el estado de ánimo del vestuario. Habla de un grupo “motivado, que está jugando bien, con confianza y que llega a esta temporada con un poco de impulso”. Ese crecimiento interno durante el verano le da margen para no caer en el pánico.

Sabe que la presión irá en aumento si los goles no llegan y las victorias se resisten. Sabe también que, con un solo nueve senior y sin extremo derecho puro, cada día sin fichajes se siente más largo que el anterior.

Por ahora, Bolton camina por la delgada línea entre la planificación y la urgencia. El plan es claro: estirar cada libra, encontrar talento infravalorado y resistir hasta que el mercado, por fin, se desatasque. La pregunta es si la paciencia alcanzará antes de que la realidad competitiva de la Championship golpee con fuerza.