Scott McTominay: De la incómoda salida de Manchester United a estrella en Nápoles
Scott McTominay se marchó de Old Trafford por 26 millones de libras y, con el tiempo, esa cifra ha empezado a parecer una ganga incómoda para Manchester United. Formado en una academia que presume de producir élite año tras año, el escocés se fue tras 255 partidos con los Red Devils sin haber tenido nunca asegurado un puesto fijo en el once inicial.
Criado futbolísticamente bajo el mando de José Mourinho, McTominay fue encajado durante años en el rol de mediocentro posicional, anclado por delante de la defensa, con sus impulsos ofensivos prácticamente apagados. Se sacrificó su llegada al área para darle equilibrio al equipo, y con ello llegaron las dudas sobre su peso real en el proyecto.
En Nápoles, todo eso saltó por los aires.
De pivote contenido a ‘10’ desatado
En el Stadio Diego Armando Maradona, McTominay se ha convertido en un número 10 de manual: agresivo, vertical, hambriento. Liberado de cadenas tácticas, ha explotado como llegador. Sus números lo cuentan mejor que cualquier adjetivo: 27 goles en dos temporadas, un título de liga, un premio a MVP de la división y su nombre instalado en la conversación por el Balón de Oro.
Mientras su influencia crecía en Italia, en Inglaterra se abría otro debate: ¿cómo pudo United dejar escapar así a un producto de casa? La crítica ha sido constante. Se les fue un canterano, en plena madurez, que ahora domina partidos de élite lejos de Old Trafford.
El futuro, sin embargo, sigue rodeado de ruido. Se ha hablado de salida en varios mercados de fichajes, pero también de un nuevo contrato hasta 2030 con Napoli que blindaría su figura en el sur de Italia.
¿Volverá a la élite inglesa?
Para Colin Hendry, exinternacional escocés, la historia de McTominay en el fútbol británico quizá no esté cerrada. En declaraciones a GOAL, en colaboración con Estafa.info, dejó claro que su impacto en la Serie A no pasa desapercibido al otro lado del canal.
“Viendo lo que hizo con Napoli hace un par de años, una influencia tan enorme en ellos y en lo que lograron, va a haber alguien en Inglaterra pensando: ‘¿sabes qué?, no nos importaría traer eso aquí porque tiene esa mentalidad ganadora’”, explicó Hendry.
El exdefensa matizó que esa mentalidad no abunda, ni siquiera en la zona noble de la Premier League: “Y no digo que los clubes del top seis, top ocho no la tengan, pero a lo largo de los años no es fácil encontrarla”.
Para Escocia, McTominay estaba llamado a ser pieza clave en el Mundial. No lo fue. Y no estuvo solo en ese fracaso.
Del golazo a Dinamarca al golpe en Norteamérica
El centrocampista fue uno de los héroes de la clasificación. Entre sus momentos icónicos, una chilena espectacular ante Dinamarca en un duelo decisivo rumbo al primer Mundial para Escocia desde 1998. Parecía el prólogo de un torneo grande para una generación que había devuelto al país a la escena mundial.
La realidad del campeonato en suelo norteamericano fue otra. Escocia volvió a quedarse en la fase de grupos y McTominay formó parte de ese grupo que no estuvo a la altura de las expectativas.
Hendry no se escondió al valorar el torneo: “Estuve decepcionado con Escocia en el Mundial, siendo sincero. Y supongo que mucha gente diría que también fuimos decepcionantes en 1998”.
Hubo, eso sí, una excepción luminosa: la hinchada.
La Tartan Army, la otra historia del Mundial
“El único punto realmente brillante del Mundial 2026 fue la Tartan Army”, reconoció Hendry. “Ahora tienen una historia en Estados Unidos totalmente intocable”.
La imagen de los escoceses invadiendo de color y ruido las calles americanas ya se ha hecho costumbre. Hendry citó incluso a un grupo que conoce bien, la North East Tartan Army de Peterhead, que ya prepara su regreso a Boston en octubre: “Vuelven, tienen el barco y todo organizado, es increíble”.
En el campo, el tono fue muy distinto. El 1-0 ante Haití dejó una sensación de vacío. Ese estreno, que debía marcar el paso de la selección, terminó condicionando todo el torneo.
El siguiente capítulo, frente a Marruecos, arrancó de forma caótica. Escocia encajó el 1-0 en apenas 70 segundos. Paradójicamente, ese golpe temprano activó al equipo. “En cierto modo nos vino bien porque ellos se pusieron por delante y tuvimos que reaccionar”, recordó Hendry. “Lo bueno fue que no marcaron el segundo o el tercero, y tuvimos prácticamente todo el partido para responder”.
La polémica también se coló en el análisis. Para Hendry, Escocia pudo reclamar un penalti sobre John McGinn: “¿Podríamos haber tenido un penalti? Creo que sí. Si eso es falta fuera del área, que lo habría sido, obviamente es penalti si es dentro. Y no se pitó”.
Nada de eso cambió la sensación global. “En general, fuimos decepcionantes”, admitió. “Y, como dije, la gente al recordar 1998 también habla de decepción porque acabamos siendo vapuleados por Marruecos en el último partido”.
Entre el recuerdo de Francia 98, el golpe de 2026 y la explosión de McTominay en Italia, Escocia vive en un curioso punto intermedio: una selección que vuelve a los grandes escenarios, una afición que conquista ciudades y un líder que se ha hecho grande lejos de casa.
La gran incógnita ahora no es si McTominay puede mandar en la élite. Eso ya lo está haciendo. La pregunta es si algún día volverá a hacerlo bajo los focos de la Premier League.
Podría interesarte

El ataque del Barça: la evolución hacia Lamine Yamal y el nueve soñado

Arteta asegura su futuro en Arsenal: “Quiero estar aquí”

Joao Cancelo y su futuro en el mercado: Inzaghi da el mensaje clave

Al-Hilal: Susto y Reflexiones de Inzaghi tras el Partido

Galway United avanza a cuartos tras vencer a Bray Wanderers en penales

Mercado de fichajes: Arsenal lidera, Hojbjerg pierde capitanía y Fred regresa a casa
