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Singapur vence a Tailandia 2-1 pero queda eliminado en semifinales

BANGKOK – La lluvia empapó el césped del Rajamangala Stadium y también el corazón de los Lions. Ganaron 2-1 a Tailandia en la vuelta de las semifinales del campeonato de la ASEAN, pero quedaron eliminados: el 3-4 global, tras el 1-3 encajado en el Jalan Besar Stadium el sábado, fue una losa demasiado pesada.

Un Everest desde el inicio

El equipo de Gavin Lee saltó al campo con la misión casi imposible de remontar dos goles. No se escondió. Fue más intenso, más rápido, más agresivo que el rival desde el pitido inicial.

En un terreno encharcado tras el aguacero de la tarde, Tailandia avisó primero: un disparo de Patrik Gustavsson se desvió en Hariss Harun y encendió las alarmas. Pero Singapur respondió con personalidad, aunque durante muchos minutos solo encontró medias ocasiones, mientras los tailandeses esperaban atrás para salir disparados al contragolpe.

En una de esas transiciones, en el minuto 19, Gustavsson se escapó por la derecha y cayó dentro del área ante la salida de Izwan Mahbud. El estadio contuvo la respiración. Tras una breve revisión, el videoarbitraje confirmó: nada de penalti. Siguió el partido, siguió la vida para los Lions.

Ilhan aprieta, Kampon resiste

Ilhan Fandi, la gran irrupción de Singapur en este torneo, volvió a ser el faro ofensivo. Primero probó con un tiro raso de falta directa, ajustado, desde la frontal. Kampon Phatomakkakul respondió firme, seguro. Poco después, el delantero ganó un cabezazo en el área y obligó de nuevo al guardameta tailandés a volar para desviar por encima del larguero.

Los Lions rozaban el 1-0. A pocos minutos del descanso, Song Ui-young se plantó con una ocasión clara, pero otra vez Kampon apareció para frustrar el grito de gol.

Parecía que el descanso llegaría sin premio. Pero este equipo no se rindió.

Gol justo antes del descanso

Al filo del entretiempo, Farhan Zulkifli rompió líneas, se plantó ante Kampon y definió. El portero se lanzó al suelo y lo desvió con una entrada desesperada. El balón quedó suelto, botando fuera del área.

Desde atrás llegó Harhys Stewart. Controló y, desde fuera del área, acarició la pelota con la rosca justa. El disparo se curvó y terminó en el fondo de la red. 1-0 para Singapur al descanso. La remontada, de repente, ya no sonaba a utopía.

Tailandia reacciona, Singapur responde

La segunda parte arrancó con un susto para los visitantes. En el minuto 53, un centro encontró solo a Seksan Ratree en el área, con la portería a su disposición. No logró controlar. Se esfumó una ocasión clarísima para Tailandia.

El aviso no frenó al conjunto de Anthony Hudson. Siguió empujando y, siete minutos más tarde, encontró el premio. Una jugada combinada dejó a la zaga de Singapur descolocada y Ryhan Stewart cometió penalti al derribar a su rival en el área.

Entró en escena Kakana Khamyok, recién salido desde el banquillo. Se colocó el balón, tomó carrera y lo reventó a la escuadra. Imparable para Izwan. 1-1 en la noche, ventaja tailandesa consolidada en la eliminatoria.

Parecía un golpe definitivo. No lo fue.

Los Lions, fieles a su carácter combativo, se lanzaron otra vez hacia adelante. Y la respuesta llegó casi de inmediato. Ryhan Stewart, decidido a redimirse, irrumpió por la derecha y puso un balón raso y potente al corazón del área. Pansa Hemviboon, en su intento de despejar, desvió la pelota hacia su propia portería. 2-1 para Singapur. El sueño, de nuevo, asomaba.

Izwan sostiene el orgullo

Con el marcador de la noche a favor pero la eliminatoria aún en contra, el partido entró en una fase de tensión máxima. Singapur necesitaba otro gol; Tailandia buscaba el empate para evitar sustos finales.

En el minuto 79, Teerasak Poeiphimai tuvo el 2-2. Se acomodó el disparo y conectó un remate que llevaba marchamo de gol. Izwan voló, rozó la pelota con los dedos y la desvió al poste. Paradón y córner. Un gesto de puro orgullo competitivo, aunque insuficiente para cambiar el destino de la serie.

Tailandia, número 94 del ranking mundial y selección más potente del torneo, aguantó hasta el pitido final. Y mantuvo una racha intimidante: antes de este duelo, acumulaba 11 victorias consecutivas frente a Singapur.

Un gigante herido, un paso adelante

La última vez que los Lions habían derrotado a los siete veces campeones del torneo se remontaba a 2012, aquel 3-1 en el Jalan Besar Stadium en la ida de la final. Singapur acabaría levantando el trofeo pese a perder 0-1 en la vuelta. Fue también la última presencia de los Lions en una final.

Esta vez la historia terminó en semifinales, pero tras un recorrido áspero. Singapur sufrió para arrancar con un 2-1 ante Camboya, ganó después a Timor-Leste en casa, resistió con un 0-0 de enorme valor en el campo de Vietnam y cerró la fase de grupos con un 1-1 ante Indonesia que selló el pase. Segundo puesto en el Grupo A, por detrás de la campeona defensora Vietnam, que llega a la vuelta de su semifinal con un 2-0 sobre Malasia.

La eliminación duele. El marcador global no perdona. Pero en una noche de lluvia, barro y orgullo, los Lions dejaron algo más que una victoria estéril: la sensación de que, si mantienen este nivel, la próxima vez el Everest puede quedar un poco más cerca de la cima.