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Sirius se desploma: Mjallby logra una remontada histórica

En Strandvallen, el líder invicto se derrumbó. Sirius, que paseaba por la Allsvenskan con 12 puntos de ventaja y un aura de imbatibilidad, dejó escapar un 3-0 para acabar perdiendo 4-3 ante el campeón vigente, Mjallby, que resucitó en una tarde que puede marcar su temporada.

El guion parecía escrito desde el inicio. El conjunto de Uppsala, intratable en lo que va de liga, golpeó con la contundencia de un aspirante serio al título. Otsa Liimata firmó un doblete y, antes del minuto 34, el marcador ya mostraba un 3-0 que sonaba a sentencia. La racha de Sirius seguía viva, el liderato parecía blindado y el ambiente en el estadio se teñía de resignación local.

Pero el partido cambió de tono tras el descanso. Y lo hizo con un chico de 18 años.

Olle Lindberg saltó al campo en el intermedio y necesitó apenas dos minutos para dejar su huella: primer gol en la Allsvenskan y el 3-1 que encendió a Mjallby y a su afición, hambrienta de algo a lo que aferrarse tras un inicio de 2026 mucho más terrenal que el cuento de hadas del título del año pasado.

Ese gol fue la chispa. La presión local creció, las dudas se apoderaron de Sirius y el partido se partió. En el área visitante emergió la figura de Jacob Bergström. El ‘9’ de Mjallby, referencia constante en el juego directo, cazó dos oportunidades y las transformó en los goles del 3-2 y del 3-3. De repente, el líder estaba contra las cuerdas, sin el control, sin la calma que le había definido durante media temporada.

El contexto tampoco ayudaba a Sirius. Sin el escocés Robbie Ure, traspasado esta semana a Sevilla tras anotar 15 goles en 15 partidos, el equipo de Andreas Engelmark perdió filo en el tramo final, justo cuando se lanzó desesperadamente a por el empate. Llegó con muchos hombres, pero sin la misma amenaza.

Y entonces volvió a aparecer Lindberg.

Minuto 88. Centro al área y el joven suplente se elevó para conectar un cabezazo que desató la locura en Strandvallen. 4-3. Remontada consumada. De 0-3 a 4-3, con un adolescente firmando su primer doblete liguero y convirtiendo una tarde gris en un recuerdo imborrable para Mjallby, que no ganaba en casa en liga desde el 27 de abril, cuando venció 2-0 a Halmstad.

Sirius, herido y sin red, se volcó en los últimos minutos. No encontró el camino. Y por primera vez en la temporada, conoció la derrota en liga.

El golpe va más allá de los tres puntos. En julio, tras el parón por el Mundial, ya había dejado escapar una ventaja ante el mismo rival, terminando 4-4. Ahora, otro desplome alimenta las dudas sobre una carrera hacia el título que hace apenas unas semanas parecía un trámite.

Andreas Engelmark no escondió su frustración: “Es horrible por nuestra parte, por supuesto; al final es responsabilidad mía, pero todos los jugadores tienen que asumirla ahora. Hemos dejado escapar tres ventajas desde el verano y tenemos que ver qué podemos hacer mejor y tener una mentalidad más fuerte”.

La tabla sigue hablando a favor de Sirius: 42 puntos en 17 jornadas de una liga de 30, con 12 de ventaja sobre Hammarby, que además tiene un partido menos. Mjallby, por su parte, se asienta en la zona media, décimo con 20 puntos, pero con una inyección anímica enorme.

El líder sigue arriba, sí. Pero después de dos choques caóticos ante el mismo rival y un 3-0 convertido en pesadilla, la pregunta ya no es cuántas jornadas antes celebrará el título Sirius, sino si tendrá la entereza mental para no dejar que este golpe en Strandvallen se convierta en el punto de inflexión de la temporada.