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Southampton llega a Wembley entre sospechas de 'spygate'

Southampton llega a Wembley entre sospechas: el ascenso se tiñe de “spygate”

Shea Charles decidió una eliminatoria que ya estaba al límite de pulsaciones. Minuto 116, piernas pesadas, nervios a flor de piel, y un centro-chut que se coló para dar a Southampton el billete a la final del playoff de Championship ante Hull, el 23 de mayo en Wembley. Fútbol puro.

Pero el ruido no viene solo del césped.

Mientras los aficionados celebraban el pase, el club del sur de Inglaterra se asoma a un escenario muy distinto: un posible castigo de una comisión disciplinaria independiente, después de ser acusado de vulnerar dos reglamentos de la English Football League. El caso ya tiene nombre propio en los pasillos: “spygate”.

Una clasificación bajo sospecha

La victoria ante Middlesbrough en St Mary’s debería haber sido una noche de gloria. No lo fue del todo.

El encuentro se jugó con una sombra constante: la acusación de que un analista de Southampton habría sido sorprendido espiando y grabando una sesión de entrenamiento de Boro en Rockliffe Park.

Kim Hellberg, visiblemente afectado tras la eliminación, no rebajó ni una pizca el tono. Calificó el comportamiento de Southampton de “vergonzoso” y dejó claro que, desde su punto de vista, una simple multa económica no bastaría.

El ambiente se tensó aún más en la banda. Después de que Luke Ayling denunciara un comentario discriminatorio presuntamente realizado por el capitán de Southampton, Taylor Harwood-Bellis, Tonda Eckert pareció encararse con Hellberg en la zona técnica. El cuarto árbitro, Tom Nield, se interpuso antes de que la situación fuera a más. Más tarde, el propio Hellberg restó importancia al cruce entre entrenadores, pero la imagen ya estaba ahí: una eliminatoria al rojo vivo, dentro y fuera del campo.

Eckert, entre la alegría y el silencio obligado

Tonda Eckert no escondió que el caso ha contaminado la serie.

Reconoció que todo el asunto ha “ensombrecido” la eliminatoria. Y, aun así, se aferró a una misma idea en cada respuesta: no puede hablar.

“Lo estamos tomando muy en serio”, insistió. Repetía casi como un mantra que se trata de “una investigación en curso” y que, por ese motivo, no va a entrar en detalles. El técnico alemán, de 33 años, aseguró que se pronunciará cuando el proceso esté cerrado. Hasta entonces, silencio.

La escena resultó llamativa: un entrenador joven, recién clasificado para una final en Wembley, obligado a medir cada palabra en la sala de prensa. El partido de su vida deportiva, eclipsado por lo que ocurriera lejos de los focos, en un campo de entrenamiento ajeno.

Hellberg no compra la palabra “presunto”

En el otro vestuario, la contención fue mínima. Hellberg no solo no quiso rebajar el conflicto, sino que corrigió a un periodista cuando este utilizó el término “supuesto” al referirse al incidente en Rockliffe Park.

Middlesbrough sostiene que sorprendió a un analista escondido, registrando y anotando la sesión desde el inicio del entrenamiento. Para el sueco, no hay matices. No ha hablado con Eckert sobre el tema. Ni tiene intención de hacerlo.

“No tengo nada que decirle… ¿qué debería decirle?”, lanzó, seco, cuando le preguntaron por un posible contacto directo con su homólogo.

“Me rompe el corazón”

Hellberg fue más allá, dibujando el escenario que, según él, se habría producido de no haber descubierto al supuesto espía.

“Si no hubiéramos atrapado a ese hombre al que enviaron, cinco horas de viaje, ustedes se sentarían aquí y dirían ‘bien hecho’ quizá en los aspectos tácticos del partido y yo me iría a casa sintiendo que he fallado en esa parte en la que tengo que ayudar a mis jugadores”, explicó.

Luego apuntó al núcleo del fútbol que él defiende: trabajo, preparación, juego limpio.

“Cuando eso te lo quitan, cuando alguien decide: ‘No, no vamos a ver todos los partidos, vamos a mandar a alguien, vamos a filmar la sesión, ver todo y esperar no ser atrapados’ – supongo que por eso se estaban cambiando de ropa y todas esas cosas – me rompe el corazón, en todo lo que creo”, confesó. “No me importa si hay reglas diferentes en otros países”.

Su discurso sonó más a declaración de principios que a simple queja postpartido. Para Hellberg, el daño no es solo competitivo. Es moral.

Wembley espera… y también la comisión

Mientras tanto, el calendario no se detiene. Southampton jugará por el ascenso ante Hull en Wembley, con el eco de la polémica retumbando en cada análisis previo. El gol de Shea Charles ya forma parte de la historia reciente del club, pero la historia completa aún está por escribirse.

Porque el veredicto que llegue desde los despachos puede alterar la lectura de esta campaña.

El césped ha hablado. Ahora falta saber qué dirán los jueces.