St Mirren busca la cima con defensa sólida
St Mirren apunta alto, pero con el candado atrás como bandera. Craig McLeish, que la temporada pasada salvó al equipo en el play-off tras recoger el testigo de Stephen Robinson, no quiere oír hablar solo de permanencia. Habla de top seis. Habla de Europa. Pero antes de todo, habla de defender.
Robinson había acostumbrado a Paisley a algo más que a sufrir: tres campañas seguidas en la parte alta de la tabla y un título de League Cup dejaron el listón competitivo muy claro. McLeish lo sabe. Y asume el reto sin esconderse. Para él, marcar la línea de meta en “sobrevivir” es un riesgo. Si fallas, caes. Por eso empuja el discurso hacia arriba: aspirar lo más alto posible para no quedar corto.
El verano ha dejado una señal ilusionante en ataque. Doce goles en la fase de grupos de la Premier Sports Cup con un planteamiento más atrevido, un atacante extra y caras nuevas que han refrescado la zona ofensiva. El técnico ve ahí una pista de lo que puede venir. Pero no pierde de vista el ADN del club.
Su mensaje es claro: St Mirren no puede renunciar a lo que le ha hecho competitivo. Ser incómodo. Ser duro. Disfrutar los partidos en los que no encaja. Amar el arte de defender, ir al duelo, ganar el choque, imponerse en cada balón dividido. Primero el muro, luego los fuegos artificiales. La idea pasa por conservar esos “trozos centrales” de identidad y, sobre ellos, construir un equipo más incisivo, más divertido de ver y más liberado en campo rival.
La propuesta no se queda en teoría. McLeish promete un bloque trabajador, de alta energía, intenso de principio a fin. Un equipo difícil de tumbar, pero que al mismo tiempo ofrezca algo más que resistencia: ritmo, ocasiones, partidos que los futbolistas disfruten y que enganchen al aficionado desde la grada. El objetivo es que el público no solo salga orgulloso, sino también entretenido.
En el mercado, el técnico sigue moviendo piezas. Ha incorporado cedido al centrocampista de 20 años de Rangers, Paul Nsio, un fichaje que responde a una necesidad muy concreta: músculo y zancada. McLeish valora en Nsio una combinación de físico y atletismo que, según reconoce, no abunda en su plantilla. Un jugador capaz de cubrir varias posiciones y dar soluciones en diferentes zonas del campo, algo clave en una temporada larga y exigente.
No todas las operaciones han salido. La llegada del ghanés Abdul Hakim Sulemana se ha caído, un contratiempo que obliga a recalcular. McLeish, sin embargo, no cierra la puerta a más movimientos. Quiere completar un grupo que pueda sostener el plan: un St Mirren agresivo sin balón, más afilado con él y con la ambición de romper el techo de la permanencia.
La hoja de ruta está trazada. Ahora falta comprobar si esa mezcla de hierro atrás y descaro arriba basta para devolver al club a la zona noble… y para que Europa deje de ser solo una palabra en el vestuario.
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