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Sunderland apuesta por Grealish: cesión con opción de compra

Sunderland ha decidido irrumpir con fuerza en el mercado europeo. Según The Athletic, el club del Stadium of Light ha registrado formalmente su interés por Jack Grealish y ha presentado a Manchester City una propuesta de cesión tan ambiciosa como reveladora del momento del futbolista.

La oferta incluye un esquema en el que City seguiría asumiendo una parte importante del elevado salario semanal del extremo de 30 años. No se queda ahí: el acuerdo contemplaría una cláusula para que el conjunto del noreste pueda convertir la operación en traspaso definitivo el próximo verano, cuando expira el contrato de Grealish en el Etihad Stadium.

Un giro brusco en la carrera de un jugador que hace no tanto era intocable.

De estrella del triplete a moneda de mercado

El movimiento llega en plena búsqueda de minutos por parte de Grealish, que persigue continuidad tras un periodo complicado. La temporada pasada la vivió completa a préstamo en Everton, donde firmó dos goles y seis asistencias en 22 partidos a las órdenes de David Moyes, hasta que una fractura por estrés en el pie en enero cortó su curso de golpe.

Everton disponía de una opción de compra cercana a los 50 millones de libras. Tenía el poder de quedarse con el internacional inglés. Decidió no ejercerla.

Ese fue el primer síntoma claro de un cambio de estatus para un futbolista que en su día llegó al Etihad en un traspaso de 100 millones de libras procedente de Aston Villa, convirtiéndose en fichaje récord del club y acumulando desde entonces 159 partidos oficiales con la camiseta del City.

Ahora, la fotografía es muy distinta. En este inicio de campaña, Grealish solo ha salido desde el banquillo en los dos primeros encuentros: participó en la derrota en la Community Shield ante Arsenal y volvió a tener minutos en la segunda parte del triunfo por 2-1 en Premier League frente a Bournemouth.

Para alguien que fue pieza clave en el triplete histórico de 2022-23, el contraste es brutal. Aquella temporada fue dueño de la banda izquierda, con 50 apariciones mientras el City arrasaba en Champions League, Premier League y FA Cup.

En el curso 2024-25, su rol se redujo a apenas siete titularidades ligueras. El punto más bajo llegó con su exclusión de la convocatoria en la última jornada ante Fulham. Pep Guardiola aseguró entonces que la decisión “no era nada personal”, pero el siguiente paso fue todavía más contundente: Grealish se quedó fuera también de la lista para el Mundial de Clubes.

El plan europeo de Sunderland

Ahí aparece Sunderland. Regis Le Bris quiere subir el listón competitivo de su plantilla antes de encarar la Europa League. Y no se conforma con retoques menores. Busca jerarquía, experiencia de élite, jugadores acostumbrados a noches grandes. Grealish encaja de lleno en ese perfil.

Su nombre se integra en una ofensiva más amplia. El club trabaja también en la incorporación del extremo de Marseille, Igor Paixao. Con el brasileño de 26 años, autor de 12 goles en la pasada Ligue 1, no se esperan problemas en los términos personales. El escollo está entre clubes: aún no hay acuerdo con Marseille.

La dirección deportiva de los Black Cats se ha movido con decisión desde el inicio del verano. Ya ha cerrado la llegada del veterano lateral Thomas Meunier y del joven Dayann Methalie para reforzar los costados de la defensa. En el centro del campo, Jules Ahoka se suma para ofrecer variantes y piernas frescas en una temporada que exigirá fondo de armario para competir en varios frentes.

Con este contexto, la apuesta por Grealish no es un capricho. Es un mensaje. Sunderland quiere que su regreso al escaparate continental no sea testimonial.

Un City dispuesto a pasar página

Desde junio, los indicios eran claros: Manchester City estaba preparado para escuchar ofertas por el que fuera su fichaje récord, tanto en forma de cesión como de traspaso definitivo. La propuesta de Sunderland encaja en ese escenario. Permite a los campeones de Inglaterra aliviar masa salarial y ganar margen para remodelar su ataque, mientras mantienen la posibilidad de negociar a futuro si el jugador se revaloriza.

Para Grealish, el escenario es igual de nítido. O acepta un papel secundario en un City que ya mira hacia la siguiente generación, o se lanza a un proyecto que le ofrece algo que ahora mismo no tiene: protagonismo, minutos y un papel central en una aventura europea.

La pelota, esta vez, no está solo en el césped. Está en el despacho, en el contrato y en la decisión de un futbolista que debe elegir si su carrera sigue girando alrededor del Etihad… o si el próximo gran capítulo se escribe bajo los focos del Stadium of Light.