El susto de Rice y la victoria de Inglaterra ante Croacia
Durante 72 minutos, Declan Rice fue el metrónomo de Inglaterra en la victoria por 4-2 ante Croacia. Asistencia para Harry Kane, liderazgo en la medular y esa sensación de que todo pasaba por sus botas. Hasta que su cuerpo dijo basta.
El mediocentro empezó a gesticular, a tocarse la zona baja de la espalda y la parte alta del isquiotibial. Una mirada al banquillo, un gesto claro: no podía seguir. El silencio se hizo por un instante entre los aficionados ingleses antes de que el cambio se confirmara.
Thomas Tuchel no dudó.
“Declan tuvo algunas pérdidas de balón poco habituales y le vi con molestias. Le pregunté y me señaló directamente la parte baja de la espalda y el isquiotibial, que sentía molestias. No quería correr riesgos”, explicó el técnico alemán en la sala de prensa. “Si saco a Declan, que nunca quiero hacerlo, es para protegerle”.
La imagen del internacional de 27 años cojeando alimentó el temor a una lesión seria, sobre todo con el historial reciente del jugador. Desde el final de la temporada con Arsenal, su estado físico genera debate: necesitó inyecciones en las últimas semanas del curso mientras el equipo perseguía la Premier League y la Champions League.
Esta vez, Tuchel decidió cortar por lo sano. Entró Reece James para ocupar el centro del campo y el entrenador no dudó en elogiarle: “Hizo un partido fantástico en el mediocampo”. Cambio obligado, pero bien resuelto.
Rice, sin embargo, se encargó de rebajar la tensión nada más acabar el encuentro. Sonriente, cumplió con sus compromisos con los medios y lanzó un mensaje tranquilizador ante las cámaras de ITV: “Todo bien, perfecto. Es simplemente lo que he venido arrastrando probablemente en la segunda mitad de la temporada, pequeños dolores aquí y allá, pero estoy bien. Todo correcto, solo precaución y estaré de vuelta contra Ghana”.
El mediocentro sabe que juega al límite, pero también conoce su cuerpo. Inglaterra respira: no hay alarma roja, al menos por ahora.
El discurso de Kane y el giro del partido
Mientras el estado de Rice monopolizaba las conversaciones tras el choque, el gran cambio del partido se había cocinado en el vestuario al descanso. Tras una primera parte frenética, con intercambio de golpes y el marcador igualado, Inglaterra necesitaba algo más que ajustes tácticos. Necesitaba una sacudida emocional.
Ahí apareció Harry Kane.
El capitán reveló el mensaje que les lanzó Tuchel en el intermedio: “Nos dijo que nos quitáramos las cadenas, que nos calmáramos y fuéramos a por ello. Dijo: ‘¿Qué es lo peor que puede pasar? Enseñadle al mundo quiénes podemos ser’”.
La respuesta fue inmediata. “Salimos en la segunda parte a tope y ellos no pudieron aguantar ese ritmo, y ese es el nivel que tenemos que marcar en cada partido”, añadió Kane. Inglaterra pisó el acelerador y Croacia se quedó sin aire.
Una vez por delante en el marcador, el equipo gestionó el encuentro con una madurez poco habitual en un debut de torneo. “La forma en que controlamos el partido una vez que nos adelantamos, realmente nunca pareció que estuviéramos en peligro y luego marcamos al contragolpe”, analizó el capitán. Hubo un tramo en el que Inglaterra pudo firmar tres o cuatro goles más. El resultado ya era contundente, pero la sensación de superioridad, aún mayor.
Bellingham, Rashford y el golpe sobre la mesa en Arlington
La segunda parte fue una demostración de autoridad en Arlington. Inglaterra no solo corrigió errores; impuso su ley. Jude Bellingham y Marcus Rashford se sumaron a la fiesta goleadora y certificaron un triunfo que coloca a los Three Lions en el asiento del conductor en el Grupo L antes de su próximo duelo.
Rice, ya más sereno, también valoró la reacción del equipo tras el descanso: “Creo que obviamente la primera parte probablemente se sintió peor de lo que fue, solo por la manera en que encajamos los goles. Tuvimos mucho el balón, pero en la segunda parte se vio ese golpe, ese deseo desde el primer minuto”.
El centrocampista describió con precisión el cambio de tono: “Hubo ese resorte extra en nuestras piernas, la presión, nuestra fuerza, la forma en que fuimos hacia adelante, la manera en que creamos ocasiones en la segunda parte, y el portero hizo un partido increíble. Así que, sí, en general creo que fue una gran actuación”.
Inglaterra combinó rabia, talento y colmillo en 45 minutos que pueden marcar el tono de su torneo. Tuchel encontró la tecla, Kane ejerció de líder, Bellingham y Rashford golpearon donde más duele y Rice, pese al susto, promete estar listo para el siguiente asalto.
La victoria ya está en el bolsillo. La verdadera pregunta es si este fue solo un aviso… o el inicio de algo mucho más grande.
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