Taylor Harwood-Bellis: El momento de brillar en Aston Villa
“Su momento llegará”, advirtió Unai Emery cuando le preguntaron por Taylor Harwood-Bellis. Ese momento, por fin, asoma.
El defensa, fichado por unos 30 millones de libras tras su paso por Southampton, ha tenido que masticar paciencia desde que llegó a Aston Villa. Dos semanas largas, sin un solo minuto, fuera de la lista de la Champions y viendo el inicio de curso desde la banda. Ahora, la Carabao Cup le abre la puerta: se espera que debute el miércoles ante Coventry en el CBS Arena.
No es un estreno cualquiera. Llega en medio de turbulencias.
Un Villa tocado atrás
El plan era sencillo sobre el papel: Harwood-Bellis llegaba para ocupar el hueco de Ezri Konsa, traspasado al Arsenal por 51 millones de libras. Un central joven, con pie educado, llamado a dar continuidad a la solidez defensiva de la era Emery.
La realidad ha sido otra. Villa se tambalea atrás.
El sábado, en la derrota 2-1 frente a Nottingham Forest, concedió 22 disparos. Una cifra que se suma a los 21 tiros permitidos en el desplome de la primera jornada ante Brighton. El dato de expected goals de Forest se fue hasta 1,92 y el equipo solo ganó el 35,3% de sus entradas. Demasiado blando, demasiado expuesto.
El castigo no fue solo en el marcador. Pau Torres cayó con un problema en los isquiotibiales que le tendrá fuera unas tres semanas. Ian Maatsen, lateral izquierdo, se lesionó en el tobillo en los minutos finales. Emery ya había agotado los cambios y Villa terminó con diez antes de encajar el gol decisivo de Igor Jesus. Maatsen no volverá, como mínimo, hasta noviembre.
Matty Cash también arrastra molestias musculares. No estuvo ni en la victoria 3-2 en Champions contra Club Brugge ni en el reencuentro liguero ante su antiguo club.
Resultado: defensa en cuadro.
Una zaga inédita… y un escaparate
Todo apunta a que en Coventry se verá una línea defensiva prácticamente nueva. Matteo Ruggeri, lateral zurdo, está preparado para firmar su primera titularidad con Villa. A su lado, Harwood-Bellis, el ex canterano de Manchester City, tendrá por fin el escenario que lleva esperando desde que aterrizó en Birmingham.
Victor Lindelof, que ha jugado los seis partidos oficiales de la temporada, incluida la derrota en la Super Cup ante Paris St-Germain, debería descansar. Emery necesita dos cosas a la vez: integrar fichajes y ganar ya. No hay margen para rodajes eternos.
En ese contexto, el foco se clava en Harwood-Bellis. A sus 24 años, regresa a la Premier League con cicatrices recientes. Con la selección de Inglaterra solo ha jugado una vez, pero dejó huella: marcó en su debut frente a la República de Irlanda en 2024. Ese es el techo. El suelo lo vio con Southampton.
Las sombras de Southampton
La campaña 2024-25 con los Saints fue dura. El equipo solo sumó 12 puntos y acabó colista de la Premier League. En medio del naufragio, el central firmó cuatro errores que terminaron en gol rival. Una losa que se le ha pegado a la etiqueta desde entonces.
Sus números en aquel curso muestran a un defensa sometido a asedio constante: 0,9 entradas por partido, por detrás del 1,0 de Konsa, pero con 1,4 bloqueos y 4,5 despejes por 90 minutos en un equipo que vivía en su propia área. Con balón, otra historia: 67,6 pases por encuentro, muy por encima de los 50 de Konsa. Es ahí donde Emery ve valor. Un central que inicia juego, que no se esconde.
El año pasado, ya en Championship, el contexto cambió de nuevo. Southampton terminó expulsado de los play-offs tras el escándalo del llamado Spygate, un final envenenado para una temporada convulsa. Harwood-Bellis promedió 7,4 despejes por partido, 0,8 entradas y 0,9 interceptaciones. Menos volumen defensivo directo, más trabajo de corrección y limpieza de área.
Ahora, todo eso queda atrás. En Villa Park no le han traído para sobrevivir, sino para sostener las aspiraciones de un equipo que combina Champions, liga y copas. La exigencia sube varios peldaños.
El examen empieza en Coventry
Emery insiste en que confía en sus jugadores. Lo ha repetido. Pero la tabla de clasificación y las sensaciones defensivas no conceden demasiado crédito a largo plazo. El margen de error se estrecha, y ahí es donde Harwood-Bellis entra en escena.
Debuta en una noche de Copa, con una defensa improvisada, tras un fin de semana que dejó dudas, golpes y lesionados. Un escenario incómodo, sí. También una oportunidad perfecta.
Su entrenador ya avisó: “Su tiempo llegará”. La pregunta ahora es otra: ¿está preparado para que ese tiempo empiece a contar desde ya?
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