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Tottenham y Chelsea: Pruebas en Sídney para un nuevo comienzo

Tottenham llega al duelo ante Chelsea en el Sydney Super Cup con una sensación extraña: los resultados acompañan, pero las sensaciones aún no terminan de encajar. El equipo de Roberto De Zerbi sigue invicto en la pretemporada, aunque el técnico sabe que el examen de verdad empieza ahora.

En Nueva Zelanda, los Spurs abrieron la gira con un 2-0 cómodo ante Auckland FC en Eden Park. Control, goles y poca angustia atrás. Un estreno ideal para sacudirse el polvo del verano. Luego, en Australia, el guion cambió: 1-1 ante Sydney FC y clasificación solo desde el punto de penalti, 4-2 en la tanda. El marcador maquilló un rendimiento más espeso, propio de piernas pesadas y automatismos aún por ajustar.

Aun así, los números mandan: tres partidos, ninguna derrota. Incluido un 1-0 a puerta cerrada ante MK Dons en Hotspur Way, útil para que De Zerbi afinara detalles lejos de los focos.

Un clásico inglés, en territorio neutral

Ahora llega Chelsea. No es un amistoso cualquiera. Será el primer enfrentamiento entre ambos clubes fuera del Reino Unido, un clásico trasladado a Accor Stadium y al escaparate global de Sídney. Un escenario perfecto para medir el pulso real del proyecto en pleno verano.

Tottenham necesita algo más que un buen resultado. Busca una actuación convincente después de un partido a media luz ante Sydney FC. De Zerbi lo sabe. Entre vuelos largos, cambios de clima, jugadores recuperando ritmo y varios mundialistas todavía lejos de su pico físico, el italiano ha manejado con pinzas los minutos de sus piezas principales durante la gira.

La idea ha sido clara: repartir cargas, evitar sobreesfuerzos y llegar a Londres con la plantilla viva, no exhausta. Pero el choque ante Chelsea ofrece algo distinto: una oportunidad para ver por fin a varios nombres que aún no se han estrenado en esta pretemporada.

Refuerzos listos para aparecer

Micky van de Ven, Dominic Solanke, Destiny Udogie y el flamante fichaje de 52 millones de libras, Jan Paul van Hecke, todavía no han disputado ni un minuto “Down Under”. Su presencia en el entrenamiento abierto del viernes en Accor Stadium, sin embargo, cambia el panorama. Todo indica que De Zerbi les abrirá la puerta ante Chelsea, aunque sea con participaciones medidas.

Para los aficionados australianos, será la primera mirada real a una parte importante del nuevo Tottenham. Para el técnico, una prueba clave: comprobar cómo encajan las nuevas piezas en un contexto de mayor exigencia, frente a un rival de su mismo ecosistema competitivo.

Maddison y Fernandes, blindados

No todos, sin embargo, tendrán su escaparate en Sídney. James Maddison y Mateus Fernandes se quedarán al margen. Decisión firme de De Zerbi, que se niega a arriesgar un milímetro con la condición física de dos futbolistas llamados a ser fundamentales.

Maddison todavía no ha jugado un solo minuto en la pretemporada. Arrastra un golpe no especificado y el club ha optado por la prudencia absoluta. El contexto invita a ello: el centrocampista de 29 años se perdió la mayor parte de la pasada campaña por una grave lesión de ligamento cruzado anterior sufrida en agosto, en el último partido de la gira asiática de los Spurs ante Newcastle.

Regresó justo a tiempo para ayudar en el desenlace más tenso posible: participó en los tres últimos encuentros de la temporada, cuando Tottenham se jugaba la vida y terminó evitando el descenso al Championship en la última jornada. Ese recuerdo pesa. Nadie en el club quiere repetir el riesgo. De Zerbi ha decidido que no merece la pena forzar ahora lo que tanto costó recuperar.

Mateus Fernandes, fichado este mismo mes desde West Ham por 85 millones de libras, vive una situación distinta, pero la conclusión es la misma: cero riesgos. El centrocampista dejó un impacto inmediato al marcar un gol espectacular en su debut ante MK Dons, pero arrastra lo que el propio De Zerbi definió como fatiga en el gemelo. Nada dramático, pero suficiente para levantar la ceja del cuerpo técnico. No volverá a entrenarse con el grupo hasta el regreso a Londres la próxima semana.

Un ensayo con aroma de temporada

Así llega Tottenham al cruce con Chelsea: invicto, en construcción y con un ojo en la grada de Sídney y el otro en el calendario oficial que se aproxima. El partido, sobre el papel amistoso, tiene sabor de ensayo general. Habrá minutos para los recién llegados, ajustes en la pizarra y una exigencia mayor que la de cualquier otro duelo de la gira.

Entre la necesidad de mejorar la imagen del último encuentro y la obligación de proteger a sus figuras, De Zerbi camina por una delgada línea. Sabe que la pretemporada no da puntos, pero sí marca tendencias. Y en un verano en el que Tottenham ya ha coqueteado con el abismo del descenso hace solo unos meses, cada detalle cuenta.

Sídney verá un Tottenham aún en fase de pruebas. La cuestión es si este ensayo frente a Chelsea empezará a parecerse, por fin, al equipo que De Zerbi quiere presentar cuando la temporada deje de ser un simple calentamiento.