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Tottenham busca la permanencia ante un Leeds en racha

Tottenham afronta este lunes una de esas noches que marcan temporadas. No es una final por un título, pero lo parece: un duelo en casa ante un Leeds en plena forma que puede acercar de manera decisiva la permanencia en la Premier League.

El escenario es claro. El equipo de Roberto De Zerbi llega a la cita un punto por encima de la zona de descenso, con West Ham como primer perseguidor. La derrota por 1-0 del conjunto de Nuno Espírito Santo ante Arsenal en el London Stadium ha abierto una rendija. Si los Spurs consiguen tumbar al Leeds de Daniel Farke, la ventaja se estirará hasta los cuatro puntos con solo dos jornadas por disputar. En una pelea tan apretada, eso ya empieza a parecer un colchón.

De la angustia al leve desahogo

Tottenham ha vivido meses de vértigo. El equipo se ha visto atrapado en una dinámica que lo ha arrastrado peligrosamente hacia abajo, pero la llegada de De Zerbi ha cambiado el tono. No todo está resuelto, ni mucho menos, aunque el pulso ya no late al mismo ritmo de pánico.

Las señales de vida han llegado lejos de casa. Dos victorias consecutivas en la Premier League, en campos tan incómodos como los de Wolves y Aston Villa, han devuelto algo de confianza a un vestuario que necesitaba buenas noticias con urgencia. Son los primeros triunfos ligueros enlazados desde el inicio de la campaña. Demasiado tiempo sin una racha mínima para un club del tamaño de Tottenham.

Ahora falta el siguiente paso: ganar en N17.

Un fortín que dejó de serlo

El dato duele. Los Spurs no celebran una victoria liguera en el Tottenham Hotspur Stadium desde principios de diciembre. Demasiados partidos, demasiados puntos escapados en un estadio que debería imponer y que, en cambio, se ha convertido en un lugar de dudas.

Esa racha pesa. Se nota en la grada, se nota en los jugadores. Cada error se amplifica, cada ocasión fallada parece una amenaza. Pero también es cierto que el equipo, bajo el nuevo técnico, muestra una cara distinta. Más orden, más intención con la pelota, más agresividad sin ella. No es un giro radical todavía, sí un cambio de rumbo.

El rival no invita a la relajación. Leeds llega en forma, con un Daniel Farke que ha logrado armar un bloque competitivo, intenso, incómodo. No es el adversario ideal para una noche de ansiedad. Precisamente por eso, el partido mide carácter tanto como fútbol.

Un partido que puede marcar la temporada

El cálculo es sencillo: ganar hoy significa respirar. No salvarse matemáticamente, pero sí tomar una distancia que obligaría a los rivales directos a rozar la perfección en las dos últimas jornadas. Perder, en cambio, devolvería a Tottenham al borde del abismo y convertiría el tramo final en una carrera al límite.

El ambiente en el Tottenham Hotspur Stadium promete ser eléctrico, con la grada consciente de lo que hay en juego. No es un encuentro más del calendario: es una prueba de identidad para un equipo que se resiste a verse como candidato al descenso, pero que necesita demostrarlo sobre el césped.

Nuestro corresponsal de los Spurs, Alasdair Gold, ya se encuentra en el estadio para seguir cada detalle de una noche que puede redefinir el desenlace de la campaña. Ahora le toca a Tottenham decidir si esta temporada se recuerda como una caída evitada a tiempo o como una oportunidad desperdiciada.