Trump felicita al árbitro tras la final del Mundial 2026
El Mundial 2026, repartido por toda Norteamérica, tuvo un cierre cargado de simbolismo político y deportivo. En el palco del estadio, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siguió en directo la final del 19 de julio, con la campeona de la Eurocopa 2024, España, frente a la Argentina de Lionel Messi.
Sobre el césped, el protagonismo fue español. Ferran Torres firmó el único gol del partido y devolvió a la selección a la cima del mundo por primera vez desde 2010. Un remate, un título, una nueva estrella.
Pero la historia de la noche no se escribió solo con botas y balón.
El árbitro con cámara y un “gran trabajo” presidencial
El colegiado de la final, el esloveno Slavko Vincic, dirigió el encuentro con una cámara incorporada, que registró su visión privilegiada de la jornada. Según reveló The Athletic, esas imágenes y el audio asociado dejaron al descubierto varios momentos curiosos.
Uno de ellos, un diálogo con Messi en pleno partido, cuando el árbitro le pidió al capitán argentino que calmara a un compañero y “controlara” la situación. Tensión máxima, temperatura alta, y el árbitro buscando enfriar el ambiente hablando directamente con la gran figura del equipo.
El otro instante llamativo llegó ya con el partido resuelto, en la ceremonia de entrega de medallas. Como los futbolistas, el equipo arbitral subió al podio para saludar a Gianni Infantino y a Trump.
Allí, el presidente de Estados Unidos se dirigió a Vincic mientras le colgaba la medalla del cuello. Le repitió en dos ocasiones que había hecho un “gran trabajo”. Breve, protocolario, pero significativo: el máximo mandatario del país anfitrión felicitando públicamente al juez de la final más importante del planeta.
Trump permaneció en el podio tras la entrega de medallas, hasta que el protocolo se impuso. Cuando llegó el momento de que España levantara el trofeo, el presidente tuvo que hacerse a un lado para dejar la escena a los campeones.
La gorra de Ferran Torres y el guiño político
Las imágenes posteriores a la final siguieron alimentando la conversación. En plena celebración, Ferran Torres fue visto con una gorra roja en la que se leía “Make Spain Great Again”, un evidente juego de palabras con el célebre lema político de Trump.
El detalle no pasó desapercibido para el presidente, que más tarde se refirió a ello públicamente. Aseguró que el delantero “es un gran jugador” y subrayó que llevaba “esencialmente” una gorra de “Make America Great Again”, interpretándolo como un gesto de homenaje. Añadió que, a su juicio, el futbolista lo hizo “de forma muy amable” y dijo que lo “aprecian”.
Trump aprovechó también para reivindicar su propio balance al frente del país, asegurando que habían “hecho grande” a Estados Unidos y calificándolo como “el mejor país del mundo” en ese momento. Recordó, además, que, en su opinión, “hace año y medio, dos años, este país estaba en serios problemas”.
Entre la euforia española por un nuevo título mundial, la despedida de otro gran torneo para Messi y el eco político de una simple gorra, la final de 2026 dejó algo más que un campeón: dejó una imagen clara de cómo el fútbol y el poder siguen cruzando sus caminos en el mayor escaparate del deporte.
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