Uefa exige revisión del gobierno de Fifa tras crisis con Infantino
Uefa ha dejado de susurrar en los pasillos. Ahora habla a plena voz. En un comunicado inusualmente duro, la confederación europea ha advertido a Gianni Infantino de que su forma de dirigir Fifa ha llegado a un límite y reclama una revisión “a fondo y fundamental” del modelo de gobierno de la institución.
La reacción llega tras la abrupta marcha atrás de Fifa, que en plena madrugada retiró el polémico plan de Infantino para vender participaciones comerciales del Mundial y de otras competiciones a inversores privados. El giro no ha calmado a Europa. Todo lo contrario: ha encendido la mecha.
“Chanchullos de despacho” y confianza rota
El texto de Uefa no se anda con rodeos. Habla de “secret schemes”, de “shabby backroom deals”, de decisiones cocinadas por “faceless individuals” y de beneficios “dudosos” para el fútbol. El mensaje es claro: la confianza se ha roto en la cúspide de Fifa.
Bajo el liderazgo de Aleksander Ceferin, que la semana pasada logró alinear a las 55 asociaciones europeas detrás de la amenaza de boicotear el Mundial, Uefa marca una línea roja. No pide abiertamente la dimisión de Infantino, pero deja entrever que no piensa permitir que salga indemne de lo que considera una crisis provocada por él mismo.
Entre bastidores, altos cargos europeos ya han empezado a mover fichas. Han iniciado el proceso para identificar un candidato que se enfrente a Infantino en las elecciones presidenciales de Fifa del próximo año. Ese trabajo se intensificará en los próximos días. El mensaje a Zúrich es inequívoco: el camino hacia una reelección plácida se ha roto.
“El actual liderazgo de Fifa no solo ha perdido la confianza de Uefa, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol”, subraya el comunicado.
Las promesas de 2016, usadas en su contra
Uefa fue un paso más allá y utilizó contra Infantino sus propias palabras de campaña de 2016. Entonces, cuando buscaba votos para llegar a la presidencia, prometía transparencia, rendición de cuentas y un uso responsable del dinero del fútbol.
“Por supuesto que tenemos que ser transparentes. He sido así en los últimos 15 años de mi vida en Uefa”, recordaba el texto, citando literalmente al suizo. También rescataba otra frase clave: “El dinero de Fifa es vuestro dinero. No es el dinero del presidente de Fifa. Es vuestro dinero. Vosotros sois las asociaciones nacionales, y el dinero de Fifa debe servir para el desarrollo del fútbol y no para otra cosa”.
Uefa sentencia que Infantino ha fallado en ambas promesas. Califica el intento de acuerdo para vender un 20% de una nueva empresa comercial —bautizada Fifa Forward Enterprise— como un “shabby, back room, opaque deal”, todo lo contrario de la transparencia que había prometido. Y recuerda que, con unas reservas superiores a los 5.000 millones de dólares, Fifa no ha utilizado ese dinero como asegura que debía hacerse: para el beneficio directo del juego.
El sistema Fifa Forward, en el punto de mira
El ataque no se limita al estilo de liderazgo. Uefa apunta también al corazón del poder de Infantino: el sistema de distribución financiera Fifa Forward, que reparte la misma cantidad de dinero a las 211 asociaciones miembro en cada ciclo de cuatro años.
Infantino defendía que la venta del 20% de Fifa Forward Enterprise a inversores privados permitiría aumentar los pagos de Fifa Forward de 8 a 20 millones de dólares por asociación en el próximo ciclo, además de un bonus único de 20 millones para las federaciones que se adhirieran al plan antes del 19 de septiembre.
Ese diseño ha sido duramente criticado como un mecanismo de clientelismo, un sistema de patronazgo para apuntalar a Infantino en el cargo mediante la entrega de millones a federaciones pequeñas, que dependen en gran medida de esos fondos. El bonus de 20 millones, ligado a una fecha límite, encendió aún más las alarmas.
Uefa reclama un giro inmediato. Anuncia que empezará a trabajar “de inmediato” con socios y actores de todo el mundo para proponer “una nueva forma de distribuir los recursos” dentro del propio programa Fifa Forward. La idea es clara: utilizar el dinero que “permanece inmóvil” en las cuentas de Fifa para impulsar el fútbol base y el desarrollo real del juego en cada uno de los 211 países, sin “vender la vajilla de plata de la familia” para lograrlo.
“La propuesta ha caído. La tarea de reconstruir la confianza en Fifa no ha hecho más que empezar”, remata el texto.
Unas elecciones que ya no son un trámite
Hasta hace apenas unas semanas, Infantino parecía tener el camino despejado hacia un tercer mandato completo. Se daba por hecho que sería reelegido sin oposición en el Congreso de Fifa de marzo en Rabat. El suizo, de 56 años, ha acumulado más de 200 cartas de apoyo de asociaciones miembro que respaldan su reelección.
Pero esas cartas se pueden retirar. Y el calendario juega un papel clave: el plazo para que otros candidatos anuncien su intención de presentarse no se cierra hasta el 18 de noviembre. De repente, lo que parecía una coronación se ha convertido en una batalla política abierta.
En Europa, muchos ven en Nasser Al‑Khelaifi un posible rival de peso. El presidente de Paris Saint‑Germain y líder del influyente lobby European Football Clubs cuenta con apoyos importantes, aunque por ahora se muestra reacio a dar el paso. Su doble papel, al frente de un club-estado y de un grupo de presión tan poderoso, añade complejidad a cualquier candidatura.
Otros nombres circulan en los despachos. Victor Montagliani, presidente de la Concacaf y figura clave en el fútbol norteamericano, aparece en las quinielas. También Salman al‑Khalifa, máximo dirigente de la Asian Football Confederation, que ya perdió por poco ante Infantino en las elecciones de 2016. Ninguno ha hecho oficial su intención de competir, pero el movimiento de Uefa reordena el tablero.
Europa marca el tono, el mundo observa
Ceferin ha logrado lo que pocas veces se ve en el fútbol europeo: unir a las 55 asociaciones detrás de una posición dura contra Fifa. La amenaza de un boicot mundialista, algo impensable hace no tanto, ya no es solo una frase lanzada al aire. Es una herramienta de presión que ha demostrado su eficacia con la retirada nocturna del plan de venta de activos.
Uefa insiste en que trabajará “en estrecha cooperación con otras confederaciones” para analizar cómo se llegó a este punto y diseñar un plan que impida que se repita. Habla de una revisión “a fondo y fundamental” y recalca que “ninguna opción debe descartarse”.
El mensaje que sobrevuela el comunicado es que el episodio de Fifa Forward Enterprise no es un desliz aislado, sino el síntoma de un problema estructural en la forma en que se toman las decisiones en Zúrich. Y que, para Europa, el tiempo de los silencios cómplices ha terminado.
La propuesta ha muerto. El proyecto político de Infantino, no. Al menos, no todavía. Pero con Uefa alzando la voz, otros bloques midiendo sus fuerzas y unas elecciones en el horizonte, la pregunta ya no es si habrá cambio en Fifa, sino quién se atreverá a liderarlo.
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