Logotipo completo Pelo Tahoy

Wrexham y Cardiff City: un empate doloroso en el derbi galés

Phil Parkinson lamenta la falta de pegada de su equipo y el larguísimo añadido tras ver cómo un gol en el minuto 98 le arrebataba a Wrexham una victoria de derbi galés ante Cardiff City.

El guion parecía perfecto para abrir la nueva temporada de Championship. Apenas se acomodaban los aficionados en sus asientos del Cardiff City Stadium cuando Kieffer Moore, en el minuto 3, adelantó a Wrexham y encendió a la grada visitante. Un golpe temprano, directo, que dejó tocado al conjunto local.

Desde ahí, el partido se jugó muchas veces al ritmo que quiso el equipo de Parkinson. Wrexham encontró espacios, corrió, mordió y generó ocasiones claras para sentenciar. Dos disparos se estrellaron en la madera, otros se marcharon por poco, y cuando el balón sí fue entre palos, el guardameta de Cardiff respondió con intervenciones sólidas.

No bastó.

“Tenemos ocasiones para matar el partido. No las hemos aprovechado, el portero ha hecho paradas, pero tampoco le hemos obligado a hacer una parada de clase mundial”, admitió Parkinson, visiblemente frustrado tras el pitido final.

La sensación en el técnico era clara: Wrexham había hecho daño cada vez que aceleraba. “Sabíamos que podíamos crear problemas a Cardiff y una y otra vez lo hemos hecho. A decir verdad, con la cabeza fría, el partido debería haber quedado sentenciado, pero no lo estuvo”, añadió.

Y cuando un duelo de este tipo no se cierra, suele castigar. El tiempo añadido se alargó hasta el minuto 98. Última acción. Último suspiro. Falta al borde del área. Rubin Colwill se plantó ante el balón y, con un disparo seco y potente, firmó el empate para Cardiff en la última jugada de la noche.

El gol cayó como un jarro de agua fría sobre Wrexham, que ya tocaba con la mano un triunfo de prestigio para estrenar el curso. Un aviso temprano de lo que puede costar cada punto en esta Championship: si no rematas, el partido te muerde al final.