WSL: el fin del mito del 'big four' en el fútbol femenino
Durante años se ha repetido casi como un mantra: el “big four” de la Women’s Super League lo forman Arsenal, Chelsea, Manchester City y Manchester United. Sobre el césped, la etiqueta tenía sentido: entre esos cuatro han acaparado todos los grandes títulos domésticos desde 2014. Pero las cuentas cuentan otra historia. Una mucho más cruda.
En lo económico, la WSL ha vivido bajo el dominio de un “big two”: Arsenal y Chelsea.
Los dos gigantes londinenses han dejado al resto de la liga a años luz en salarios y facturación. Entre ambos han generado en 2024-25 más ingresos que el resto de la división combinada. Esa es la verdadera brecha.
Un crecimiento brutal… pagado a pérdidas
El análisis de ocho temporadas de cuentas revela un patrón tan claro como inquietante: ingresos que se disparan, gastos que los persiguen a la misma velocidad y una dependencia enorme de los propietarios para tapar agujeros.
Desde que la WSL pasó al calendario invernal en 2017, los clubes han acumulado pérdidas post‑impuestos de más de 111 millones de libras. El fútbol femenino de élite crece, sí, pero lo hace a base de números rojos.
En ese paisaje enrojecido, Manchester United es la excepción que rompe el cuadro.
United, rara avis: beneficios en un mar de pérdidas
Desde que relanzó su primer equipo femenino en el verano de 2018, Manchester United ha registrado un beneficio total de 1,34 millones de libras. Mientras tanto, Chelsea ha perdido más de 36 millones en el mismo periodo. Y no están solos: Brighton and Hove Albion, Leicester City, Manchester City y Tottenham Hotspur también acumulan pérdidas de ocho cifras al sumar sus balances de estos años.
El caso de United resulta especialmente revelador. En la temporada 2022-23, cuando peleó el título hasta la última jornada y acabó subcampeón, el club destinó menos del 50% de sus ingresos a salarios. En ese mismo curso, Manchester City, Tottenham y Brighton gastaron en sueldos más del 100% de lo que ingresaron.
No es una anomalía aislada en el fútbol. Un informe reciente de Deloitte apuntó que 13 clubes del Championship masculino gastaron más en salarios que lo que generaron en ingresos en 2024-25, con una masa salarial conjunta por encima de los 900 millones de libras y equivalente al 96% de sus ingresos. El límite se estira hasta casi romperse.
United, en cambio, ha anunciado este verano un giro estratégico: apuesta fuerte por la cantera y por un modelo de crecimiento a largo plazo, convencido de que el nivel actual de gasto en traspasos no se puede sostener.
Sueldos que se disparan, pérdidas que se agrandan
El contexto ayuda a entender el vértigo. Entre 2019 y 2025, el salario medio en la WSL se ha cuadruplicado. La élite femenina ha vivido una subida salarial sin precedentes.
Los ingresos también han crecido con fuerza. El caso de Arsenal es paradigmático: hace nueve años apenas ingresaba 45.000 libras por temporada en taquilla; en 2024-25 rozó los 6 millones. El salto de público, de estadios y de atractivo comercial es evidente.
Pero el coste de esa aceleración es pesado. De media, en los clubes de la WSL con datos disponibles, los salarios aumentaron un 28,2% entre 2023-24 y 2024-25. En ese mismo periodo, las pérdidas post‑impuestos crecieron más de un 53%. Una parte importante de ese incremento se explica por la operación de Chelsea para comprar Kingsmeadow a su club matriz, una adquisición en torno a los 12 millones de libras durante 2024-25.
Chelsea y Arsenal, otra liga
En lo deportivo, Chelsea encadenó su sexto título liguero consecutivo en 2024-25. En lo económico, también juega en otra dimensión. Su masa salarial fue más de cinco veces superior a la de Everton, octavo en la tabla, y casi triplicó la de Manchester United, tercero ese curso.
Solo Arsenal acompañó a Chelsea por encima de la barrera de los 10 millones de libras en salarios. Y ambos registraron una facturación aproximadamente el doble que sus rivales de Manchester. Esa distancia se amplió aún más con el mercado de verano de 2025: Arsenal rompió la barrera del millón de libras para fichar a la extremo canadiense Olivia Smith, y Chelsea respondió poco después con la llegada de Alyssa Thompson, también por una cifra de siete dígitos.
El dinero marca el ritmo. Y los honorarios de intermediarios también lo reflejan.
Agentes, comisiones y una nueva amenaza londinense
La Football Association ha publicado un dato que ilustra el nuevo ecosistema: las comisiones a agentes en la WSL han crecido un 75% interanual. Chelsea superó el millón de libras en pagos a intermediarios la pasada temporada. En el otro extremo, West Ham, décimo en 2025-26, gastó 97.000 libras, mientras que el descendido Leicester invirtió menos de una décima parte de lo desembolsado por el campeón.
Y, mientras la élite se consolida, una nueva fuerza asoma por la capital: London City Lionesses.
Su masa salarial de 2024-25, curso en el que logró el ascenso desde la segunda categoría, no se ha hecho pública. Lo que sí se conoce es su pérdida operativa: 10,6 millones de libras. Más de diez veces sus ingresos, que fueron de 902.000 libras. Ese agujero se abrió antes de sus movimientos más sonoros en el mercado, con fichajes como el de la ex Balón de Oro Alexia Putellas en una apuesta tan ambiciosa como arriesgada.
No es solo un proyecto deportivo; es una declaración de intenciones económica en una liga que ya camina al borde del precipicio financiero.
2026-27: la temporada en la que las cuentas puntúan
Todo este contexto desemboca en un punto de inflexión. La WSL se prepara para la temporada 2026-27, la primera en la que los clubes se enfrentarán a posibles sanciones deportivas si se pasan de la raya con los salarios.
El nuevo marco es claro: se penalizará a los equipos cuya masa salarial supere el umbral del “80% de tus ingresos más hasta 4 millones de libras de aportaciones de los propietarios”. Por primera vez, gastar por encima de las posibilidades no será solo un problema para los auditores, sino también para la clasificación.
Arsenal y Chelsea seguirán marcando el paso. Manchester United intentará demostrar que se puede competir sin quemar billetes. London City Lionesses quiere irrumpir a golpe de inversión.
La pregunta, a las puertas de este nuevo curso, ya no es solo quién levantará el trofeo. Es quién podrá permitirse seguir en la carrera sin que los números le cuesten puntos.
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