Logotipo completo Pelo Tahoy

Zinedine Zidane asume el mando de Francia: nueva era para Les Bleus

Zinedine Zidane ya está donde siempre pareció destinado a estar. El hombre que levantó la Copa del Mundo de 1998 como jugador y que encadenó tres Champions League con el Real Madrid regresa al banquillo… para dirigir, por primera vez, a la selección de su país.

Didier Deschamps se marcha tras 14 años de mandato y un título mundial en 2018. Un ciclo larguísimo en el fútbol de selecciones. Un ciclo que llevó a Francia de la crisis de imagen a la élite absoluta. Ahora, el relevo tiene un nombre gigantesco: Zidane.

Un secreto a voces, por fin oficial

Durante años, el vínculo Zidane–Francia flotó sobre cada ventana internacional, cada rumor de cambio. El peor secreto guardado del fútbol, convertido ya en realidad.

La Federación Francesa lo hizo oficial a través de la cuenta de la Équipe de France en X, con un mensaje tan sencillo como contundente: “ZINEDINE ZIDANE, NEW [MANAGER] OF THE FRENCH NATIONAL TEAM”. Nada de adornos. No hacía falta. El peso del nombre lo decía todo.

Zidane, de 54 años, llevaba sin entrenar desde su salida del Real Madrid en 2021. Cinco años lejos de los banquillos, cinco años rechazando ofertas, esperando solo una llamada. La de Francia.

Orgullo, responsabilidad y una sola obsesión

En su presentación, este martes por la mañana, Zidane no escondió la emoción. Habló de orgullo, de infancia, de recorrido.

“Es una gran fuente de orgullo” asumir el cargo, confesó. Y remarcó una idea que le acompaña desde siempre: “Lo he dicho a menudo: no hay nada más grande que la selección francesa”.

Alejado del tono frío, Zidane se detuvo en lo que significa ese escudo para él. “Es una alegría y, obviamente, un gran orgullo convertirme en seleccionador de esta selección francesa. Es también una responsabilidad”.

Tuvo palabras de agradecimiento para Philippe Diallo, presidente de la Federación Francesa de Fútbol, para el comité ejecutivo y para toda la FFF. Y, sobre todo, un reconocimiento claro a la figura a la que sucede: “Quiero reconocer los 14 años de servicio de Didier y su cuerpo técnico”.

No se olvidó de sus raíces en el banquillo. “Tengo un pensamiento especial para todos mis entrenadores”, subrayó. Y dejó una declaración de intenciones: “Tengo grandes ambiciones para la selección francesa”.

Cinco años de espera por un solo banquillo

Zidane desveló lo que muchos intuían: durante su paréntesis rechazó propuestas de peso. Lo hizo por una razón muy simple.

“Estoy realmente feliz. Estoy listo para el desafío, me motiva”, afirmó. “Lo único que quería hacer después de mi experiencia en el Real Madrid…”.

Ahí apareció el niño que fue. “Lo sé desde que era pequeño: empecé en las categorías inferiores, pasé por todas las etapas hasta llegar a la selección absoluta, la cima”.

Ese camino, del fútbol base a la gloria mundial, es el que ahora quiere recorrer desde la banda. “Lo único que me motiva es poder trabajar para este equipo y verlo seguir ganando”.

Su mensaje no dejó lugar a dudas: “Dirigir a Francia es lo único que quería hacer después de mi experiencia en el Real Madrid. Rechacé ofertas para ser seleccionador de Francia”. Una obsesión, un destino.

Diallo despide a Deschamps y abre la puerta a Zidane

Philippe Diallo, presidente de la Federación, puso contexto a la magnitud del momento. “Es un momento excepcional. Han pasado 14 años desde que la federación estaba en posición de nombrar a un nuevo seleccionador”, recordó.

Antes de mirar hacia Zidane, quiso detenerse en Deschamps: “Durante 14 años llevó a la selección francesa a la cima. Restauró la imagen de Les Bleus en el campo. Es importante que se reconozca su trabajo”.

Solo entonces, con el legado del anterior ciclo bien subrayado, la figura de Zidane se alzó como el siguiente capítulo lógico. No por casualidad, sino por peso histórico.

Un palmarés que impone respeto

Zidane llega al banquillo de Francia con una mochila cargada de títulos. No necesita presentación, pero su currículum impone.

Con el Real Madrid conquistó tres Champions League consecutivas, una hazaña que nadie ha repetido en la era moderna. Sumó además dos Ligas, dos Supercopas de Europa y dos Mundiales de Clubes.

Y eso sin contar su carrera como futbolista: campeón del mundo en 1998, Balón de Oro ese mismo año, símbolo de una generación que cambió para siempre la percepción del fútbol francés.

Ahora, el reto es distinto. No se trata de construir un proyecto de club, sino de moldear una selección que viene de una semifinal mundialista y que no se conforma con competir: quiere dominar.

Rumbo a la Euro 2028

El horizonte ya está marcado: la Euro 2028, que se disputará en Reino Unido e Irlanda. Zidane tendrá tiempo para trabajar, pero no demasiado margen para equivocarse. Francia parte siempre como candidata.

Tendrá que reconstruir tras la etapa Deschamps, sin romper lo que funciona. Gestionar egos, integrar nuevas generaciones, mantener el hambre en un vestuario acostumbrado a finales.

Zidane sabe de qué va eso. Lo vivió en el Real Madrid, rodeado de estrellas y sometido a una presión constante. Allí demostró que su autoridad nace tanto de su magnetismo como de su lectura táctica.

Hoy, Francia se entrega a uno de sus mayores iconos. El país que lo vio crecer y coronarse le entrega ahora el timón de su selección.

La pregunta ya no es si Zidane estaba destinado a este puesto. La cuestión, a partir de ahora, es otra: ¿hasta dónde puede llevar a Les Bleus este nuevo Zizou de traje y pizarra?