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Alan Shearer exige cambios en Newcastle: "Hay que sacar a seis o siete"

La paciencia se agota en el entorno de Newcastle United. Alan Shearer, leyenda del club y voz respetada en el fútbol inglés, no se guardó nada al analizar el último tropiezo del equipo en la Premier League. Su diagnóstico fue directo, casi quirúrgico: la actitud ya no está a la altura del escudo.

“Simplemente pensé que estuvo muy lejos de ser lo suficientemente bueno”, dijo en BBC Match of the Day. Sin anestesia. Sin matices.

Falta de hambre, falta de reacción

Shearer apuntó al corazón del problema: la energía y el deseo. “No suficiente energía, no suficiente hambre por mejorar”, lamentó. Y puso ejemplos concretos, nombres propios y acciones que, a su juicio, retratan el momento del equipo.

Se detuvo en la reacción de Joe Willock, de Bruno Guimarães y de la línea defensiva, clavada en la línea del área de 18 yardas. “Tienen que hacerlo mejor que eso”, insistió. Para él, Bruno debe seguir a su marca, Willock tiene que hacer más por bloquear el disparo y la zaga no puede quedarse mirando, esperando que el balón vuelva, sin anticipar la segunda jugada.

En el otro lado, la comparación dolió: la respuesta de Fulham, la de Issa Diop, fue mucho más rápida, más viva, más competitiva que la de Newcastle. Ahí, según Shearer, se vio todo: quién quiere más el balón, quién quiere más el resultado.

Un vestuario que necesita aire

El exdelantero no se quedó solo en la crítica puntual. Para él, la foto de este curso en la Premier League es clara: la temporada ha sido “muy pobre” y la tabla lo refleja. Newcastle ha sufrido, ha perdido chispa y, sobre todo, ha perdido esa sensación de equipo feroz que incomodaba a cualquiera.

Por eso, Shearer fue un paso más allá y lanzó un mensaje que retumba en la planificación deportiva: Eddie Howe necesita “refrescar” el vestuario. Su receta es drástica: sacar a seis o siete jugadores y traer a otros seis o siete.

No habla solo de nombres. Habla de mentalidad. “Se trata de querer mejorar y de querer sacar un resultado cuando el club ha tenido una temporada realmente difícil en la Premier League”, remarcó. Para él, la falta de respuesta competitiva explica por qué Newcastle está donde está.

Harvey Barnes, entre Villa y el efecto dominó de Gordon

En medio de ese clima de autocrítica, el futuro de varias piezas importantes entra en juego. Una de ellas es Harvey Barnes, atacante de 16 goles con Newcastle y objetivo de larga data de Aston Villa.

El club de Birmingham mantiene su interés, pero en St James’ Park cada posible venta se mide al milímetro este verano. El caso Barnes está directamente ligado a lo que ocurra con Anthony Gordon.

Gordon, por quien se han mantenido conversaciones con Bayern Munich en torno a una posible salida de 75 millones de libras, no juega con Newcastle desde principios de abril y todo apunta a que está cerca de marcharse. Si el traspaso se concreta antes del Mundial, el efecto dominó será inmediato.

Si Gordon se va, Eddie Howe no quiere quedarse corto: exigiría garantías de dos sustitutos de primer nivel antes de que el club se plantee hacer caja también con Barnes. El extremo tiene todavía dos años de contrato y Newcastle, como mínimo, aspira a obtener un beneficio respecto a los 38 millones que pagó en 2023.

Sus números respaldan su peso en el proyecto: 30 goles y 14 asistencias en 120 partidos con las Urracas. Si Gordon deja el club, Barnes tendría vía libre para adueñarse del costado izquierdo, sin competencia directa en su zona natural.

Desde dentro del club, se entiende que Barnes ya ha recibido claridad sobre su situación. Howe está encantado con su rendimiento esta temporada y lo considera una pieza importante en el ataque. Esa valoración choca de frente con las necesidades de caja y de reconstrucción que sugiere Shearer.

La pregunta es evidente: en un verano que apunta a ser de cirugía mayor, ¿puede Newcastle permitirse perder talento ofensivo… o ya no tiene margen para elegir?

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