Alexia Putellas lidera al nuevo gigante del fútbol femenino en Londres
Hace siete años, la idea habría sonado a ficción: el antiguo proyecto de Millwall Lionesses, renacido como London City Lionesses, arrancando una temporada de WSL en Bromley con Alexia Putellas como capitana y estrella de un triunfo de autoridad. Sin embargo, la escena ya es real. Y pesa.
El ritual también ha cambiado de escenario. La que fuera capitana talismán del Barcelona se agacha ahora en el modesto césped del hogar de Bromley FC para recoger la moneda tras el sorteo, como siempre hace. Las árbitras tendrán que acostumbrarse. Las rivales, también. Las cámaras y las miradas se deslizan por encima del resto hasta clavarse en el dorsal 11, la futbolista que ha marcado una era. Y ella, dos veces ganadora del Balón de Oro, debe adaptarse a un vestuario que no ha sido moldeado desde la infancia en un único modelo de juego.
Bajar de un tricampeón de Europa a un club que apenas afronta su segunda campaña en la WSL es, deportivamente, un escalón menos. Fuera del campo, la diferencia se difumina. La propietaria, Michele Kang, se ha empeñado en ofrecer a sus jugadoras lo mejor en cada detalle. El nuevo centro de entrenamiento de nivel mundial ya está aprobado y, mientras llega, su presencia es constante. Antes del inicio, recorrió el perímetro del estadio, haciéndose fotos con la afición, luciendo una camiseta local con el nombre “Kang 27” en la espalda. Un contraste total con el dueño del rival de anoche, Jim Ratcliffe, y sus comentarios despectivos hacia sus equipos femeninos.
Un estreno sobrio de la estrella… y brillo para las socias
Putellas encabezó la salida del equipo hacia un recibimiento atronador en un estadio lleno. Mirada de acero, gesto serio… roto apenas por una sonrisa fugaz y unas palabras al oído de la niña que hacía de mascota y le apretaba la mano con fuerza. En este rincón de la periferia londinense, la centrocampista saboreó de verdad su nueva realidad.
A sus 32 años, con sus mejores días probablemente ya archivados en el recuerdo, firmó una actuación sólida, más de mando que de fuegos artificiales. No fue la más brillante. Ese foco se lo ganaron otras: Rosa Kafaji, incisiva y eléctrica, y Lucía Corrales, que dejó una actuación notable hasta que, en los minutos finales, tuvo que abandonar el campo en camilla tras estirarse en exceso en una disputa por el balón.
El entrenador de London City, Eder Maestre, no se engaña con lo que supone tener a Alexia, pero tampoco permite que el relato se reduzca a un solo nombre. “Todo el mundo sabe lo que Putellas puede crear y aportar”, explicó. “No son solo las cosas que es capaz de hacer, son las cosas que facilita para las demás. Tener a este tipo de jugadora es muy importante porque representa los estándares más altos y su presencia no es solo por rendimiento, también por el liderazgo que aporta para ayudarnos a alcanzar ese nivel. Pero no se trata solo de Alexia, es solo una jugadora, y lo más impactante fue la forma en que todas conectaron, la química que estamos construyendo alrededor de las futbolistas”.
Maestre tiene entre manos un vestuario lleno de caras nuevas. Una de las más rutilantes, la exguardameta de la selección inglesa Mary Earps, empezó en el banquillo. La titularidad fue para Elene Lete.
“Mary tuvo algunos problemas en la pretemporada, por eso hubo irregularidad en su participación en los partidos”, detalló el técnico. “Tenemos dos porteras fuertes. Hoy, Elene merecía estar en el once. Estuvo muy sólida en sus acciones”.
Fútbol de infancia, presión alta y un inicio demoledor
Maestre ha repetido que la identidad que persigue se conecta con “todas esas cosas que sentíamos cuando jugábamos al fútbol de niñas”. En Bromley, esa idea se vio clara desde el primer minuto.
London City salió a morder. No siempre fue un fútbol pulcro, pero sí fue valiente, agresivo, con una presión alta que parecía disfrutarse más que sufrirla. Y el gol llegó pronto, casi como consecuencia lógica. Corría el minuto 9 cuando la presión en el área rival se transformó en premio: Alanna Kennedy se elevó por encima de una Julia Zigiotti Olme encogida, y la jugadora de Manchester United terminó desviando el balón hacia su propia portería.
Gol en propia puerta, golpe psicológico y una bienvenida cruel a la WSL para la nueva entrenadora de United, Eva Olid.
El calendario tampoco concede respiro: tras este debut, esperan Chelsea y Arsenal. Pero, viendo el nivel mostrado y un mercado de fichajes veraniego discreto, ningún estreno habría sido amable. United fue claramente superado en Bromley, donde apenas tuvo un 40% de posesión.
Consiguió rematar tres veces, pero cuando se animó a mirar a la portería rival, el partido ya estaba cuesta arriba. London City había cerrado el segundo golpe.
Van de Donk sentencia; United reacciona demasiado tarde
La presión local no se quedó en el 1-0. El dominio con balón y sin él fue constante. El segundo tanto llegó como una jugada de laboratorio bien ejecutada. Un saque de esquina de Mapi León derivó en una acción trabajada hasta encontrar a Delphine Cascarino en el costado. Centro preciso de la francesa y toque sutil de Daniëlle van de Donk, un desvío delicioso al segundo palo que dejó sin respuesta a la defensa visitante.
Con el 2-0, el marcador reflejaba lo que se veía en el césped: un equipo con ideas claras, automatismos en construcción pero ya reconocibles, y una plantilla que parece disfrutar de su papel emergente en la élite inglesa.
En el otro banquillo, Olid trataba de recomponer a un United que no terminaba de creerse capaz de competir. “Es un proceso”, admitió. “Creo que en la primera parte fue algo más mental, sentíamos que las jugadoras no estaban creyendo. En el descanso les digo que este no somos nosotras, necesitamos el balón para ser nosotras mismas… En la segunda parte estuvimos construyendo por dentro, encontrando a la jugadora libre, jugando entre líneas. Eso sí somos, y siento a mi equipo en esa segunda parte. Mi trabajo es ayudarles a creer que siempre podemos ser ese equipo de la segunda parte”.
La reacción, sin embargo, llegó demasiado tarde. En el tiempo añadido, cuando el partido ya caminaba hacia un cierre cómodo para las locales, Simi Awujo aprovechó un balón suelto tras un libre directo mal despejado hacia zona muerta. Zurdazo potente, gol del honor para un United herido y consciente de la montaña que tiene por delante.
El tanto no enfrió la fiesta. London City se marchó ovacionado, con una actuación rotunda, una estrella mundial integrada en un colectivo con hambre y un proyecto que, esta vez sí, parece tener cimientos serios.
Si este es solo el primer ladrillo de la temporada, ¿hasta dónde puede llegar este nuevo gigante inesperado de Londres?
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