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Anthony Gordon: La Promesa de Inglaterra que Aspira a Brillar

Anthony Gordon vive estos días como un jugador imprescindible para Inglaterra… pero no se conforma. El extremo de Liverpool ha sido decisivo en el camino del equipo hacia los cuartos de final, y aun así se mira al espejo con la exigencia de un delantero que siente que todavía debe más.

En el vestuario, el mensaje es claro: nadie se relaja. “En cuanto a estándares fuera del campo, nos estamos exigiendo unos a otros, y eso es realmente importante para cualquier equipo que quiera tener éxito”, subraya Gordon. El grupo se vigila, se corrige, se aprieta. El listón, a estas alturas del torneo, ya no admite rebajas.

Un socio de lujo para Kane

Sobre el césped, Gordon ha encontrado una conexión inmediata con Harry Kane. Inglaterra se agarró a esa sociedad para remontar en el tramo final ante la República Democrática del Congo: dos asistencias del extremo para su capitán, dos golpes que cambiaron una eliminatoria que se escurría entre los dedos.

No fue un destello aislado. Frente a México, cuando el margen de error se reducía a cero, Gordon provocó el penalti que Kane transformó en un tanto crucial. Otra vez, la misma imagen: el ’9’ al frente del marcador, el de Liverpool empujando desde la banda, agresivo, valiente, metiendo el partido en el área rival.

Con ese impulso, Inglaterra se planta en unos cuartos de final con aroma a gran cita. En el horizonte espera Noruega, con Erling Haaland como amenaza de portada y un cuadro que, si todo sigue el guion de los gigantes, podría cruzar a los ingleses con Argentina, quizá España, quizá Francia, en el camino hacia la final de 2026. Es el tipo de ruta que forja carácter… o desnuda carencias.

Obsesión con el gol

Gordon, sin embargo, no se deja deslumbrar por el decorado. Sabe que su juego pide una evolución: más colmillo, más área, más gol.

“Me encanta definir, es una parte grande de mi juego, quiero ser un goleador”, admite. No lo dice como un deseo romántico, sino como un plan de trabajo. Para él, marcar no es una inspiración pasajera, es una rutina. “La única manera de llegar de verdad a donde quiero estar es practicando cada día”, insiste.

Ahí entra en escena Kane, referencia absoluta del área y maestro silencioso en las sesiones de entrenamiento. Gordon lo ha convertido en su guía particular.

“He estado hablando con H y tratando de ganar todo el conocimiento que pueda, porque él puede hacerlo con las dos piernas, no importa el ángulo, no importa el control, el balón encuentra la forma de entrar en la red”, explica el extremo. La frase lo dice todo: no se trata solo de técnica, sino de mentalidad, de esa calma feroz que distingue al goleador de élite.

Gordon observa, pregunta, repite. “He estado intentando coger un poco de él”, reconoce. Un gesto, un perfilado del cuerpo, un primer toque que abre la portería, un golpeo que parece simple pero es pura precisión. Detalles que separan al buen atacante del que decide torneos.

Mientras Inglaterra afina su plan para frenar a Haaland y castigar a Noruega, el crecimiento de Gordon se convierte en una de las historias silenciosas de este equipo. Ya ha demostrado que puede asistir y provocar penaltis en noches grandes. La cuestión, para él, ya no es si puede estar a la altura.

La cuestión es cuándo empezará a firmar también su nombre en el marcador en los partidos que definen una era.