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Assan Ouedraogo y su nueva lesión: un golpe duro en su carrera

Apenas iban 35 minutos de partido en la Bundesliga entre Leipzig y Hamburg cuando el estadio se quedó helado. Assan Ouedraogo cayó tras un duelo con Albert Grönbäk, se quedó tendido en el césped y, casi al instante, se llevó la mano al hombro. No hizo falta ser médico para intuir que algo no iba bien. El centrocampista de 20 años tuvo que abandonar el campo antes del descanso.

El diagnóstico oficial aún no ha llegado, pero las imágenes y los gestos del jugador fueron elocuentes. Y el temor es claro: otro parón, otra vez el hombro, otra vez en el momento en el que parecía despegar.

El peor momento posible

El calendario no podía ser más cruel. El próximo jueves está prevista la primera convocatoria de Jürgen Klopp como seleccionador de Alemania, con un bloque de cuatro partidos de Nations League en el horizonte. Todo apuntaba a que el técnico iba a contar con el mediocampista de Leipzig en su primera lista.

Ahora, en cambio, lo más probable es que Klopp tenga que prescindir de él. Para Ouedraogo, significa otro frenazo en una carrera ya marcada por la mala fortuna.

En agosto, el jugador nacido en Mülheim ya había sufrido un verano complicado: una lesión capsular en el hombro derecho lo tuvo varias semanas fuera de combate. Entonces se habló de paciencia, de recuperación completa, de no correr riesgos. Parecía que lo peor había quedado atrás.

Un estreno soñado… que duró demasiado poco

Contra un HSV inofensivo, Ouedraogo por fin disfrutaba de su primera titularidad en la presente Bundesliga con RB Leipzig. Era un día señalado para él. Hasta ese momento solo había tenido minutos en la Champions League, entrando desde el banquillo en la derrota ante Como 1907 (1-4).

La sensación era que por fin encadenaría partidos, que su talento empezaría a tener continuidad. Ese impulso duró media hora. Luego llegó el choque, el gesto de dolor, la mano al hombro y la sustitución. El impulso se cortó en seco.

En los despachos y en el banquillo de Leipzig, la preocupación es evidente. Tras la contundente victoria ante el conjunto hanseático, el entrenador Martin Demichelis dejó entrever lo peor: se teme una nueva lesión en la misma zona.

“No tiene buena pinta”, admitió. “Estaba listo para jugar. Esperamos hasta que estuviera sano”.

“Un talento brutal” que no encuentra continuidad

En Sajonia, la valoración de Ouedraogo no se ha movido ni un milímetro pese a los problemas físicos. Demichelis volvió a subrayar su importancia y su techo.

“Lo necesitamos. Es un talento brutal, para Alemania y para nuestro club”, afirmó el técnico de RB. Y fue aún más lejos: dijo que no había visto “un ‘8’ tan bueno en esta posición, con este tipo de talento, desde hace mucho tiempo”.

El elogio es mayúsculo. El problema es que el cuerpo no está acompañando al nivel de elogio.

Desde que dejó Schalke para fichar por RB Leipzig hace dos años, las lesiones han ido marcando su calendario. Cada vez que encadena buenas sensaciones, llega un contratiempo. Cada vez que parece asentarse, aparece una nueva interrupción.

Hasta ahora solo ha podido disputar 27 partidos oficiales con la camiseta de RB. Sus números —cuatro goles y cuatro asistencias— dejan entrever lo que podría ofrecer con continuidad. Son destellos, no una obra completa.

Una historia a medias también con Alemania

Con la selección, el guion tampoco ha sido lineal. Bajo el mando del anterior seleccionador, Julian Nagelsmann, Ouedraogo entró en la convocatoria para el Mundial de verano como incorporación de última hora, después de que el joven de Bayern Lennart Karl se lesionara en la preparación.

Parecía la oportunidad perfecta para abrirse hueco en el gran escaparate. Sin embargo, no llegó a disputar ni un solo minuto en el torneo de Norteamérica. Estuvo, pero no jugó.

Su hoja de servicios con Alemania se reduce por ahora a un único partido internacional. Eso sí, lo aprovechó: marcó en su debut. Un comienzo de cuento que contrasta con la realidad actual.

¿Hasta cuándo?

La sensación que deja este nuevo golpe es la de una carrera que intenta arrancar con el freno de mano echado. Los entrenadores lo adoran, los informes internos lo señalan como pieza clave de futuro para club y selección, pero el calendario médico pesa más que el deportivo.

Leipzig espera el parte definitivo. Jürgen Klopp ultima su primera lista sin saber si podrá contar con una de las perlas que mejor encajan en su idea de juego. Y Ouedraogo, otra vez, mira al hombro derecho como si ahí estuviera la respuesta a una pregunta incómoda:

¿cuánto tiempo más puede un talento “brutal” vivir a base de interrupciones?