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Atlético sufre en San Mamés y clama por Julián Álvarez

El golpe fue seco y sonó fuerte. Atlético de Madrid, invicto hasta este fin de semana, salió de San Mamés con un 3-0 que dejó cicatrices y una conclusión compartida en el vestuario: necesitan a Julián Álvarez al máximo nivel… y cuanto antes.

El argentino reapareció tras el cierre del mercado, después de que el club se negara a negociar con Barcelona y le cerrara la puerta de salida. Entró en la segunda parte, con el equipo ya dos goles abajo, pero no pudo cambiar la historia. Sin rastro de reacción, Atlético encajó su primera derrota del curso.

Llorente, directo: “Necesitamos desesperadamente sus goles”

Marcos Llorente no escondió el diagnóstico ni el peso que recae sobre Álvarez. El mensaje, en ESPN, fue nítido, casi una llamada interna a cerrar filas:

«Julián es un jugador decisivo para nosotros, y él lo sabe bien. Poco a poco se irá acoplando al equipo, y cuanto antes mejor porque necesitamos desesperadamente sus goles, y debemos apoyarle para que vuelva a su 100% lo antes posible».

El contexto no ayuda al argentino. El técnico apostó de inicio por un once sin ‘9’ puro, con Álex Baena y Kang-in Lee como referencias ofensivas. Álvarez tuvo que esperar hasta la última media hora para entrar al campo. Jonathan David, fichado a última hora del mercado, ni siquiera se movió del banquillo.

La sensación es clara: el equipo busca un líder en el área y todas las miradas apuntan al ex del City.

Hancko ve brotes verdes en Álvarez

En la zaga, Dávid Hancko también subrayó la importancia del delantero, pero con un matiz más optimista. El defensa se quedó con los detalles, con esas pequeñas señales que, en noches duras, sirven para agarrarse a algo:

«Se notó que estaba en buena forma y que quería asumir responsabilidad y marcar diferencias. Es normal que un delantero pierda algunos balones contra bloques defensivos, pero vimos esos destellos ofensivos cuando se giró y remató con la zurda».

Y remató con un mensaje de vestuario unido:

«Marca diferencias para nosotros y estoy muy contento de que se haya quedado. Todo el equipo le apoya y está detrás de él, le necesitamos y creo que él también nos necesita a nosotros».

El discurso es coherente: Atlético ha decidido retener a su delantero y ahora debe construirle el entorno para que responda con lo que más se le exige, el gol.

Dos minutos de desconexión, un partido tirado a la basura

El marcador cuenta una goleada. El desarrollo, en realidad, se rompió en un suspiro. Dos minutos. Nada más.

Nada más arrancar la segunda parte, en el 46', Nico Williams abrió el marcador. En el 48', Robert Navarro firmó el segundo. El tercer tanto, de Oihan Sancet ya en la recta final, solo certificó el derrumbe.

Hancko lo resumió sin rodeos: «Se podría decir que perdimos el partido en solo 120 segundos. Fue un inicio muy malo de la segunda parte, perdimos la concentración durante dos minutos y no sé si nos relajamos tras el descanso. Fueron momentos difíciles, y quizá es bueno que este tropiezo haya llegado pronto, al inicio de la temporada».

Llorente, en la misma línea, puso el foco en ese tramo maldito:

«Regalamos el partido en los primeros cinco minutos de la segunda parte. Esos cinco minutos mataron nuestra ambición y después no pudimos imponer presión ni marcar un gol que inquietara al rival. Esto no puede volver a pasar porque hicimos una buena primera parte, y debemos corregir los errores y estudiar las razones de lo que ocurrió».

De un primer tiempo serio a una segunda mitad que se escapó entre las manos en cuestión de instantes. El tipo de desconexión que en un club como Atlético no se tolera.

Anfield y Anoeta, examen inmediato

El calendario no concede tiempo para lamentos. Lo que en otras temporadas podría haberse digerido con calma, ahora se convierte en un aviso a máxima velocidad.

Atlético viaja a Anfield para medirse a Liverpool en la Champions League, uno de los escenarios más hostiles de Europa. Después, salida a San Sebastián para enfrentarse a Real Sociedad en La Liga.

Dos visitas, dos ambientes pesados, dos partidos que exigen personalidad, concentración… y gol. Justo lo que el vestuario reclama de Julián Álvarez. La pregunta ya no es si puede asumir ese rol, sino cuándo empezará a hacerlo. Porque el equipo, a la vista de lo ocurrido en San Mamés, no puede permitirse esperar demasiado.