Birmingham Blues muestran resistencia en victoria ante Derby
La derrota en Norwich seguía fresca y se notaba. El ambiente en el fondo visitante de Pride Park el sábado no era precisamente relajado. Había nervios, reproches entre dientes y esa sensación tan conocida para los aficionados de los Blues: la sospecha de que, una vez más, el equipo podía dejar escapar a un rival en mala racha.
Derby no había arrancado bien la temporada, pero no se presentó como un equipo roto. Todo lo contrario. Tras su pobre actuación ante West Brom, el conjunto local había apretado los dientes. Se cerró mejor, corrió más y se hizo mucho más incómodo de derribar. Nada de regalo.
El golpe llegó en el minuto 40. Bobby Clark apareció para adelantar a Derby y, por un momento, pareció que hasta el sabor de las tartas del descanso iba a cambiar. Un mazazo justo cuando el partido pedía calma.
Pero los Blues no se hundieron. Ni tiempo hubo para lamentos. La respuesta fue inmediata: ataque directo, buen centro y un fantástico cabezazo en plancha de Carlos Vicente para firmar el 1-1. Gol de pura determinación. El fondo visitante estalló. El partido, también.
El regreso de Jhon Solis fue otra de las notas positivas. Se notó su presencia en el centro del campo, ese tipo de jugador que da orden, piernas y algo de carácter en la zona ancha. Sabíamos que no iba a completar los 90 minutos y, como era previsible, se marchó tras una hora de juego. Lo que nadie podía imaginar era que su sustituto iba a ser decisivo.
Entró Paik Seung-ho y el guion cambió. El coreano apareció para marcar el tanto de la victoria, el gol que convirtió el sector visitante en una fiesta. El tipo de diana que no solo vale tres puntos, también libera tensión acumulada y refuerza la idea de que este equipo empieza a creer en sí mismo.
El encuentro, sin embargo, estaba lejos de estar cerrado. Los Blues buscaban el tercero, Derby se lanzaba a por el empate y la cuerda emocional se tensaba jugada a jugada. Cada balón dividido sonaba a aviso. Cada despeje, a suspiro.
En una de las pocas oportunidades claras para sentenciar al contragolpe, llegó una de esas acciones que se recordarán todo el año. Luis Vázquez se encontró el gol servido, prácticamente sobre la línea, y la mandó por encima del larguero desde apenas dos metros. Un fallo de los que hacen llevarse las manos a la cabeza, de los que persiguen al delantero durante días.
El tramo final fue un asedio. La lesión de Henrik Meister alargó el añadido y dio a Derby munición extra para cargar el área. Los Rams metieron al equipo atrás y los Blues terminaron prácticamente atrincherados en su propio campo. Siete defensas sobre el césped para resistir la última oleada. Nada estético, pero tremendamente efectivo.
El pitido final sonó casi como una liberación. No fue un triunfo brillante, fue un triunfo sufrido. Y precisamente ahí está la clave. Este Birmingham empieza a mostrar algo que llevaba tiempo echándose en falta: resistencia, carácter, esa dureza necesaria para sobrevivir a la maratón que es una temporada en Championship.
Ahora espera Middlesbrough, un examen aún más exigente. Si algo quedó claro en Pride Park es que los Blues van a necesitar toda esa resiliencia, y quizá un poco más, para seguir avanzando.
Entre la tensión y el desahogo, quedó también espacio para un gesto que trasciende el resultado: el recuerdo compartido con la afición de Derby por la muerte del joven Paul Pike a principios de año. Un homenaje sencillo, sentido. Que descanse en paz.
Podría interesarte

Kenia se enfrenta a Ruanda en amistoso clave antes de la AFCON 2027

Mbappé sufre gripe en el inicio de la era Zidane

Mauricio Pochettino y la selección masculina de Estados Unidos

Ilias Akhomach se une a la selección marroquí: Brahim Díaz en la cuerda floja

Estevao regresa a la Seleção: superando la lesión y nuevo ciclo

Arsenal se aferra a la Champions con penalti agónico
