Logotipo completo Pelo Tahoy

Blackburn Rovers vuelve a ganar y sonríe

Blackburn Rovers vuelve a sonreír. Después de varias jornadas con la sensación de haber merecido más de lo que marcaba el marcador, Ewood Park por fin vio un triunfo que encaja con el esfuerzo y el juego del equipo.

Tres buenos goles, el regreso de piezas clave y, casi como nota exótica, la presencia de parte del grupo propietario en la grada. Una tarde que, si la temporada despega, se recordará.

Carter, la pieza que faltaba

La primera parte no fue precisamente un anuncio del campeonato. Partido espeso, pocas ocasiones claras y un detalle táctico que decía mucho: por segundo encuentro consecutivo, Rovers salió sin un delantero centro puro.

Tony Mowbray movió el tablero y apostó por una zaga de tres centrales. Eso le abrió de nuevo la puerta del once a Hayden Carter. Solo ese gesto ya tenía peso.

Hace una semana, Carter no estaba en condiciones de arrancar y Tom Atcheson cumplía sanción. Resultado: una defensa remendada en la derrota ante Preston North End. Esta vez, el panorama cambió.

Carter aporta algo diferente. En esta plantilla hay pocos con su mezcla de físico y calidad técnica. El problema es que, con 26 años y a las puertas de los 27, su carrera nunca ha cogido velocidad de crucero. Las lesiones lo han ido frenando una y otra vez: solo 27 titularidades en los últimos 99 partidos de Championship resumen bien la historia.

Si Blackburn quiere mirar hacia arriba esta temporada, necesita a Carter sano, disponible y mandando atrás. Porque, sencillamente, eleva el nivel de todo el equipo.

El foco se va a la grada

Mientras el partido se adormecía camino del descanso, las miradas se desviaron de repente hacia una zona del Jack Walker Stand que no se ve desde la zona de prensa.

Tras las puertas de cristal apareció Balaji Rao, miembro de la familia que posee el club desde hace casi 16 años. Su entrada en escena no pasó desapercibida.

La reacción fue la esperada. La relación entre la afición de Blackburn Rovers y los dueños lleva años rota. Muchos la consideran irrecuperable. El recibimiento hostil lo dejó claro: el divorcio emocional sigue siendo profundo.

Habrá quien vea un pequeño paso en el simple hecho de que los propietarios den la cara. Otros lo interpretarán como puro gesto vacío. Falta por saber si esto es el inicio de un mayor acercamiento o solo una aparición aislada.

En el césped, mientras tanto, alguien sí aprovechaba de verdad su oportunidad.

Afolayan enciende el partido

Dapo Afolayan continúa respondiendo a la confianza de Mowbray. Con minutos y continuidad, el extremo empieza a mostrar todo su repertorio.

Su primer gol llegó cuatro minutos antes del descanso. Un toque sutil, casi un desvío de salón, para transformar el centro de Sam Morsy. Definición limpia, fría, de jugador que empieza a creérselo.

Lo mejor estaba por llegar.

Nada más arrancar la segunda parte, Lyndon Dykes igualó desde el punto de penalti y el ambiente se tensó. El 1-1 abrió de nuevo todas las dudas habituales.

Entonces Afolayan se inventó la jugada del partido. Recibió dentro de su propio campo, levantó la cabeza y arrancó. Conducción larga, confianza absoluta y una definición impecable para firmar su doblete. Todd Cantwell, capitán, le abrió el pasillo con una carrera sin balón tan discreta como decisiva. Fue la clase de acción individual que decide partidos en Championship.

Susto, VAR y sentencia

Con 2-1, el guion de siempre: nervios. Cada balón colgado parecía un déjà vu. Millwall llegó a celebrar el empate, pero el tanto fue anulado, una decisión que su técnico Alex Neil encajó con evidente disgusto.

Blackburn, esta vez, aguantó el golpe. Y lo remató.

Ya en el tiempo añadido, una contra vertiginosa dejó solo a Andri Gudjohnsen. El delantero mantuvo la calma, eligió el ángulo y cerró el duelo con un remate sereno. Gol de manual para matar un partido que se había complicado más de la cuenta.

Rovers hizo méritos para ganar y, esta vez, se llevó lo que buscaba. Por primera vez en varias semanas, Mowbray pudo mirar al banquillo y encontrar soluciones reales. Sus cambios alteraron el partido y el equipo lo agradeció.

Un horizonte que empieza a aclararse

Ahora el parón internacional se presenta como una oportunidad. Si la lista de lesionados sigue menguando y el club logra incorporar uno o dos agentes libres a una plantilla de 23 jugadores, la foto del equipo puede cambiar por completo.

Antes de ese respiro queda un último escollo: visitar a Portsmouth. Si Blackburn también sale victorioso de ahí, el tramo inicial de la temporada se verá con otros ojos.

Hay algo que ya no admite discusión: el vestuario ha comprado la idea de Mowbray. Este equipo ataca con más intención, amenaza más y transmite mucha más sensación de gol que el curso pasado.

El año anterior, Rovers solo marcó 42 tantos en liga. Superar esa cifra ya no debería ser un objetivo ambicioso, sino el mínimo exigible.

Con actuaciones como esta, la pregunta deja de ser si lo lograrán. Pasa a ser hasta dónde se atreven a apuntar.