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Bojan Miovski cambia el rumbo del Rangers con un gol clave

Cuatro minutos pueden ser una eternidad en fútbol. En Ibrox lo sintieron todos.

Rangers se asomaba al abismo cuando el reloj se acercaba al 90. Los silbidos ya caían desde las gradas, cientos de aficionados habían decidido marcharse antes de tiempo, hartos de una segunda parte deshilachada, nerviosa, sin control. El ambiente olía más a crisis que a remontada.

Entonces apareció Bojan Miovski.

Un control limpio, una definición fría y el estallido. El gol en el tiempo añadido ante St Mirren cambió una noche de bronca por una de alivio desatado. Los últimos 270 segundos se hicieron eternos para los locales, pero sin respuesta visitante, el pitido final desató escenas de celebración propias de una final de copa ganada en el último suspiro.

El grito fue de liberación. La pregunta es otra: ¿qué significa realmente este gol para el equipo de Derek McInnes, justo antes de un doble duelo con Celtic que puede marcar la temporada?

Un gol que vale algo más que tres puntos

La diana de Miovski pesa. Y mucho.

Celtic había hecho los deberes en Perth, imponiéndose a St Johnstone por el mismo marcador para mantener su pleno de victorias en liga. Rangers estaba a minutos de quedarse a siete puntos del vigente campeón apenas en la sexta jornada. Un golpe psicológico tremendo justo antes de medirse al equipo de Martin O'Neill en el Premier Sports Cup y visitar Celtic Park en la Premiership una semana después.

Ese escenario se esfumó con el tanto del delantero. Ahora, Rangers encadena cinco partidos sin perder en casa, con cuatro triunfos consecutivos desde aquella derrota ante Hibernian el mes pasado, un tropiezo que disparó la presión sobre McInnes tras la eliminación en competiciones europeas.

El técnico puede agarrarse a los números: seis victorias en siete encuentros, cuatro seguidas, y ningún gol encajado salvo un autogol. La estadística respalda el relato de reacción.

El matiz llega cuando se mira el cómo.

Desde el 5-1 infligido precisamente a St Mirren en Ibrox hace un mes en la League Cup, los cuatro triunfos posteriores han sido todos por la mínima. Señal de solidez, sí, pero también de un equipo todavía en construcción, como reconoce el propio McInnes con su plantilla remodelada.

De la avalancha al miedo

Durante una hora, el guion fue el que el técnico quería. Rangers salió agresivo, intenso, vertical. Arrinconó a St Mirren, lo sometió y lo “absolutamente destrozó” en la primera parte, en palabras del propio McInnes. Llegadas, ocasiones, ritmo. Faltó lo que suele decidir partidos: colmillo en el área rival.

El 0-0 al descanso, pese al dominio, dejó la puerta abierta a la duda. Y el fútbol no perdona esas invitaciones.

St Mirren olió la oportunidad y cambió el gesto. En la segunda mitad, el conjunto visitante se soltó, jugó con más fe y se fue arriba. Durante unos 20 minutos, según McInnes, fue mejor. Según muchos en la grada, y según Andy Halliday, bastante más que eso.

“Jugaron con un poco más de creencia y vinieron a por nosotros, y nosotros cometimos un montón de malas decisiones”, admitió el técnico a la BBC. El partido se volvió caótico, con Rangers perdiendo el control y acelerando demasiado pronto, buscando el área a empujones más que con cabeza.

Halliday, excentrocampista del club, vio una cara y una cruz. Aplaudió una primera parte “realmente buena”, con un equipo más agresivo sin balón en los últimos tres o cuatro partidos, intenso y generador de ocasiones, pero señaló la falta de “implacabilidad” en los metros finales. Después, fue tajante con la reanudación: para él, St Mirren mandó mucho más que esos 20 minutos que mencionó McInnes.

Rangers, dijo, se volvió “demasiado forzoso demasiado pronto”. Pero esa insistencia, ese juego más directo, acabó encontrando premio con el balón que Miovski convirtió en salvación.

Celebraciones, críticas y una plantilla tocada

Las escenas de euforia al final no gustarán a todos, pero McInnes las defendió sin dudar.

“Los goles en el último minuto son fantásticos para jugadores, entrenadores y aficionados”, recordó. “Preferiríamos no estar en esa posición, pero hay que dar crédito a los jugadores por seguir intentándolo”.

El mensaje del entrenador mezcla realismo y exigencia: “Hay un montón de cosas que tenemos que mejorar, pero mientras tanto tenemos que seguir ganando y seguir mejorando si queremos lograr algo esta temporada”.

La tarea se complica con el parte médico. Las lesiones de larga duración de Youssef Chermiti y de Lawrence Shankland, fichaje estival y arrancando el curso como delantero titular, han dejado a Rangers sin su jerarquía natural en el frente de ataque. La noticia de que el extremo japonés Daisuke Yokota deberá pasar por el quirófano por una lesión en la ingle, apenas semanas después de su llegada, añade otra mueca de frustración al plan de reconstrucción.

En ese contexto, la irrupción de Miovski roza lo inesperado.

Miovski, del borde de la puerta de salida a héroe de Ibrox

Hace nada, Bojan Miovski era poco menos que un descarte. Había caído al quinto lugar en el orden de delanteros. Parecía fuera de la foto. Incluso se hablaba de una posible salida en el mercado.

Un gol lo ha cambiado todo.

“Esto te muestra cómo es el fútbol y lo rápido que puede cambiar”, apuntó Halliday. “Parecía fuera de escena hace dos o tres semanas y parecía que se iba a ir en la ventana de traspasos, pero ha marcado un gol enorme”.

Halliday no cree que el tanto le garantice la titularidad en el próximo duelo ante Celtic, pero sí reconoce que “está mucho más en la foto después de un gol así”.

McInnes, de momento, ha apostado más por Ryan Naderi y por Kevin Kelsy, fichaje de alto coste procedente de Portland Timbers. Pero el propio técnico subraya un dato que sostiene la candidatura silenciosa de Miovski: sus goles por minuto en la Premiership están a la altura de Shankland.

“Es típico del fútbol que hace unas semanas Bojan pareciera tan lejos de todo”, admitió el entrenador. “Pero, cuando lo miras bien, su ratio de goles por minuto en la Premiership está ahí arriba con Lawrence Shankland. Así que me alegré cuando heredé a alguien como Bojan, que conoce bien la liga escocesa y es un goleador y que, jugado de la manera adecuada y con el compañero adecuado, es capaz de marcar goles”.

El tanto ante St Mirren no solo sostuvo la racha en casa y evitó un golpe en la clasificación. También reabrió una puerta que hace poco parecía cerrada para el delantero.

Ahora, con Celtic en el horizonte y una temporada que aún busca su forma definitiva, la cuestión es clara: ¿será Miovski un simple héroe de un día… o el hombre que cambie el pulso de este Rangers cuando más lo necesita?