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Leonardo Bonucci y su fichaje fallido por el Manchester City

Leonardo Bonucci estuvo a un paso de cambiar su historia y la de la defensa moderna. El central italiano reconoció que en 2016 estuvo muy cerca de fichar por el Manchester City de Pep Guardiola, seducido por un entrenador que veía en él al defensor perfecto para iniciar el juego desde atrás.

En una entrevista con World Soccer Agency, recogida por Sport Mediaset, Bonucci explicó la intensidad de aquel verano, marcado por la Eurocopa y por las llamadas insistentes desde Inglaterra.

“Por mi estilo de fútbol, el entrenador que mejor encaja y que más aprecia la salida desde atrás es Guardiola. Me cortejó durante muchas semanas y, déjenme decirlo, que te corteje Guardiola no es como cualquier otra experiencia. De verdad empiezas a tambalearte”, confesó el excentral de la Juventus.

Todo sucedía mientras disputaba la Eurocopa de 2016 con Italia. Plena exposición, máxima presión. “Fue duro porque ocurría durante la Eurocopa, donde tenía que estar concentrado, pero incluso durante el torneo hubo algunas conversaciones”, recordó. Entre partidos, entrenamientos y charlas tácticas, Bonucci tenía la cabeza dividida entre la selección y la tentación de la Premier League.

El proyecto del Manchester City era potente, el técnico ideal, la liga más mediática del mundo. Sonaba a salto definitivo. Pero había algo que tiraba más fuerte que todo eso: la Juventus.

Bonucci ya había llegado a una final de Champions con el club turinés y se sentía anclado emocionalmente a la camiseta bianconera. Esa lealtad no era un tópico, era una batalla interna diaria. “En lo que a mí respecta, la idea de dejar la Juventus me rompía el corazón. Algunos días me decía: ‘Oh, maravilloso, la Premier League y Guardiola’, pero al día siguiente recordaba que siempre había soñado con la Juventus”, admitió.

El dilema profesional se mezcló con un golpe personal devastador. Su hijo Matteo, de solo dos años, fue diagnosticado con una grave enfermedad. De repente, cualquier decisión deportiva quedaba condicionada por algo mucho más importante: la familia y la necesidad de estabilidad.

“Después de la Eurocopa hablé con la Juve. La enfermedad de Matteo y el hecho de que yo no me sintiera al cien por cien con dejar la Juve, especialmente porque el club me dijo que no sería vendido ni siquiera si llegaba una oferta increíble, hicieron que fuera una decisión normal quedarme”, explicó.

No hubo ruptura, no hubo guerra. Solo una conclusión casi inevitable: seguir en Italia.

Bonucci no esconde, aun así, lo que habría significado trabajar bajo las órdenes de Guardiola: “Trabajar con Guardiola me habría permitido tener una experiencia aún mayor, técnica y tácticamente”. El elogio es directo, sin matices, y dibuja el respeto mutuo entre uno de los centrales más influyentes de su generación y uno de los entrenadores que más han cambiado el juego.

Aquel fichaje nunca se cerró. No hubo presentación en Manchester, ni foto con la camiseta celeste. Pero el relato de Bonucci deja claro lo cerca que estuvo el fútbol europeo de ver a uno de los símbolos de la Juventus dirigir la salida de balón del City en pleno nacimiento del proyecto Guardiola.

La historia quedó en un “casi”. Un “casi” que todavía hoy invita a imaginar cómo habría sido ver a Bonucci, con su jerarquía y su pase limpio, comandando la defensa en la Premier League bajo las órdenes de uno de los técnicos que más lo han fascinado.