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Brentford destroza a Tottenham en el estreno de Premier League

El verano prometía revolución en Tottenham. 237 millones de libras invertidos, seis fichajes, nuevo aire en el banquillo con Roberto De Zerbi y un discurso de ambición tras dos temporadas rozando el abismo. Pero en el Gtech Community Stadium, todo ese relato se deshizo en 90 minutos. Brentford ganó 3-0 y lo hizo con autoridad, juego y una sensación incómoda para los ‘Spurs’: nada ha cambiado.

El equipo londinense, que se salvó del descenso en la última jornada el curso pasado, arrancó la Premier League como la terminó: superado físicamente, sin respuestas con balón y con una fragilidad mental alarmante. El dato es demoledor: fue su derrota conjunta más abultada en un estreno de temporada en la era Premier League.

Brentford, en cambio, salió lanzado hacia el objetivo que se ha marcado para este año: Europa. Después de quedarse fuera de la Conference League por diferencia de goles la pasada campaña, el mensaje en el oeste de Londres fue claro. Esta vez no quieren mirar la tabla con la calculadora en la mano, sino con billete continental en el horizonte.

Sangare manda, Brentford golpea

Tottenham presentó cinco debutantes en el once, pero el fichaje récord que marcó el partido vistió de local: Mamadou Sangare. El centrocampista de Brentford dominó el encuentro desde el primer minuto, marcó el ritmo y firmó una actuación que justificó cada libra invertida en él.

El primer golpe llegó pronto. Minuto 12. Sangare encontró el hueco, filtró un pase preciso y Keane Lewis-Potter definió con calma. 1-0 y sensación de que aquello no era un accidente, sino un aviso.

Brentford siguió apretando. A los 17 minutos, Igor Thiago cabeceó al larguero, aunque la jugada quedó invalidada por fuera de juego de Collins en la acción previa. El dominio, sin embargo, era total. Tottenham no encontraba ni una salida limpia, perdía duelos en todas las zonas y se veía superado en intensidad.

El segundo tanto retrató a los visitantes. Minuto 33: primero Richarlison, luego Lucas Bergvall, ambos pierden el balón en zonas comprometidas. La jugada termina con un disparo de Jensen que el portero Kinsky desvía mal hacia el centro del área. Vitaly Janelt, más rápido que nadie, aparece para empujar el 2-0. Un gol que resumió el problema de Tottenham: lentos, blandos y siempre un paso por detrás.

Al descanso, el dato era sonrojante: ni un solo tiro a puerta. El xG final del partido lo explica todo: 3,96 para Brentford, apenas 0,47 para Tottenham.

Kayode remata, Thiago perdona la goleada

De Zerbi trató de reaccionar en el descanso. Entraron Rodrigo Bentancur y Fernandes por Conor Gallagher y Bergvall. Cambios de nombres, no de cara. El guion siguió igual.

En el 49, otra vez Sangare. El mediocentro probó desde la frontal, Kinsky rechazó como pudo y Michael Kayode apareció para reventar el balón a la red desde el área pequeña. 3-0. Partido sentenciado con toda la segunda parte por delante.

El marcador pudo ser aún más duro. En el minuto 55, Bentancur cometió penalti sobre Schade. Thiago asumió la responsabilidad desde los once metros, pero estrelló su disparo en el poste. El único alivio para un Tottenham desbordado.

Los ‘Spurs’ apenas maquillaron la estadística. Terminaron el encuentro con una producción ofensiva mínima, sin continuidad en campo rival y con una sensación de vulnerabilidad que recordó peligrosamente a la lucha por la permanencia del curso pasado.

“Nos ganaron todos los duelos”: autocrítica sin excusas

Roberto De Zerbi no buscó coartadas tras el pitido final. El técnico italiano, en declaraciones a Sky Sports, fue directo:

“Sabíamos que íbamos a sufrir físicamente. No estábamos preparados para pelear los duelos; cometimos muchos errores en la presión, llegamos tarde demasiadas veces. Perdimos demasiados duelos como para competir con Brentford. Lo siento por la derrota”.

De Zerbi subrayó que el problema no fue de talento, sino de mentalidad y estructura: “Tenemos que mejorar físicamente y en organización porque hay muchos jugadores nuevos. Es el primer partido, forma parte del camino. Para convertirnos en un equipo necesitamos dos cosas: alma y estilo de juego. Hoy creo que había alma, pero no peleamos de la manera correcta en los duelos.”

Archie Gray, capitán circunstancial de Tottenham, fue igual de contundente:

“Fue simple: perdimos demasiados duelos. Nos superaron en todo el campo. No hay excusas. Miraremos el partido, pero todos sabemos que no fue suficiente. Para los aficionados, que estuvieron increíbles, no hay palabras para describir lo que es fallarles así en el primer partido.”

La palabra “duelos” se repitió una y otra vez. Y las cifras la respaldan. Richarlison solo ganó dos de sus ocho disputas en la primera parte. El nuevo central Jan Paul van Hecke, apenas dos de siete. Demasiado poco ante uno de los equipos más intensos físicamente de la liga.

“Un equipo de desconocidos”

Jamie Redknapp, analista de Sky Sports, no suavizó su diagnóstico: Tottenham le pareció “un equipo de desconocidos”. Señaló la falta de química, la ausencia de creatividad con Gallagher en la mediapunta y los problemas de Bergvall, que perdió el balón en la jugada del segundo gol.

Redknapp puso el foco en algo que se repite año tras año alrededor del club: la sensación de promesa incumplida. Nuevo entrenador, nuevos fichajes, mismas dudas.

En la grada y en redes, la afición lo resumió con crudeza. “New season, new manager, new players... same old Spurs”, escribió un aficionado llamado Matt. Otros recordaron que gastar cientos de millones no garantiza nada y que, tras dos temporadas terminando en el puesto 17, hablar de top cuatro suena más a ilusión que a objetivo realista. Para muchos, un buen curso sería simplemente acabar en la mitad alta de la tabla.

Fichajes, sí; cambio de mentalidad, no

El mercado ha sido agresivo en Tottenham. Más de 230 millones de libras gastados, posibles llegadas de Savinho y Omar Marmoush desde Manchester City para reforzar el ataque… pero el problema que se vio en el Gtech no se arregla solo con más nombres.

El propio De Zerbi lo dejó entrever: el primer once “era capaz de competir”, pero el equipo “no estaba listo para luchar”. La crítica que persiguió a los ‘Spurs’ durante la pasada campaña volvió a escena: falta de carácter en los momentos clave, poca respuesta ante la adversidad y una alarmante facilidad para venirse abajo.

El contraste con Brentford fue brutal. El conjunto local ganó casi todos los choques divididos, corrió más, presionó mejor y ejecutó su plan con una intensidad que Tottenham nunca igualó. El segundo gol, con pérdidas consecutivas de Richarlison y Bergvall y una defensa estática ante el rebote de Janelt, fue la imagen perfecta de esa diferencia de actitud.

Brentford mira a Europa; Tottenham, al espejo

El 3-0 lanza a Brentford con fuerza en un curso en el que el objetivo ya no es solo la permanencia. Tras rozar Europa la temporada pasada, el equipo ha dado un paso más en inversión y ambición. Sangare, Lewis-Potter, Janelt, Kayode, Thiago… la sensación es de bloque hecho, reconocible, con automatismos claros y una identidad consolidada.

Tottenham, en cambio, sale del Gtech con más preguntas que respuestas. De Zerbi insiste en su “equipo soñado”, en la necesidad de tiempo para ensamblar piezas y de construir alma y estilo. Pero la Premier no espera. Y los números pesan: dos temporadas seguidas terminando en el puesto 17, una goleada en el estreno y un diagnóstico repetido hasta la saciedad.

Llegarán más fichajes. Habrá ajustes tácticos. Se recuperará forma física. La cuestión es otra: ¿será capaz este grupo de cambiar por fin su mentalidad antes de que el sueño de De Zerbi vuelva a convertirse en pesadilla?