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La broma de John Stones que sorprendió a Thomas Tuchel

El vestuario de Inglaterra aún retumbaba con la música tras el 3-2 ante México cuando se produjo la escena que ha dado la vuelta al mundo. Thomas Tuchel, traje ya desabrochado y palmas al ritmo de los altavoces, disfrutaba de la victoria rodeado de sus jugadores. Todo era euforia. Hasta que vio a John Stones.

El central aparecía con gesto serio, una mano en el hombro, el brazo moviéndose con evidente incomodidad. A su lado, Declan Rice le señala algo al seleccionador. Tuchel frena en seco el baile, el rostro se le tensa: otro problema físico en una noche que ya había dejado un susto inesperado.

Porque minutos antes, Jordan Henderson había sufrido una lesión tan absurda como dolorosa al caer tras saltar las vallas publicitarias en plena celebración. Con ese precedente fresco en la memoria, cualquier gesto raro encendía las alarmas.

Stones lo sabía. Y decidió apretar el gatillo de la broma.

El defensa aguanta el papel. Cara de dolor, hombro tocado, el brazo que no parece responder del todo. Tuchel lo mira con preocupación, intenta descifrar si lo que ve es tan grave como parece. El ambiente se congela un segundo en un vestuario que, hasta entonces, solo conocía la risa.

Entonces cae el “drop” de la canción. Y cae también la máscara de Stones.

El central levanta el puño hacia el techo, empieza a agitar el brazo con fuerza, como si nada. Cambio de gesto, de repente celebración desatada. Sus compañeros estallan en carcajadas, el vestuario se viene abajo y Tuchel, aliviado, salta hacia él para fundirse en un abrazo que termina de sellar el momento.

En cuestión de horas, el vídeo recorre las redes. Más de 40 millones de reproducciones y un nuevo episodio para la galería de escenas virales de la selección inglesa.

Días después, Stones se toma la historia con el mismo humor con el que la ideó. “Ahora se siente mejor, se siente mejor; tiene sus altibajos”, bromeó sobre su hombro en una entrevista con los medios internos de Inglaterra. La sonrisa lo delataba: el plan había salido perfecto.

El propio defensa explicó el truco: “Intenté mantener la cara seria mientras lo hacía porque vi que él —Tuchel— estaba preocupado y pensando: ‘¿se ha hecho daño de verdad?’”. El contexto jugaba a su favor. “Sobre todo después de lo que Hendo acababa de hacer fuera, no sabía qué podía pasar, pero dentro había buenas vibraciones”, añadió. Ni él mismo esperaba el impacto: “No pensé que fuera a tener tanta repercusión, siendo sincero”.

Más allá de la broma, Stones está firmando un inicio de torneo de peso. Titular en el 4-2 ante Croacia, apareció en los últimos instantes del 2-1 frente a DR Congo y volvió a tener protagonismo contra México, entrando con algo más de media hora por delante, justo cuando Jarrel Quansah vio la roja y Tuchel tuvo que sacrificar a Bukayo Saka para recomponer la zaga.

En un partido roto, con Inglaterra obligada a resistir con uno menos, el central de 32 años respondió en el campo y se permitió, ya en la intimidad del vestuario, un guiño que ha humanizado al grupo ante millones de aficionados.

Entre el susto por Henderson, la falsa alarma con Stones y el desenlace a carcajadas, quedó una imagen clara: esta Inglaterra compite, sufre, celebra… y también se ríe. Y en los torneos largos, ese tipo de vestuarios suelen llegar lejos.