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Bucknell logra un empate defensivo ante Villanova

VILLANOVA, Pa. – Bucknell salió de Higgins Soccer Complex con algo más que un empate sin goles. Salió con una declaración defensiva frente a una máquina ofensiva.

La novata guardameta Sarah McFarland firmó la tarde de su joven carrera: ocho atajadas, la última una estirada espectacular a un cabezazo a quemarropa en el minuto 89, para sellar el 0-0 ante la No. 23 Villanova.

Un muro ante el ataque más temible

Villanova (4-0-2), instalada esta semana en el ranking nacional de TopDrawerSoccer, llegaba con números intimidantes: 23-0 en diferencia de goles, una de las tres escuadras de Division I que aún no habían encajado y segunda del país en ataque. Un rodillo.

Tuvo más balón, sobre todo en la primera parte. Aun así, Bucknell (3-5-1) no se descompuso. Se sostuvo atrás, cerró líneas y se apoyó en una McFarland que jugó como una veterana.

El aviso llegó apenas a los 90 segundos. Un balón suelto a la espalda de la zaga dejó sola a Gabby Koluch. McFarland leyó la jugada, salió con decisión y desvió el disparo. Fue el preludio de lo que vendría.

Más tarde, en ese mismo primer tiempo, la portera se agigantó ante Morgan Kotch, que fue una pesadilla constante: siete remates, cinco a puerta, en apenas 64 minutos. McFarland respondió con tres paradas complicadas ante la delantera, manteniendo en pie el plan de partido de Bucknell.

“En general, estoy muy contenta con el rendimiento de hoy”, valoró la entrenadora Kelly Cook. “Todo el grupo ejecutó el plan de juego y realmente dio un paso al frente después de unas derrotas duras en las últimas dos semanas. Fue genial volver a nuestro estilo y a nuestra mentalidad mientras nos acercamos al inicio del Patriot League. Empezar bien era una prioridad, y creo que salimos en la segunda parte mucho más confiadas con el balón. Villanova es un equipo tremendo y tuvo sus ocasiones, pero las defendimos bien y Sarah estuvo fantástica cuando la necesitamos”.

De sufrir a responder

Bucknell apenas disparó una vez en la primera mitad. Ese intento llegó sobre la media hora, cuando Riley Hayes probó desde fuera y obligó a intervenir a la guardameta estrella Hannah Dickson. Poco más en ataque antes del descanso.

Tras el intermedio, el guion cambió. No del todo, pero lo suficiente para que Villanova dejara de sentirse tan cómoda.

En el minuto 55, Katie Connell rozó el gol con un disparo con rosca que se fue por encima del travesaño. El equipo visitante empezó a combinar, a respirar con la pelota. Y en el 82, una jugada que definió el crecimiento de Bucknell: una secuencia de siete pases, limpia, paciente, que terminó con un zurdazo de Ashley Kozlowski desde la frontal que encontró portería y probó los reflejos de Dickson.

El partido, sin embargo, estaba destinado a resolverse en las áreas de Bucknell.

VAR, un cabezazo letal y la parada del día

Con 1:54 por jugarse, la tensión se disparó. El árbitro detuvo el juego para revisar en el VAR una posible mano de Bucknell dentro del área. Silencio, miradas al monitor, respiración contenida. No hubo penalti.

El peligro no había pasado.

En la reanudación, Avrie Nelson colgó un centro desde el costado izquierdo del área. Allí apareció Kaydee Amorosa, que conectó un cabezazo potente y colocado. Parecía gol. McFarland voló. Se lanzó en diagonal y desvió el balón con una mano salvadora, una intervención de reflejos y valentía que selló su mejor actuación universitaria hasta la fecha.

Bucknell todavía tuvo que defender el undécimo tiro de esquina de Villanova. Una faceta que había sido un problema reciente y que esta vez fue un bastión. La zaga bisonte volvió a imponerse en el área y, tras despejar, consiguió consumir los últimos segundos.

Cook subrayó precisamente ese trabajo invisible. La defensa de jugadas a balón parado fue el eje de las sesiones de entrenamiento de la última semana, después de encajar en córners en partidos anteriores. Ante Villanova, Bucknell fue casi siempre el primer equipo en llegar al balón en los 11 saques de esquina.

Una tarde de respuestas

Las estadísticas finales reflejaron el asedio: 15-7 en remates para Villanova. Pero el marcador y el contexto contaron otra historia. McFarland cerró la tarde con ocho paradas, récord personal, y detrás de ese cero hubo actuaciones completas de 90 minutos de las defensoras Julia Palitti, Emma Gavin y Clare Nemsick, además de un trabajo incansable en el doble pivote de Louisa Thomsen y Caitlyn Scott.

Scott, senior, firmó su primera titularidad de carrera. No la desaprovechó: se multiplicó por todo el campo, ganó duelos, metió la pierna donde quemaba y cortó varias acciones peligrosas.

Bucknell se marcha ahora a un paréntesis competitivo antes de abrir el Patriot League en casa ante Lehigh el sábado 19 de septiembre, a la 1 p.m., en Emmitt Field at Holmes Stadium.

Después de aguantar y frenar a uno de los ataques más demoledores del país, la pregunta es inevitable: ¿hasta dónde puede llegar este bloque cuando el próximo desafío ya no sea solo resistir, sino imponer su propio fútbol?