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Calum McGregor critica el rendimiento del Celtic tras la derrota en Ibrox

Calum McGregor no se anduvo con rodeos. El capitán de Celtic miró a Ibrox, miró a su propio vestuario y vio algo que no le gustó nada.

“Rangers fueron un equipo. Nosotros parecíamos un grupo de individuos”.

Un Celtic partido en dos

La derrota en Ibrox no fue solo un mal resultado. Fue una radiografía incómoda de un Celtic que, en palabras de su capitán, no corrió lo suficiente, no defendió como bloque y se descompuso en cuanto encajó el primer golpe.

“Parecíamos un equipo de individuos que querían hacer lo suyo cuando tenían el balón, pero no correr cuando no lo tenían”.

La crítica de McGregor no apuntó a uno o dos nombres. Apuntó al colectivo.

La acusación es dura: falta de esfuerzo. En un club como Celtic, imperdonable. Los sueldos llegarán puntuales a final de mes, recordó implícitamente el mensaje, así que lo mínimo exigible es compromiso absoluto, sobre todo en partidos de este calibre, ante un rival directo y con toda la afición mirando.

“Lo único que no puedes hacer cuando vienes aquí es no correr. No puedes defender con seis jugadores, es imposible. Estamos intentando hacer llegar el mensaje de que tenemos que ser un equipo”.

Grandes partidos, grandes fracasos

El golpe no llega solo. La eliminación en Linz ante LASK ya había encendido las alarmas. Esta derrota las hace sonar a todo volumen.

“Tenemos que ser el equipo que queremos ser. Y tenemos que encontrar la manera rápido porque perdimos un gran partido contra LASK. Perdimos otro gran partido hoy y no es aceptable”, insistió McGregor.

La identidad de Celtic siempre se ha medido en las grandes noches. Y ahí, de momento, el balance es demoledor.

“Si queremos ser un buen Celtic, tenemos que ganar los grandes partidos. Siempre hemos hecho eso, aparecer cuando importa. Esta temporada hemos estado a trozos en los partidos y tenemos que arreglarlo”.

El propio capitán asumió que el discurso del técnico sobre una “llamada de atención” ya suena repetido. Linz fue una. Ibrox es otra. ¿Cuántas más hacen falta?

“Nos hemos puesto bajo presión. Tenemos que responder el jueves y tenemos que responder el domingo”.

Un solo aprobado: Colby Donovan

McGregor no maquilló nada: “Fuimos pobres prácticamente en todas las áreas del juego”. Sin embargo, entre el gris general, un nombre se salvó del incendio: Colby Donovan, probablemente el jugador con el salario más bajo sobre el césped.

Mientras otros se escondían, Donovan dejó la sensación de haber entendido mejor que nadie lo que exigía el contexto. No fue suficiente para cambiar el resultado, pero sí para que el capitán lo señalara, aunque fuera de forma indirecta, como excepción honrosa en un día negro.

El relato del partido es claro en la mente de McGregor. Celtic tuvo un par de buenos momentos al inicio. Nada más.

“Si aprovechamos esas ocasiones, es otro partido. Sabemos que aquí no vas a tener cientos de oportunidades. Tienes momentos y, si los tomas, cambian por completo el partido. Sentí que, una vez que nos pusimos 1-0 abajo, nunca dimos realmente la sensación de poder volver”.

El equipo, en resumen, bajó los brazos.

De evitar el ridículo a evitar el colapso

Tras el tercer gol, el objetivo ya no era remontar. Era evitar la humillación.

“No quieres que te caigan cuatro o cinco”, reconoció McGregor. “En cuanto entró el gol, le dije a Cam y a Scalesy: ‘Mira, ni uno más, tenemos que cerrar esto’”.

El mensaje es crudo pero realista. A 3-0, Celtic seguía queriendo atacar, pero el capitán sabía que un cuarto o un quinto tanto abrían una herida mucho más profunda, casi irreparable en términos de confianza.

“Siempre queremos volver al partido, incluso 3-0 abajo. Pero también tienes que entender las circunstancias. Si se va a cuatro o cinco, ya estás hablando de otra cosa”.

En Celtic no hay escondite. Ni para los nuevos ni para los veteranos. “Tienes que rendir, colectivamente y como individuo”, vino a decir McGregor. En ese segundo punto, solo Donovan se ganó una mención positiva en una tarde para olvidar.

Un equipo “a trozos” y sin automatismos

El capitán habló también de algo menos visible que el marcador: el funcionamiento del equipo.

“Se ve, cien por cien. Se ve, especialmente para los que hemos estado aquí mucho tiempo y para los que han visto a Celtic durante años. Ves al equipo, cómo funciona, cómo rinde, cómo se comporta. Y ha estado demasiado a trozos”.

No es solo una cuestión de actitud. Es estructura, mecanismos, entender el sistema. Y ahí, los recién llegados todavía no han encajado del todo.

“Hay chicos nuevos, intentando asentarse, intentando entender el sistema, cómo queremos que se vea el Celtic. Ha habido destellos esta temporada, pero no suficientes. En algún momento la moneda tiene que caer. No puedes encender y apagar el interruptor, es imposible”.

En campos como Ibrox, esa falta de continuidad se paga al instante.

“Tienes que ser bueno sin balón y, cuando lo tienes, tienes que ser la versión de Celtic que queremos ser. Y sabemos que esa versión nos da éxito”.

Presión al límite y dos partidos clave

McGregor habló de entrenamiento, de refuerzo de ideas, de coaching. No hay excusas de información: “Los chicos reciben buena información. Llevamos haciendo esto mucho tiempo. Hay que juntarlo porque son dos grandes partidos que hemos perdido”.

Y dejó una advertencia clara sobre lo que viene: “Probablemente no tendrás muchos más antes de que la presión se dispare de verdad. Tenemos que ser honestos con eso, no vamos a escondernos. Tenemos que arreglarlo”.

El calendario no espera a nadie. Llega una semana decisiva: compromiso europeo el jueves y, el domingo, Rangers visitando Celtic Park. 60.000 aficionados, heridos por lo visto en Ibrox y con las palabras de su capitán todavía frescas.

La grada de Celtic puede perdonar errores, noches torcidas, incluso derrotas en días grandes. Lo que no perdona es la sensación de que alguien no ha corrido hasta el límite.

El mensaje de McGregor ya está lanzado dentro del vestuario. Ahora solo falta saber si el equipo lo escucha… y si lo aplica cuando el balón vuelva a rodar. Porque el tiempo para las advertencias se está acabando.