Celtic logra victoria en McDiarmid Park con gol de Baur
Mika Baur necesitó solo un toque para dejar su primera huella con la camiseta de Celtic. Un simple empujón a un centro raso de Haissem Hassan, pero un gol enorme en el contexto de un campeonato que el vigente campeón quiere volver a domar desde el primer día.
Con la mente dividida entre la Europa League y un doble duelo de copa y liga ante Rangers, Martin O'Neill agitó el once. Cinco cambios, rotación seria: regreso de Kasper Hogh tras lesión y entrada de Sam Johnstone bajo palos. No fue un simple descanso para titulares; fue un mensaje de confianza a la segunda línea. Y también un riesgo.
Porque St Johnstone, recién llegado a la Premiership pero sin derrotas en casa este curso, no se limitó a mirar.
Johnstone sostiene a Celtic en un primer tiempo incómodo
El arranque fue un aviso. Hassan probó pronto al portero local con un disparo potente que el guardameta de los Saints desvió con firmeza. Parecía el guion habitual: Celtic empuja, el rival se protege. No fue así.
En el minuto 19, Joel Cotterill, en su primera titularidad con St Johnstone, se encontró con la ocasión que sueña cualquier debutante. Llegó perfecto al centro raso de Alic y remató para dentro… hasta que apareció Sam Johnstone con una mano descomunal para mandar el balón por encima del larguero. Parada de partido grande, de portero que no piensa ser solo un suplente de paso.
Celtic respondió con un disparo de Callum McGregor que Campbell desvió a córner, y en la acción posterior el portero local, Steward, salió a puños para despejar el peligro. Nada de control absoluto. Nada de paseo.
Antes del descanso, los de Simo Valakari rozaron el golpe. Diabate vio cómo su remate era sacado sobre la línea por Donovan y, poco después, cabeceó desviado un gran centro de Tounekti. St Johnstone olió sangre. Celtic, por momentos, se enredó en su propia falta de colmillo.
El toque de Baur, la jugada polémica y un final a contracorriente
La charla de vestuario surtió efecto de inmediato… al menos en actitud. Pero la primera gran ocasión del segundo tiempo volvió a ser para los locales: McAlear superó a McGregor y dejó solo a Steven, cuyo disparo fue demasiado centrado y acabó en las manos de Johnstone. Otra vida extra para Celtic.
La respuesta llegó en el minuto 52. Hassan aceleró por banda, ganó línea de fondo y puso un centro tenso y raso al corazón del área. Baur, llegando desde segunda línea, solo tuvo que poner el pie para firmar su primer gol con Celtic. Toque sencillo, momento enorme. El campeón, por fin, por delante.
El partido cambió de tono. El equipo de O'Neill encontró más espacios y comenzó a golpear con más frecuencia. Y llegó la jugada que encendió el debate. En el 66, Hogh ganó un balón aéreo y lo devolvió al área para que Hassan fusilara. Golazo… que no subió al marcador. El asistente señaló que el balón había salido por la línea de fondo antes del centro de Hogh.
Sin imágenes concluyentes, la decisión se quedó en el campo. James McFadden lo resumió claro en la retransmisión: sin prueba definitiva, no hay forma de corregir al asistente. El tanto de Hassan se quedó en nada, y con él la oportunidad de cerrar la noche.
Celtic siguió buscando el segundo. Hogh dejó un balón franco a Hassan, cuyo disparo curvado encontró otra buena mano de Steward. Forrest, entrando desde la banda, se inventó una jugada llena de regates al borde del área y también se topó con el portero. Nygren conectó con Hogh, que volvió a probar a Steward, y el propio Nygren remató de cabeza un centro de Forrest directo a los guantes del guardameta.
Mientras tanto, St Johnstone se negó a bajar los brazos. Alic rozó el empate con un disparo cruzado que se marchó a centímetros del poste. El campeón defendía la renta mínima, el recién ascendido empujaba por un punto que habría tenido sabor de declaración.
O'Neill, crítico pese a la racha; Valakari lamenta la falta de pegada
Al final, el 0-1 no se movió. Celtic encadenó su sexta victoria en seis jornadas de esta defensa del título y sumó su decimotercer triunfo consecutivo en todas las competiciones, una racha que se remonta a las últimas semanas de la pasada temporada. Cinco puntos de ventaja sobre Rangers en lo alto de la tabla y un clásico liguero a la vuelta de la esquina.
Martin O'Neill, sin embargo, no se dejó llevar por la euforia. Admitió que su equipo hizo que “marcar, que ya es muy difícil, pareciera casi imposible”, y subrayó que Celtic pudo anotar “varios goles” pero no tuvo la determinación necesaria en el área. Recordó, además, que St Johnstone “nunca estuvo fuera del partido” y que la parada de Johnstone a Cotterill en la primera parte evitó un escenario mucho más complejo.
Simo Valakari, por su parte, se quedó con la sensación de oportunidad perdida. Reconoció que su equipo tuvo “sus momentos” y que sabía del dominio de balón y del peligro en el último tercio que trae siempre Celtic. La cuestión, para él, era simple: ¿podían sobrevivir a esos momentos de presión y, cuando llegaran sus opciones, aprovecharlas? La respuesta, esta vez, fue no. “Creamos lo suficiente para marcar un gol”, lamentó, subrayando que ante un rival de esta calidad no se regalan tantas ocasiones.
Un líder que gana sin brillar… a las puertas del clásico
La victoria en McDiarmid Park no fue un ejercicio de exhibición, pero sí de oficio. Celtic supo sufrir, se apoyó en su portero en los momentos clave y encontró en Baur un goleador oportuno para mantener la marcha perfecta.
Con la Europa League en el horizonte y un doble cara a cara con Rangers en copa y liga, el campeón llega a la primera gran encrucijada del curso con ventaja en la tabla, una racha intimidante y, también, la certeza de que aún tiene margen para mejorar en las áreas.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿bastará con este Celtic pragmático cuando el vecino de Glasgow se cruce de frente?
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