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Chelsea vende a Santos y otras salidas en el mercado

Chelsea se ha pasado el verano abriendo la puerta de salida. Más cheques que presentaciones. Más maletas que fotos con bufanda. Y el último en marcharse está a un paso de convertirse en el traspaso más sonoro del mercado blue hasta ahora: Andrey Santos.

El centrocampista brasileño tiene prácticamente cerrada su llegada al Manchester United por un paquete de 50 millones de libras. Un acuerdo que habla por sí solo: 48 millones fijos y otros 2 en variables, un contrato de cinco años en Old Trafford y el final de una etapa que el propio jugador había acelerado al pedir salir de Stamford Bridge.

Con Santos, ya son tres las ventas de peso de Chelsea en este mercado. Y la cifra global impresiona: alrededor de 126 millones de libras ingresados entre el brasileño y sus excompañeros Tyrique George y Marc Cucurella. Mucho dinero entrando… y de momento poca pólvora nueva llegando a Cobham.

Santos, la gran operación con el United

El movimiento de Santos resume bien el momento del club. Un talento joven, con proyección, que cambia de proyecto antes de asentarse realmente en el primer equipo blue. United vio la oportunidad, se movió rápido el miércoles por la tarde y cerró un acuerdo total con Chelsea.

El traspaso está “todo menos oficial”, pero el esqueleto de la operación ya está trazado: cifra alta, contrato largo y un mensaje claro al mercado. Chelsea prioriza liquidez. United apuesta por un centrocampista que, a sus 20 años, encaja en la nueva línea de rejuvenecer el corazón del equipo.

Tyrique George, de préstamo a apuesta firme en Everton

No todo el dinero llega desde la élite europea. Parte del botín procede de un jugador formado en casa. Tyrique George, canterano de Cobham, ya es futbolista de Everton a título definitivo tras un tramo final de curso cedido en el Hill Dickinson Stadium.

El club de Merseyside ha pagado 18 millones de libras por adelantado. Pero la operación puede crecer: hay otros 6 millones en variables ligados a objetivos durante su etapa en Goodison Park. Si se cumplen, el traspaso se convertirá en otra venta notable surgida de la academia de Chelsea.

Cucurella, rumbo al Bernabéu

El otro gran nombre en la lista de salidas es Marc Cucurella. El lateral español ya es jugador de Real Madrid después de que Chelsea aceptara una oferta de 55 millones de euros (47,4 millones de libras fijos) más 5 millones de euros (4,3 millones de libras) en bonus.

Casi cuatro años después de aterrizar en Stamford Bridge, Cucurella cambia Londres por el Bernabéu. Una salida de alto perfil que, sin embargo, no deja a Chelsea desprotegido en el costado izquierdo por casualidad. El club lleva tiempo trabajando en un relevo.

Pep Chavarría, objetivo para el lateral izquierdo

El nombre marcado en rojo es Pep Chavarría. Chelsea quiere al lateral de Rayo Vallecano para reforzar y dar profundidad al carril zurdo. Las conversaciones directas con el club madrileño llevan tiempo en marcha, pero el acuerdo todavía no está cerrado.

Desde Vallecas se percibe que Chelsea está intentando apretar el precio a la baja. En Rayo consideran que la oferta infravalora al defensor español. Aun así, las dos entidades buscan un punto medio que desbloquee la operación. La negociación sigue viva y apunta a ser uno de los hilos calientes de las próximas semanas en el mercado blue.

Maxence Lacroix, una operación atada a Crystal Palace

En la lista de deseos también aparece Maxence Lacroix. Chelsea mantiene el interés por el central francés, pero aquí la operación avanza a otro ritmo. El freno no está en Londres, sino en Crystal Palace.

El club del sur de la capital quiere cerrar uno o incluso dos centrales antes de abrir la puerta de salida a Lacroix. Hasta que eso ocurra, el movimiento permanece en pausa. Las fuentes cercanas a la negociación apuntan a que el dossier Lacroix cobrará velocidad en cuanto Palace complete sus propias incorporaciones.

Chelsea, mientras tanto, sigue vendiendo, ajustando cuentas y esperando el momento de acelerar en las llegadas. La pregunta es cuánto tiempo puede sostener un proyecto que, por ahora, se define más por lo que pierde que por lo que gana.