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Del chico indisciplinado al goleador de Green Commandos

Del chico indisciplinado al líder goleador: el giro radical del talento de Green Commandos

El máximo goleador del KSSSA nacional en Thika no llegó a la cima por una línea recta. El ganador de Kakamega County y de la Western Region, hoy figura de Green Commandos y de su escuela, estuvo a un paso de abandonar el fútbol antes de convertirse en la referencia ofensiva del equipo.

En Thika, firmó seis goles y encabezó el regreso del colegio a la gran vitrina regional. Pero su historia empezó mucho antes… y casi termina demasiado pronto.

El día que lo echaron

Su vida futbolística arrancó muy temprano, de niño. Luego se torció. El propio jugador admite que hubo un momento en el que no quería volver a tocar un balón. Lo echaron del equipo juvenil de Green Commandos por indisciplina. Lo apartaron. Y él, simplemente, dejó de jugar.

En ese punto apareció una figura clave: su tutor. Lo tomó de la mano, lo devolvió al campo y le exigió algo básico pero decisivo: responsabilidad.

El joven se hizo una promesa: si regresaba, sería para rendir. Para “hacerlo”, como él mismo se repite.

Tras el parón, volvió al equipo Sub-12. Guiado por su tutor, regresó, pidió perdón y aceptó empezar de nuevo. Ese acto, tan sencillo como difícil a esa edad, marcó un antes y un después.

Fútbol, estudio y un cambio de mentalidad

Desde entonces, el jugador –capaz de actuar en ambas bandas en ataque y también como lateral izquierdo– se reordenó por dentro. Decidió centrar su vida en dos pilares: fútbol y educación. Cada sesión de entrenamiento dejó de ser un trámite y se convirtió en una oportunidad para crecer.

Él mismo lo reconoce: fue en la etapa Sub-12 cuando cambió de verdad. Entendió que tenía que trabajar más duro, que el entrenamiento era la herramienta que lo estaba transformando.

El resultado no tardó en verse en el césped.

En 2024, todavía en Form One, se ganó un lugar en el equipo escolar. En los partidos de sub-county marcó más de cinco goles y empujó a su escuela hasta la fase de county. Su impacto fue tan grande que lo ascendieron al primer equipo de Green Commandos, que competía entonces en la FKF Division One.

Debutó en la tercera categoría del fútbol keniano siendo aún estudiante de Form One. Poco después, llegó la llamada de Talanta Hela Under-19. El ascenso era imparable.

La lección táctica de la selección Sub-17

El salto definitivo no vino solo con los goles, sino con un cambio de rol. Con la selección de Kenya Sub-17, en las eliminatorias CECAFA Under-17 AFCON en Addis Ababa, lo ubicaron como carrilero izquierdo. No como extremo, no como puro atacante. Un puesto que lo obligó a ver el juego desde otra perspectiva.

Jugó cada minuto del torneo, sin ser sustituido. Cumplió en defensa, subió con potencia por la banda y lanzó ataques desde atrás. Para un jugador conocido por sus centros envenenados, sus saques de esquina, sus carreras poderosas y su disparo, aquella experiencia fue oro puro.

Trabajar con el cuerpo técnico de la selección y desempeñarse en una posición distinta afinó su lectura del juego y aceleró su toma de decisiones. Lo que aprendió como lateral lo empujó después a ser más completo cuando lo soltaron en ataque con Green Commandos.

Hoy, sus responsabilidades ofensivas se apoyan en una base defensiva sólida. Sabe cuándo arriesgar, cuándo temporizar, cuándo cerrar su banda y cuándo soltar el centro que cambia un partido.

Un último golpe en la FEASSSA

El presente, sin embargo, no es cómodo. Los campeones nacionales del KSSSA han tenido un arranque duro en la FEASSSA. Green Commandos ha perdido sus dos primeros partidos de la fase de grupos, ante Kyadondo Secondary School de Uganda y Urambo Secondary School de Tanzania.

Les queda una sola bala: Bukedea Comprehensive, también de Uganda, en el último duelo del grupo.

En medio de la presión y el cansancio acumulado, el máximo goleador del colegio vuelve a mirar hacia dentro, como cuando tuvo que regresar al Sub-12 a pedir perdón. Esta vez no se trata de recuperar un lugar en el equipo, sino de rescatar el orgullo competitivo de un grupo golpeado.

Su objetivo es claro: despedirse de la fase de grupos con tres puntos. Firmar una actuación que recuerde por qué, no hace tanto, casi abandona el fútbol… y por qué ahora nadie en Kakamega quiere imaginarse este equipo sin él.