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Convocatoria de Inglaterra para el Mundial: Cambios y Sorpresas de Tuchel

Cuando arranque el Mundial el 11 de junio habrá pasado un año y un día desde la última vez que Ivan Toney se puso la camiseta de Inglaterra. Dos minutos, nada más, en aquella preocupante derrota amistosa ante Senegal en el City Ground del Nottingham Forest. Desde entonces, ni una sola convocatoria. Silencio absoluto.

Y de repente, Thomas Tuchel gira el volante. Doce meses después, el técnico recupera al delantero de 30 años de Al-Ahli como una de las alternativas de lujo detrás del capitán Harry Kane. Nada menos que para un Mundial.

El motivo es tan simple como contundente: más de 40 goles en Arabia Saudí. Demasiado ruido como para seguir ignorándolo, por mucho que el propio seleccionador lo haya hecho durante un año entero. Toney, además, ha defendido que su experiencia reciente en el Golfo le da una ventaja física y mental para soportar el calor abrasador que espera en Norteamérica.

La bomba en el puesto de enganche

Si había una zona marcada en rojo en la libreta de Tuchel, era la del ‘10’. Sobran talentos, faltan plazas. Morgan Rogers tenía el billete prácticamente sellado. Jude Bellingham, por su versatilidad y jerarquía, también. La pelea real se libraba entre Eberechi Eze, Cole Palmer, Phil Foden y Morgan Gibbs-White.

Gibbs-White, pese a llegar en un momento de forma superior al de muchos, siempre fue tratado como tapado. Su ausencia sorprende poco. Lo que sacudió las redes fue otra cosa: Palmer y Foden, fuera. Dos nombres pesados, dos ausencias que dispararon la incredulidad de los aficionados.

La realidad, sin embargo, no los protege demasiado. Palmer ha vivido una temporada marcada por las lesiones. Apenas ha tenido continuidad con Inglaterra desde la Eurocopa 2024 y solo en las últimas semanas ha empezado a parecerse, de lejos, al jugador que deslumbró en sus dos primeras campañas con Chelsea. Foden arrastra un bajón mucho más largo: lleva tiempo lejos de su mejor versión con club y selección, un declive que muchos sitúan ya en aquella Eurocopa de hace dos años, cuando su impacto fue tan escaso que se multiplicaron las voces pidiendo su salida del once.

El que resiste es Eze. Sobrevive al corte tras una campaña de debut con Arsenal tan prometedora como irregular, pero suficiente para convertirse en el único ‘10’ puro de esa terna que viajará al Mundial.

Las críticas no se harán esperar. Dejar fuera a Gibbs-White, Palmer y Foden implica renunciar a tres futbolistas con capacidad probada para cambiar partidos desde el banquillo, quizá más que otros nombres que sí han entrado en la lista. Tuchel, sin embargo, fue tajante al explicar su criterio con los mediapuntas: buscaba equilibrio, no acumular cinco ‘10’ para luego desnaturalizarlos en banda o en zonas que no dominan.

Mainoo, de descartado a premio mayor

A mitad de temporada, la presencia de Kobbie Mainoo en la lista del Mundial parecía ciencia ficción. Ruben Amorim, entonces técnico del Manchester United, lo había borrado del mapa. No encajaba en su sistema de tres centrales. Punto. Tanto, que el canterano llegó a valorar seriamente una salida en enero.

Aguantó. Y el tiempo le dio la razón.

Con la llegada de Michael Carrick como entrenador interino, Mainoo volvió directo al once. Recuperó sitio, confianza y protagonismo. Sus actuaciones en la medular, sobrias y maduras para sus 21 años, ayudaron a impulsar al United hacia el regreso a la Champions League y le valieron un nuevo contrato.

Ese tramo final le ha abierto ahora la puerta grande: gana la carrera a Adam Wharton y James Garner y se queda con la última plaza en el centro del campo de Inglaterra. No parte como titular, porque Declan Rice y Elliot Anderson están por delante, pero se ha ganado el derecho a estar en el escenario más grande.

El portazo definitivo a Alexander-Arnold

En el caso de Trent Alexander-Arnold, la sensación de final anunciado no mitiga el golpe. Las lesiones de otros laterales parecían ofrecerle una rendija. Tuchel, sin embargo, volvió a cerrarla de un portazo. Prefirió llamar a Djed Spence, de Tottenham, y dejó al lateral del Real Madrid fuera otra vez, como ya insinuó cuando no lo incluyó ni siquiera en la lista ampliada de 35 jugadores para la ventana de marzo.

El resultado es demoledor para el jugador. Su primera temporada en Madrid, pensada como trampolín hacia el Balón de Oro, acaba con un nuevo rechazo de la selección. No juega con Inglaterra desde hace casi un año. Ni la lesión de Ben White ni la recuperación apurada de Tino Livramento han sido suficientes para cambiar la opinión del técnico. Mientras Tuchel siga al mando, su futuro internacional queda seriamente cuestionado.

La decisión abre un debate inevitable. Alexander-Arnold ofrece un arma única contra defensas cerradas: su golpeo, su rango de pase, su capacidad para romper líneas desde la derecha o por dentro. Pero, una vez más, sus debilidades defensivas pesan más que todo lo que puede aportar con el balón.

Xabi Alonso, ganador silencioso

Entre tanta polémica, hay un entrenador de club que sonríe en silencio: Xabi Alonso. El nuevo técnico de Chelsea empezará a trabajar en Cobham el 1 de julio y, contra todo pronóstico, tendrá prácticamente a toda su colonia inglesa a disposición para una pretemporada completa.

Solo Reece James figura en la lista de Inglaterra para el Mundial. Palmer se queda en casa, igual que Levi Colwill y el outsider Trevoh Chalobah. Un alivio para Alonso, especialmente por el historial reciente de lesiones de Palmer y por el hecho de que Colwill acaba de reaparecer tras perderse casi toda la temporada por una rotura del ligamento cruzado.

El panorama global en Stamford Bridge también invita a la calma: después de que Joao Pedro, Andrey Santos y Estevao se quedaran fuera de Brasil, lo más probable es que solo James, Marc Cucurella, Jorrel Hato, Enzo Fernández, Moisés Caicedo, Pedro Neto y Nicolas Jackson viajen al Mundial. Menos desgaste, más tiempo de trabajo para el técnico español.

Maguire, del renacer a la caída

Harry Maguire estaba convencido de que el Mundial era suyo. Su regreso a la selección en el último parón, unido a una segunda mitad de temporada sólida con el Manchester United, alimentó esa seguridad. Pero Tuchel tenía otros planes.

El central se queda fuera. El técnico alemán ya había advertido en marzo que Maguire seguía muy abajo en su lista de preferencias y que su opinión no había cambiado. A eso se suman los rumores: algunos informes apuntan a que su ego y su negativa a aceptar un rol secundario generaban dudas; otros señalan su salida de balón como un punto débil incompatible con la idea de juego del seleccionador.

La reacción del jugador y de parte de su entorno llegó antes incluso de que la lista fuese oficial. Maguire publicó un mensaje duro en redes sociales, confesando que estaba “impactado y destrozado” por la decisión y asegurando que confiaba en poder tener un papel importante este verano con Inglaterra. Ese desahogo público, para algunos, no hace más que reforzar las dudas de Tuchel sobre su encaje en el grupo.

Nico O’Reilly, la nueva cara de la banda izquierda

Si hay una historia luminosa en esta convocatoria, lleva el nombre de Nico O’Reilly. Con 21 años, se ha convertido en la gran irrupción inglesa de la temporada 2025-26. Desde el lateral izquierdo del Manchester City ha firmado 15 intervenciones de gol, una cifra descomunal para un jugador que, en origen, es centrocampista.

Su premio será enorme: todo apunta a que llegará al Mundial como lateral izquierdo titular de Inglaterra.

La decisión tiene una cara B. Lewis Hall y Myles Lewis-Skelly, dos nombres que parecían tener sitio asegurado para competir con O’Reilly por el carril zurdo, se han quedado fuera contra pronóstico. El resultado es un escenario casi inédito: en la lista no hay un lateral izquierdo puro de oficio. O’Reilly, reconvertido, asume el rol principal. Spence, diestro, aparece como solución de emergencia.

El riesgo es evidente. Tuchel, sin embargo, apuesta fuerte por su idea. Confía en que el talento y la inteligencia táctica de O’Reilly compensen la falta de un especialista natural en la banda.

Una selección que define a Tuchel

Desde el primer día al frente de Inglaterra, Tuchel dejó claro que no estaba ahí para complacer a nadie. Haría los cortes que hiciera falta para moldear un equipo a su imagen, aunque eso significara chocar con la opinión popular. Esta lista lleva su sello más que ninguna otra decisión de su mandato.

Si el Mundial sale bien, si Inglaterra alcanza al menos las semifinales, el alemán saldrá reforzado como un seleccionador valiente, coherente con su visión. Si el equipo se queda corto, muchos señalarán este momento, la publicación de la lista de 26, como el punto exacto en el que empezó el problema.

El once base está ahí, reconocible, sólido. La preocupación nace en lo que viene detrás. Sin Jarrod Bowen, sin Palmer, sin Alexander-Arnold, sin Gibbs-White, sin Wharton y sin Maguire, el banquillo pierde pegada, variantes y jerarquía. Jordan Henderson, Spence o Noni Madueke no despiertan el mismo nivel de confianza entre la afición.

Hay, eso sí, una ventaja que Tuchel valora como oro: la paz táctica. En otras grandes citas, el debate externo devoró a la selección. Ahora, el once tipo se dibuja con nitidez, con la única duda real en el puesto de mediapunta, donde Bellingham y Rogers pueden repartirse minutos. No habrá clamores masivos pidiendo a Palmer, ni campañas para sentar a Foden, ni discusiones interminables sobre el rol de Alexander-Arnold.

La claridad, cree el técnico, puede ser un arma. O un espejismo.

Porque, más allá de sistemas, nombres y polémicas, hay algo que ya nadie discute: esta convocatoria no es solo una lista de 26 jugadores. Es el veredicto que, para bien o para mal, marcará el legado de Thomas Tuchel con Inglaterra.

Convocatoria de Inglaterra para el Mundial: Cambios y Sorpresas de Tuchel