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Cork City gana y se acerca al título

Cork City hizo los deberes en Turner’s Cross. Ganó, mandó y acarició el título. Pero la fiesta tendrá que esperar una semana más.

El 2-0 ante Wexford dejó a los de Leeside a solo dos puntos del regreso a la Premier Division, mientras 2.556 aficionados empezaban a imaginar el estallido definitivo en la grada. Durante buena parte de la segunda parte, el ambiente olía a celebración.

Entonces llegó el golpe desde Dublín. El 5-4 de UCD sobre Finn Harps, con un gol en el minuto 89, guardó el champán en la nevera.

Murphy y Maguire, sociedad decisiva

Un día después de que Seani Maguire calificara a Cillian Murphy como “el mejor jugador de toda la liga este año”, el chico de 17 años volvió a responder en el césped. Sexto gol de la temporada y otra vez decisivo.

Murphy abrió el marcador nada más arrancar la segunda parte. Niall O’Keeffe encontró el desmarque perfecto de Maguire con un pase igual de preciso. El exinternacional irlandés tiró de oficio, levantó la cabeza y puso un pase atrás medido. Murphy llegó con calma, toque sutil y 1-0. Turner’s Cross explotó.

El joven atacante no se quedó ahí. En el 74’, ganó un córner y lo puso en el punto exacto. Maguire, completamente liberado dentro del área, volvió a moverse mejor que nadie y firmó de cabeza el 2-0. Tercer gol consecutivo para él y el undécimo de una temporada marcada por las lesiones.

No fue el tanto que entregaba el trofeo, pero sí el que acercó a Cork City a la meta.

Un inicio tenso y un rival incómodo

La noche no empezó con el guion esperado. Antes del pitido inicial, un minuto de silencio recordó a Tom Bolger, padre del centrocampista local Greg, en un Turner’s Cross enmudecido.

Wexford salió más enchufado. Mikie Rowe encontró espacio por la derecha y obligó a Conor Brann a intervenir con una buena mano abajo. Aviso serio de los visitantes.

Cork City tardó en asentarse. Su primera ocasión clara llegó con un ataque directo: balón largo, Ruairí Keating encaró y Paul Martin respondió con una parada firme. Mientras tanto, los marcadores en otros campos dibujaban un panorama enredado. Bray Wanderers y UCD se adelantaban dentro de los primeros 20 minutos. El título parecía alejarse por momentos.

Con el paso de los minutos, Cork empezó a empujar a través de jugadas a balón parado. En uno de los múltiples saques de esquina, la presión sobre Martin creció hasta el punto de que el portero fue amonestado por Daryl Carolan por perder tiempo en un saque de puerta, dentro de las nuevas directrices para acelerar el juego. En la acción posterior, el guardameta tuvo que reaccionar rápido en un barullo dentro del área.

El sexto córner de City estuvo a centímetros de acabar en gol en propia puerta de Ryan Ritchie, que respiró aliviado gracias a otra intervención de Martin. Al descanso, 0-0 y nervios contenidos.

El golpe tras el descanso

La reanudación cambió el tono del partido. Cork City salió con otra velocidad. El tanto de Murphy, nada más volver del vestuario, rompió el bloqueo. El equipo de casa se adueñó del balón, empujó a Wexford hacia su área y empezó a jugar con la tranquilidad que da ir por delante.

Maguire, de vuelta al once titular por primera vez desde junio tras varios partidos entrando desde el banquillo y marcando, se movió con libertad entre líneas. Su sociedad con Murphy marcó la diferencia. A su alrededor, el trabajo de Darragh Crowley, O’Keeffe y Hans Mpongo sostuvo el ritmo.

Wexford, octavo y a siete puntos del play-off con siete jornadas por delante, no se rindió. Zayd Abada obligó a Brann a despejar por encima del larguero con un centro envenenado, y Mpongo, en el otro área, dejó un eslalon brillante que terminó con un disparo de Joe Aidoo rozando el palo.

Pero el partido ya tenía dueño.

UCD desata la locura y congela el título

Mientras Cork controlaba, todas las miradas se iban al marcador de UCD. El equipo estudiantil firmó una noche caótica ante Finn Harps. Un 5-4 que cambió la atmósfera en Turner’s Cross sin que nadie allí pudiera hacer nada.

Finn Harps mandaba 2-1 al descanso tras remontar con goles de Shaunie Bradley y Oran Brogan el tanto inicial de Charles Akinrintayo. UCD respondió con carácter: Luca Cailloce y Louis Dignam voltearon el marcador para el 3-2.

Cuando Gavin McAleer igualó a 3-3 a falta de menos de 20 minutos, pareció abrirse una rendija para Cork. Duró tres minutos. Dignam, de nuevo, soltó un libre directo lejano y brutal para el 4-3. El duelo se convirtió en un ida y vuelta salvaje.

Max Hutchinson puso el 4-4 en el 79’. Octavo gol de un partido sin freno. Pero apareció Hugh Smith en el tramo final, firmó el 5-4 y aseguró la victoria de UCD justo cuando asomaba el tiempo añadido.

Ese gol, a 250 kilómetros de distancia, fue el que pospuso la coronación de Cork City.

Bray cae, Longford y Cobh se enredan

La jornada dejó también daños colaterales en la zona alta. Bray Wanderers vio cómo sus ya mínimas opciones de ascenso directo quedaban matemáticamente enterradas con una derrota por 2-1 en casa de Athlone Town.

Endri Mustalli adelantó a Bray pronto, pero Will Smith empató para los locales y Peter Grogan, pasada la hora de juego, completó la remontada. Segunda derrota seguida de los de Bray en el midlands.

En St Colman’s Park, Longford Town dejó escapar una ventaja de dos goles frente a Cobh Ramblers. Parecía tener el partido bajo control con dos tantos en tres minutos antes del descanso, obra de Dean Williams y Aaron Doran. Sin embargo, Dara McCormick recortó nada más comenzar la segunda parte y Jonas Cohen Stjernberg firmó el 2-2 a 20 minutos del final.

Ambos siguen en puestos de play-off, cuarto y quinto, pero sienten el aliento de Athlone y Kerry FC, que también ganaron y aprietan la clasificación.

Turner’s Cross mira a Bray

Cork City se marcha ahora a Bray con una misión clara: cerrar el trabajo. Solo dos puntos separan al equipo del título y del regreso a la élite. La victoria ante Wexford no trajo el trofeo, pero sí dejó una sensación poderosa.

Murphy crece, Maguire vuelve a parecer decisivo y el estadio entero huele a Premier Division.

La pregunta ya no es si Cork City subirá. La cuestión es si alguien será capaz de retrasar la fiesta una semana más.