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Craig Gordon se retira: una leyenda del fútbol escocés

Craig Gordon ha decidido parar, por fin, el reloj. A los 43 años, el guardameta escocés anuncia su retirada y cierra una carrera que se estira durante un cuarto de siglo, más de 760 partidos y un legado que atraviesa generaciones en Hearts, Celtic, Sunderland y la selección de Escocia.

De Tynecastle al récord británico

Su historia profesional arranca en 2001, con el debut en Hearts. De la grada a la portería. Del niño que animaba en Tynecastle al portero que acabaría marcando una era en el club de su vida.

En 2004 llega el siguiente peldaño: la selección. La primera de sus 84 internacionalidades con Escocia. Ese mismo ciclo de crecimiento lo acompaña su primer gran título, la Scottish Cup 2005/06 con Hearts, el inicio de una colección que terminaría con 15 trofeos mayores.

En 2007, con solo 24 años, Hearts lo incluye en su hall of fame. El más joven en recibir ese honor. Ese mismo año da el salto que lo coloca en el escaparate mundial: un traspaso de 9 millones de libras a Sunderland, cifra récord en el Reino Unido para un portero en aquel momento. No era solo una apuesta económica. Era una declaración de lo que Gordon representaba.

En la Premier League deja una imagen para siempre: en 2010, una parada antológica ante Bolton es elegida la mejor intervención en la historia de la competición. Un instante congelado que resume su catálogo: reflejos felinos, valentía, manos de acero.

Una carrera a golpes… y regresos

La trayectoria de Gordon nunca fue una línea recta. Las lesiones lo persiguieron con una insistencia cruel: problemas de tobillo, fracturas en los brazos, cirugías de rodilla. El ciclo en Sunderland se va apagando entre quirófanos y rehabilitaciones.

Llega un punto límite. Entre 2012 y 2014 prácticamente desaparece de los terrenos de juego. Dos años en la sombra, peleando con una dolencia que amenaza con terminar su carrera. No puede ni caminar sin dolor. Empieza a entrenar como técnico, a mirar el fútbol desde otro ángulo, mientras intenta salvar lo que queda de su cuerpo y de su sueño.

Y, sin embargo, vuelve.

Celtic le abre la puerta y Gordon la atraviesa con la determinación de quien se niega a aceptar el final. En el club de Glasgow reconstruye su figura y añade una era de títulos: seis Premiership, cinco League Cups y tres Scottish Cups. Once trofeos en verde y blanco, levantados por un portero que había estado a un paso de la retirada forzada.

El regreso a casa y otra fractura brutal

Tras expirar su contrato en Celtic Park, el círculo se cierra. Gordon regresa a Hearts, al club que lo vio nacer. No vuelve como mito cansado, sino como líder. Rinde a gran nivel, sostiene al equipo y se convierte en pilar de un proyecto ambicioso.

Entonces, otro golpe. Nochebuena de 2022: doble fractura de pierna. De nuevo la duda, de nuevo el miedo a que esta vez sí sea definitivo. Otra operación, otro largo túnel.

Y otra vez, regresa.

Vuelve a jugar con Hearts. Vuelve a vestir la camiseta de Escocia. Participa en la lucha por el título en la pasada temporada de la Premiership, una carrera que Hearts pierde en la última jornada. A los 43 años, todavía entra en la convocatoria de Escocia para el Mundial. Un guardameta veterano, pero competitivo, que se resiste a dejar la escena.

“He vivido mis sueños”

En un vídeo difundido por Hearts, Gordon pone voz a su adiós con una mezcla de serenidad y emoción contenida.

«Nunca he querido que terminara, pero debe terminar», admite. «He vivido mis sueños y por eso estoy tan agradecido».

Sus metas de niño eran simples y gigantes a la vez: jugar para su club y para su país. Heart of Midlothian y Escocia. Lo que para muchos parece un deseo ingenuo, él lo convierte en realidad a base de «trabajo duro, sacrificios, reveses». Paso a paso.

Habla del orgullo de representar a su familia, a los aficionados, de pasar de la grada al césped. Recuerda las 84 veces que cantó el himno nacional, cómo mejoró incluso su voz a fuerza de repetirlo en los grandes escenarios, ante los grandes nombres, en los estadios más imponentes.

Agradece a todos: compañeros, entrenadores, rivales que lo empujaron a superarse, cuerpos médicos que lo reconstruyeron una y otra vez, seres queridos que lo sostuvieron en los momentos oscuros. Y, sobre todo, a la gente de la grada.

«Ahora los guantes se apagan definitivamente y me despido de mi carrera como jugador», dice. «Vosotros, los aficionados, me habéis dado todo, y ha sido un privilegio representaros. Espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo. Desde el fondo de mi corazón, gracias».

El niño que soñaba con defender la portería de Hearts y de Escocia lo logró todo eso… y más. Se va Craig Gordon, pero sus manos seguirán en la memoria cada vez que un portero escocés mire la línea de gol y se pregunte hasta dónde puede llegar.